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Amets Txurruka fue protagonista con su nuevo rol en casa

Amets Txurruka fue el protagonista ayer en la salida de la Itzulia desde su pueblo, en Etxebarria. No lo fue en la fuga como acostumbraba, pero sí en cabeza del pelotón. Orica lo ha fichado para trabajar y enseñar a los Yates y Chaves y lo asume encantado en su vuelta al World Tour.


El vizcaino del Orica recibió un ramo del alcalde de Etxebarria en la salida y el cariño de todos sus vecinos. Admite que fue «especial para mí. Siendo un pueblo tan pequeño, tener un evento tan importante supone un esfuerzo muy grande y lo agradezco, para mí es un premio. Siempre he sentido que la gente me quiere y lo agradezco. Me acuerdo que Marino Lejarreta decía que la mayor victoria era lograr el cariño de la gente. Agradezco los ánimos y no solo yo, todos los corredores que vienen de fuera dicen que es especial correr en Euskal Herria y hay que agradecer tener esos aficionados».

Amets Txurruka ha acostumbrado a sus aficionados a ser combativo y estar presente en las escapadas, pero ayer le tocó trabajar en el pelotón. El Orica acostumbra a ganar todos los años su etapa y el objetivo era buscarla al sprint ayer con Gerrans. Hoy le tocará trabajar para los Yates y no le importa. Todo lo contrario: «En este equipo los objetivos están muy claros y no tiene sentido meterme en la escapada y tener protagonismo personal cuando hay que hacer un trabajo para el equipo. Mi rol en Orica es muy diferente. Con Caja Rural el objetivo era buscar escapadas y nuestras opciones y ahora en la Itzulia es el rol contrario, controlar las fugas e incluso anularlas porque tenemos buenas opciones para las etapas y la general con los Yates y tengo que estar cerca de ellos y si hay que tirar trabajar para lograr resultados».

Un planteamiento muy claro

El de Etxebarria tiene las ideas claras desde que el responsable del Orica, el australiano afincado en Oiartzun Neil Stephens, le propuso volver al World Tour: «Durante la temporada las cosas fueron bastante bien, siempre hay contactos con otros equipos que es difícil concretarlos. Me llamó Neil para decirme que quería hablar personalmente conmigo y explicarme qué quería el equipo de mí y si estaba de acuerdo. No tuve dudas. Me dijo que tenía muchos jóvenes y que quería que estuviera junto a los hermanos Yates y Chaves, darles consejos, ayudarles a leer la carrera y en las subidas estar cerca de ellos y trabajar cuando lo necesiten».

Una enfermedad le impidió realizar la preparación invernal con normalidad y sin estar bien participó en la París-Niza por la baja de un compañero y tuvo que trabajar para defender el liderato de Matthews. Después acudió a la Volta, ahora disputa la Itzulia y, tras un descanso, preparará el Giro de Italia en el Tour de Yorkshire. Después tiene en su calendario la Vuelta a Suiza y, tras recuperar, en la segunda parte de la temporada la Clásica de Donostia, Burgos y la Vuelta.

Tras tres años fuera de la élite en Caja Rural, casi todo su calendario será del World Tour, donde el Orica acostumbra a conseguir la mayor parte de sus victorias. Amets Txurruka es un recién llegado, pero tiene clara la razón del éxito del equipo australiano: «Estoy muy contento porque el equipo me pone sus objetivos en el World Tour y correr estas carreras es muy bonito. El Orica logra la mayoría de sus triunfos en el World Tour porque tiene las cosas muy claras. Todo está planificado desde el inicio y todo está muy claro. Se fijan los objetivos de cada corredor y te mandan un mail con lo que esperan de cada uno, su trabajo y cual es el objetivo del equipo y quiénes pelearán por cada carrera. Antes de tomar la salida y al final de la etapa se hacen reuniones para marcar el objetivo, hablar del trabajo de cada uno y para hacer valoraciones. Se fijan los objetivos muy claros y eso trae los resultados».

Además de la planificación, destaca la mentalidad de los australianos: «Cuando hay que trabajar se trabaja muy duro, pero cuando llega el momento de disfrutar disfrutan. En los días de entrenamiento se entrena muy fuerte, pero en los días de descanso se hace una barbacoa, se está tranquilo o en la concentración de Sudáfrica hicimos un safari y fuimos a ver los animales. Tienen la filosofía de que hay que hacer trabajo duro y disfrutar de la vida y buscan el equilibrio entre las dos cosas. Y esto se ve en los vídeos que hacen. Las grabaciones no les cuestan nada, les sale natural. Es su carácter y eso también da buenos resultados».

El tercer elemento que subraya para el éxito del Orica es el buen ambiente: «Valoran la personalidad de los corredores para tener una buena armonía. Puedes ser un buen deportista, pero si como persona no te integras, no les interesa. Hay buen ambiente y buenas personas y el buen rollo se contagia y así llegan los resultados. En todos los equipos en los que he estado –Barloworld, Euskaltel y Caja Rural– el ambiente era muy bueno y pensaba que en Orica podía ser más difícil porque hay gente de todo el mundo. Pero se informan de cada corredor que fichan y si puede encajar en el ambiente del equipo y se intenta que los nuevos se integren. Nos conocemos poco, pero el recibimiento que he tenido es muy bueno».

 

«El Tour da y quita mucho, pero el Giro tiene otro encanto y me gusta volver»

Amets Txurruka está ilusionado con la participación en el Giro, su primer gran objetivo de la temporada y una prueba que le atrae especialmente: «Todos los años he querido ir al Giro y le pedía al Euskaltel que me llevara y solo pude ir en el último porque siempre preferían que fuera al Tour. Probé el Giro, me gustó mucho y volveré con ilusión».

Al comparar las dos grandes, Txurruka destaca que «el Tour da y quita mucho. El primer Tour lo hice muy bien y me dio mucho, pero hipotecas todo por él y con las caídas... El Tour es importante, pero el Giro por la afición y el ambiente de los Dolomitas tiene otro encanto y estoy muy contento de volver».J.I.