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2,25 millones de votos por el futuro

Más de 2,2 millones de votos en las urnas de un proceso vetado por el Tribunal Constitucional español abren una nueva fase en el proceso catalán. Hoy comenzarán a definirse posiciones después de que Artur Mas abogase por un pacto para votar que Madrid rechaza. La ANC apela a la irreversibilidad del proceso tras el éxito.


Cerca de 2.250.000 personas, según las estimaciones de la Generalitat, votaron en la jornada de participación celebrada ayer a la espera del 12% de las mesas que quedaba por contar. A última hora, los 2 millones ya se habían superado, con un apoyo al «Sí-sí» de más del 80%. El 9N se convirtió en una demostración de desobediencia masiva a la suspensión del TC, tras la que los partidos catalanes estudian los próximos pasos y el Gobierno español intenta desprestigiar las urnas que ordenó vetar.

Artur Mas comparecía en el centro de prensa para lanzar mensajes hacia Madrid pero también en clave interna. En primer lugar, puso en valor la participación, especialmente ante las «difíciles condiciones» causadas por el veto del TC. En segundo, lanzó varios mensajes hacia el Estado español.

«Queremos decidir nuestro futuro. No es contra España sino de común acuerdo, respetándonos conjuntamente», dijo. El president lamentó que esta se reduzca al «menosprecio» e «incluso la amenaza». Sin embargo, insistió en la vía quebequesa o escocesa, la del referéndum pactado con el Ejecutivo de Mariano Rajoy. En su opinión, los resultados implicaban «la oportunidad de reconocer la realidad». No obstante, también advirtió que, en caso de encontrarse con la cerrazón del Estado, apostará por internacionalizar la demanda catalana por el derecho a decidir.

Sobre la hoja de ruta a seguir ahora, el jefe de la Generalitat no fue tan concreto. Eludió detallar sus pasos alegando que la jornada de ayer era para «celebrar un éxito colectivo». Sin embargo, sí que dejó caer recados hacia el bloque proconsulta en clave de unidad. «Cuando vamos juntos avanzamos mas y mejor», aseguró, sin profundizar. Sí que adelantó que mañana, tras la reunión del Govern, dará un primer avance sobre el futuro más inmediato. Y en los siguientes 15 días, aclarará cuál es su hoja de ruta. Preguntado sobre la posibilidad de que el «no» del Gobierno español impida ese referéndum y se puedan convocar unas elecciones en clave plebiscitaria, Mas no descartó la idea. Sin embargo, la condicionó al pacto entre las formaciones catalanas. Un acuerdo que, según admitió, no existe a día de hoy.

Mirando a las elecciones

Los resultados dieron alas a los presentes en el Born Centre Cultural, donde comparecieron las presidentas de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Carme Forcadell y Muriel Casals, respectivamente. La primera aseguró que ayer Catalunya desafió al Estado y demostró «al mundo que el Estado español no es el nuestro». «La Justicia española ya no nos da miedo, nada ni nadie nos frenará», añadió Forcadell, que no quiso entrar ayer en la posibilidad de un adelanto electoral. «Déjennos disfrutar de este momento. Dijimos que lo de hoy era la primera vuelta de unas elecciones y lo mantenemos», finalizó. Tampoco se refirió a las elecciones Casals, aunque sí que avanzó que «volveremos a las urnas pronto para decidir la independencia». «Hoy hemos sido soberanos, nunca más pediremos permiso para ser quienes somos», aseguró la presidenta de Òmnium.

El optimismo fue la regla también en las valoraciones del resto de líderes soberanistas, empezando por el presidente de ERC, Oriol Junqueras, que consideró que los resultados de participación «han desbordado todas las expectativas». Consideró, además, que los ciudadanos dieron «un mandato democrático a sus representantes, al Parlament y a las instituciones, para que culminen el camino hacia la independencia». En este sentido, Junqueras consideró que la jornada de ayer supone «un paso más» que obliga a unas elecciiones «para conseguir una mayoría explícitamente independentista que nos llevará hacia la independencia».

Desde la CUP, el diputado David Fernández, cuyo abrazo con Mas fue una de las imágenes de la jornada, calificó el día de «tsunami democrático». Por la noche, Quim Arrufat consideró las cifras de participación de «espectaculares». «El Estado español ha perdido hoy toda autoridad política y moral sobre Catalunya», aseguró Arrufat, que como Junqueras, consideró llegada la hora de convocar elecciones para conseguir un Parlament con «un nuevo mandato democrático para proclamar la república catalana». Menos contundente se mostró el líder de ICV-EUiA, Joan Herrera, que planteó el proceso participativo como «una forma de plantar cara y reivindicar nuestros derechos, de decir que queremos votar y no nos dejan».

En el Gobierno español, sin embargo, seguían sin darse por enterados. Antes de conocer los resultados, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, comparecía para restar valor jurídico al proceso participativo. «Se trata de una jornada de propaganda política, organizada por fuerzas partidarias de la independencia y carente de cualquier tipo de validez democrática», aseguró. Poco después, la Fiscalía General del Estado advertía de que prosigue con sus investigaciones. Sin embargo, poco importaba a una sociedad catalana que ayer dio firmes pasos para construir su futuro.