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Putin corteja al jefe golpista egipcio Al-Sissi para alinearle con Siria

Tanto Rusia como EEUU mueven sus cartas en Siria. Putin trata de aprovechar sus buenas relaciones con el presidente golpista de Egipto para sumarle a su esfuerzo por salvar al régimen de Damasco. Obama busca implicar a una remolona Turquía en la lucha contra el ISIS y, a la vez, despejar la inquietud de Arabia Saudí.


El presidente ruso, Vladimir Putin, aseguró que Rusia y Egipto están a favor de crear un frente «antiterrorista» que incluya al Gobierno sirio de Bashar al-Assad, en una rueda de prensa conjunta con su homólogo egipcio, el mariscal golpista Abdelfatah al-Sissi, en Moscú.

«Se ha subrayado la importancia de crear un amplio frente antiterrorista con la participación de los actores clave de la región, incluida Siria», anunció el inquilino del Kremlin, quien subrayó que Moscú y El Cairo comparten criterios sobre la «necesidad de redoblar la lucha contra el terrorismo internacional, de gran actualidad debido a la agresividad de las estructuras radicales, en particular del llamado Estado Islámico».

El militar egipcio fue menos explícito aunque concedió que «me he llevado una satisfacción al comprobar la coincidencia de nuestros intereses y visiones sobre cómo resolver estas cuestiones». Más aún, Al-Sissi concretó que «la lucha antiterrorista tiene una importancia crucial en Oriente Próximo, sacudido actualmente por graves problemas provocados por el terrorismo y el integrismo». El Gobierno golpista egipcio afronta una rebelión armada yihadista desde la Península del Sinaí, rebelión que ha jurado fidelidad al califato del Estado Islámico (ISIS) en Siria e Irak.

Consciente de que un alineamiento con Rusia a favor de la Siria de Al-Assad puede granjearle problemas con la Liga Árabe e incluso la ira de Arabia Saudí, principal apoyo económico del Egipto golpista, Al-Sissi puso sin embargo el acento en la colaboración económica bilateral y en «reforzar la cooperación militar en los ámbitos de armamento, instrucción e intercambio de experiencias». La de ayer es la cuarta reunión entre ambos líderes en los apenas catorce meses que lleva en el poder Al Sissi. En febrero pasado Putin viajó a El Cairo, visita que concluyó con la firma de una serie acuerdos y memorandos, entre ellos uno para la construcción de la primera central nuclear en Egipto.

Feria aeronáutica

Putin ha aprovechado la feria aeronáutica que se celebra estos días en Moscú para recibir al rey Abdallah II de Jordania, al sátrapa de los Emiratos Árabes Unidos, jeque Mohamed ben Zayed Al-Nahyane, y a los jefes de las diplomacias saudí e iraní para implicarles en su ofensiva diplomática en torno a Siria.

El presidente sirio, Bashar al-Assad, se mostró convencido de que tanto Rusia como Irán seguirán apoyándole y rechazó la tesis del presidente Obama en el sentido de que ambos países «se han dado cuenta de que el futuro no es halagüeño para Al-Assad y sus dos líderes no destacan por su sentimentalismo».

El presidente sirio alabó lo que calificó de política leal y coherente de Moscú, para lo que equiparó los tiempos de la URSS con la Rusia de Putin.

Finalmente, el gobernante sirio auguró que el acuerdo nuclear de Irán con EEUU beneficiará a su régimen.

 

EEUU empuja a Turquía y guiña a Arabia Saudí

El Pentágono ha anunciado que Turquía estaría técnicamente dispuesta a participar en los bombardeos de su autodenominada «coalición internacional» contra el ISIS.

Pese a dar por terminadas las cuestiones técnicas, el portavoz del Pentágono Peter Cook auguró que pasarán días antes de que los aviones turcos bombardeen posiciones del ISIS, pero añadió que «pensamos que Turquía ha decidido participar plenamente lo antes posible». La semana pasada, el jefe del Pentágono, Ashton Carter, mostró su impaciencia ante las reservas de Ankara contra el ISIS y por el hecho de que ha limitado su operación «antiterrorista» focalizándola contra el PKK kurdo.

El mes pasado, Turquía autorizó a EEUU a utilizar su base de Incirlik para bombardear al ISIS. Pero lo hizo con tantas condiciones y cláusulas de salvaguarda que irritó a EEUU, que reaccionó anunciando la retirada de los misiles Patriot de la OTAN instalados hace dos años en la frontera con Siria.

Turquía presiona a EEUU para que le permita crear una zona-tapón que dividiría y haría inviable el actual enclave kurdo-sirio de Rojava.

En este complicado juego de cartas, Obama recibirá en la primera semana de setiembre al nuevo rey saudí Salman, en un intento de apuntalar la histórica alianza EEUU-Ryad. GARA