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Mariano Rajoy comparece para enrocarse sobre Catalunya y no decir nada nuevo

«No ha habido consulta, sino un simulacro electoral sin censo, sin interventores y dirigido por las parsonas que quisieron ganarlo». Así ha definido el presidente español, Mariano Rajoy, la masiva participación del 9N.

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, durante su comparecencia de hoy. (Pierre-Philippe MARCOU /AFP PHOTO)

Tres días después de la cita con las urnas, suspendida por el TC, Rajoy daba la cara pese a que en su agenda no estaba prevista ninguna comparecencia. Ayer, a última hora, anunció que hablaría. Y lo ha hecho hoy para enrocarse en las mismas frases que han repetido los líderes del PP en los últimos días: deslegitimar el proceso participativo y rechazo a negociar un referéndum legal. En lo único que ha variado ha sido en quitarse de responsabilidad sobre la posible querella que presentará la Fiscalía. Sobre esta, ha asegurado respetetar su «independencia», pese a que Alicia Sáncez-Camacho se adelantó al propio Ministerio Público y avanzó incluso el contenido de su denuncia. Hoy está previsto que el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, se reúna en Madrid con su homólogo catalán, José María Romero de Tejada, para ultimar los detalles de esta iniciativa.

«Hay más catalanes que independentistas», ha asegurado Rajoy, sin dejar muy claro qué quería decir con esto, y reiterando que «dos de cada tres» ciudadanos de Catalunya no acudió el domingo a las urnas. Sobre la votación, ha insistido en calificarla como «acto de propaganda» y solo ha añadido que «la diferencia es que se ha llevado a cabo incumpliendo las resoluciones del TC». Ha reiterado su tesis del «fracaso del proyecto independentista» y ha considerado que el acto de desobediencia masiva constituyó una exhibición de «debilidad».

Sobre el diálogo planteado por Artur Mas, Rajoy se ha cerrado en banda. Se ha mostrado partidario de «hablar» pero de un modo retórico, ya que cierra la posibilidad de que haya una consulta legal a la ciudadanía catalana. «No voy a dialogar nunca sobre la unidad de España y sobre la soberanía nacional», ha remarcado, reiterando que la vía sería una modificación constitucional inviable ya que la «gran coalición» entre PP y PSOE siempre vota contra el derecho a decidir de naciones como Catalunya. «No se trata de condicionar (el diálogo), sino recordar que no se pueden poner condiciones o, como en este caso, convocar un referéndum de autodeterminación».

Además, ha lanzado un recado a Pedro Sánchez (PSOE) y su propuesta de cambio en la Carta Magna de cara a su proyecto federalista. «No podemos estar en la operación de sacar conejos de la chistera. Nunca me he negado a hablar de la reforma de la Constitución, pero los que dicen que es necesaria deben hacer un proyecto de propuesta», ha afirmado, para después asegurar que no la ve con buenos ojos.

También ha sido crítico con la posibilidad de que, en caso de que no se desarrollen conversaciones, Mas convoque elecciones anticipadas como un plebiscito. Ha considerado que tanta cita con las urnas implica «inestabilidad» y ha recordado que ya hubo comicios en 2010 y 2012 en Catalunya.

Interrogado en varias ocasiones sobre la posibilidad de que Fiscalía inicie un proceso contra Artur Mas, Rajoy ha sido prudente. Ha argumentado que él cree que se cometió una ilegalidad pero ha descartado que tenga incidencia sobre el Ministerio Público, pese a que su propio partido ha filtrado los movimientos de Torres-Dulce antes incluso de que este los anunciase. Frente sus críticos, que le pidieron «mano dura» ante las urnas, Rajoy se ha ubicado como defensor de la «proporcionalidad». «Otras personas hubieran querido que hubiera actuado de otra manera. Creo que he sido sensato. A algunos les hubiera gustado decisiones más drásticas, pero la proporcionalidad y la mesura son importantes».