
A pocos meses de cumplirse cuatro años de la presentación de la Mano de Irulegi, la Sociedad de Ciencias Aranzadi ha anunciado este jueves otro destacado hallazgo en ese mismo yacimiento relacionado con el vascónico. En esta ocasión se trata de la inscripción «abaŕ», encontrada en una cerámica, que podría ser el primer testimonio de un numeral en esa lengua y correspondería al actual «(h)amar» del euskara.
Este nuevo hallazgo ha sido dado a conocer en una rueda de prensa ofrecida en el espacio del Civivox Pompelo de Iruñea que acoge la exposición ‘De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de una ciudad’, a la que se ha incorporado la citada pieza y otra con una inscripción con el texto «basi», que correspondería a un nombre abreviado.
En la presentación de ambos hallazgos, han participado Mattin Aiestaran, director del yacimiento de Irulegi; Javier Velaza, catedrático de la Universidad de Barcelona; Joseba Asiron, alcalde de Iruñea, y Manolo Romero, alcalde del Valle de Aranguren.
En la misma casa de la Mano
Sobre las circunstancias de los hallazgos, el director del yacimiento ha explicado que las piezas aparecieron en los trabajos realizados en la zona en 2020 y que, una vez limpiadas, los expertos Velaza y Gorrochategui realizaron una primera interpretación. A continuación, fueron restauradas y eso ya dio pie a una interpretación epigráfica y lingüística más en profundidad de los hallazgos.
En relación a «abaŕ», Aiestaran ha explicado que el fragmento cerámico fue hallado en el interior de la misma vivienda donde fue localizada la Mano de Irulegi, partido en dos trozos y corresponde al borde de un recipiente de almacenaje fabricado in situ o en las inmediaciones.
Sobre el texto, Velaza ha detallado que está «escrito en un signario paleohispánico, probablemente vascónico, es a[ba]ŕ o abaŕ, y podría ser la expresión de su capacidad».
El catedrático ha explicado que la lectura de la inscripción tuvo una dificultad añadida en un primero momento, ya que estaba partida en dos, pero que una vez limpias las partes y unidas, ya se pudo leer el texto.
Si la interpretación es correcta, «la inscripción constituiría el primer testimonio de un numeral vascónico, cuya forma además coincidiría exactamente con la que recientes estudios han atribuido también al numeral 10 en ibérico, para el que se ha propuesto una correspondencia con el vasco (h)amar (10)».
Ha añadido que el documento tendría «una gran importancia para el conocimiento de las relaciones entre el vascónico y el ibérico, y asimismo de ambos con el vasco histórico (el euskera en sus fases antiguas o reconstruidas) y el euskara actual».
Velaza ha detallado que ese abaŕ hace referencia a la capacidad de la cerámica, que contendría una cantidad de 10 de «no se sabe qué unidad». Y ha recordado que el hecho de que aparezca una referencia numérica en el borde de una vasija no es raro, ya que se han encontrado restos parecidos en los que figura una X latina para indicar la misma cantidad.
Sobre su pronunciación, el catedrático ha explicado que aunque aparece escrito como «abar» y «lo leemos así», se da la circunstancia de que la «m» no existía ni en el ibero ni en el vascónico, «por lo que es posible que se pronunciara amar», como el actual 10 en euskara.
En relación a los vínculos sobre ambas lenguas, Velaza ha recordado que existen unos notables paralelismos entre los números en ibero y el vasco histórico que intentan explicar dos teorías. Una de ellas considera que entre ambos existe una «relación genética, son lenguas hermanas o una deriva de la otra». Y la segunda consiste en que se ha producido un préstamo de palabras entre los dos idiomas «y hay muchos ejemplos al respecto».
De esas dos, el experto lingüista empieza a decantarse por la de la «relación genética», ya que «cada vez hay más pruebas en ese sentido». Pero lo hace con matices, ya que «disponemos de muy poco material para llegar a unas conclusiones más firmes».
¿El nombre del propietario?
En Irulegi se ha encontrado otra inscripción que también ha sido presentada este jueves. Ha sido localizada en el exterior de la misma vivienda y en este caso, corresponde a «la base exterior de un recipiente de uso personal de importación, con una tipología campaniense de barniz negro o pintado procedente de Italia», ha detallado el director del yacimiento.
Este fragmento presenta el texto «basi», que podría corresponder a «un nombre abreviado, quizás el del propietario del recipiente y de la casa», ha explicado el catedrático Velaza.
Ha matizado la importancia de este hallazgo calificándola de «relativa», aunque ha puesto en valor que «se ratifica que en Irulegi se escribía y leía y había una cultura gráfica».
El estudio epigráfico y lingüístico de los hallazgos ha sido llevado a cabo por Velaza y Joan Ferrer, de la Universidad de Barcelona, y por Joaquín Gorrochategui, de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea, y se publicará en el próximo número de la revista ‘Palaeohispanica’.
El catedrático ha destacado que «estos dos nuevos testimonios se unen al bronce epigráfico de la Mano de Irulegi, a los textos de las monedas y al ‘stylus’ encontrado en el mismo poblado, y vienen a ratificar la presencia de la escritura en la vida cotidiana del poblado vascón».
«Nueva luz»
Por su parte, el alcalde de Iruñea ha destacado que los hallazgos han sido «una sorpresa inesperada y de relevancia». Sobre la inscripción con el posible numeral vascónico, ha explicado que «abre una puerta de enorme interés científico, porque esta pieza puede aportar nueva luz sobre las raíces lingüísticas de este territorio y sobre la relación entre el ibérico, el vascónico y el vasco histórico».
Y ha añadido que para Iruñea, este descubrimiento tiene también un valor simbólico muy especial ,porque nos recuerda que la historia de nuestra ciudad no empieza de repente ni se explica desde un único momento. Antes de Pompelo hubo un territorio habitado, una comunidad, una lengua, unas formas de vida y una cultura material que hoy podemos conocer un poco mejor gracias al trabajo arqueológico y científico».
Por su parte, el alcalde del Valle de Aranguren ha señalado que cuando comenzaron las excavaciones en 2018 «las expectativas eran mínimas, pero hemos tenido grandes y muy buenas sorpresas». Y ha puesto en valor el equipo «tan maravilloso» que está trabajando en el yacimiento, que es una garantía de que todo lo que está saliendo a la luz «va a tener un estudio minucioso».
Así son algunos de los resultados más destacados del estudio arqueológico que se viene realizando del poblado de Irulegi, que fue atacado y destruido en el marco de la Guerra Sertoriana del siglo I antes de Cristo.
Los trabajos comenzaron en 2017 por iniciativa del Ayuntamiento del Valle de Aranguren con el apoyo del Departamento de Cultura del Gobierno de Nafarroa y están liderados por la Sociedad de Ciencias Aranzadi en colaboración con varias universidades.
Por el momento, se han excavado tres viviendas de aproximadamente 75 metros cuadrados de superficie en las que se han recuperado numerosos restos materiales: armas, recipientes cerámicos, monedas, restos óseos de fauna, molinos... Una serie de piezas que se pueden ver en la exposición del Civivox Pompelo, que ya ha sido visitada por 24.775 personas y permanecerá abierta hasta el 27 de septiembre, y a las que se han sumado los dos hallazgos presentados este jueves.
Aranzadi organiza visitas guiadas a esa muestra e incluso al yacimiento de Irulegi durante todo el verano hasta el 12 de septiembre. Para ello, es necesario apuntarse en el correspondiente apartado de su página web. Son varias formas de conocer unos trabajos arqueológicos que están reescribiendo la historia con sus hallazgos sobre el vascónico.

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