Xabier Rodriguez
Kazetaria / Periodista

Kooij impone su autoridad en el primer sprint del Tour

El Tour no ha previsto muchas llegadas al sprint y los equipos de los velocistas no iban a dejar pasar sus opciones. En una llegada accidentada, ha sido Olav Kooij quien ha impuesto su autoridad sobre los rivales.

Kooij, pletórico en su llegada a la meta de Pau.
Kooij, pletórico en su llegada a la meta de Pau. (EUROPA PRESS)

Pocas ciudades forman parte de la historia del Tour por derecho propio tanto como Pau. Puerta de entrada a los Pirineos, muchas veces ha sido el inicio o final de la etapa que asciende a Aubisque, Tourmalet, Aspin o Peyresourde.

Por allí han pasado Bartali, Coppi, Anquetil, Merckx, Hinault, Induráin, Contador o Pogačar, camino de alguna de las cimas en las que escribieron su leyenda. También donde consiguieron ganar etapa el alavés Javier Murguialday y en una etapa similar a la de hoy, el bizkaitarra David Etxebarria.

En esta ocasión, el Tour ha llegado a Pau antes de salir este jueves desde la ciudad para atacar Aspin y Tourmalet. Y como etapa de aproximación, la organización había previsto un recorrido pensado para un final al sprint.

Un día más, bajo un gran calor, UAE delegaba responsabilidades y han sido el Soudal-Quick Step de Tim Merlier y el Alpecin de Philipsen los que han asumido el control del ritmo de carrera y han buscado asegurar la llegada al sprint.

Baptiste Veistroffer atacaba desde el inicio y ponía tierra de por medio con el pelotón, dos días después de haber ayudado a su líder, Arnaud de Lie, en su calvario por una infección estomacal. Con el belga fuera de carrera, el equipo Lotto-Intermarché debía reinventarse y Veistroffer ha buscado su oportunidad camino de Pau.

Es un ciclista acostumbrado a las escapadas en solitario y ha logrado abrir una diferencia con el pelotón que ha llegado a superar los tres minutos de ventaja. «¿Por qué sólo me dejan tres minutos de diferencia si voy yo solo?», le preguntaba, sorprendido, el francés a su director Mario Aerts.

La ascensión a la Côte de Baleix, de tercera categoría, sirvió para que Paret-Peintre, Asgreen y Fred Wright aprovecharan el sprint por los puntos de la montaña para saltar del pelotón y salir en persecución de Veistroffer, pero en etapas como la de hoy, los equipos de los sprinters venden muy cara la opción de una escapada.

Los tres ciclistas fueron alcanzados unos kilómetros más adelante y Veistroffer terminaba su aventura a 14 kilómetros de meta. Le queda el consuelo del premio a la Combatividad y los minutos de visibilidad que ha aportado a su equipo después de un desafortunado inicio del Tour.

Cofidis, Uno-X, Decathlon y Alpecin han ido tomando posiciones para preparar el sprint, a medida que crecía la velocidad y la tensión en el pelotón. Una caída poco antes de los últimos cinco kilómetros, zona de seguridad que protege los tiempos ante las caídas, ha cortado el pelotón, dejando a 40-50 ciclistas en cabeza.

Con los equipos descompuestos para preparar el sprint, eran Cofidis y Astana los que lanzaban al pelotón, pero ha sido Olav Kooij quien ha terminado imponiéndose con autoridad y con una par de bicis de ventaja sobre Max Kanter y Tim Merlier.

El ciclista neerlandés fue una de las primeras incorporaciones del equipo Decathlon una vez que se confirmó el aumento de presupuesto tras la entrada de la multinacional de material deportivo. Kooij llegaba como apuesta para los sprints antes de que la eclosión de Paul Seixas situara a la joven estrella francesa como líder para la general. En esta primera oportunidad y sin la ayuda de sus compañeros, ha ganado con absoluta autoridad, confirmando la apuesta hecha por su equipo.

En la etapa de este viernes, el Tour vivirá su primera etapa de montaña, con el paso por Aspin y Tourmalet y la subida final a
Gavarnie, de segunda categoría. Que se corone la gran cota de los Pirineos a 40 kilómetros de meta le resta trascendencia a la etapa, pero será un día para las primeras batallas y marcar las primeras diferencias importantes en la general después de unos días de tanteo.