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Familiares y trabajadoras urgen a dotar de medios y personal a las residencias de Bizkaia

Situación «insostenible» la que han descrito trabajadoras y familiares de usuarios en las residencias de personas mayores de Bizkaia. En una concentración ante el palacio de la Diputación, representantes del movimiento de pensionistas y asociación Babestu han urgido al Gobierno foral a dotar de medios y personal a los centros.

Concentración ante el palacio foral de pensionistas, familiares y trabajadoras de residencias.

Después de tres años de lucha, la asociación de familiares y usuarios de residencias de Bizkaia sigue insistiendo en que lo vivido en esos centros es consecuencia de la falta de personal. Especialmente grave, ha destacado Juani Cespedes, presidenta de Babestu, es la situación en el centro sociosanitario Birjinetxe, dependiente del Instituto Foral de Asistencia Social (Ifas), en el barrio bilbaino de Txurdinaga, a donde se deriva a las personas más afectados por la covid-19.

La falta de personal hace que no se pueda atender a los residentes «con la mínima dignidad» y tanto ellos como las trabajadoras sufren las consecuencias del estres y desatención. «Se parte de que son personas muy demandantes a las cuales no se puede tener una escucha activa con ellas, se eliminan lo poco que se podía pasear con ellas», han expuesto, citando lo que sucede en las comidas, donde al no haber tiempo muchas veces no logran que coman. Lo mismo sucede con el aseo, que «es muy precipitado».

Contestación a Rementeria

«No hacen más que lanzarse flores, cuando la situación en las residencias es insostenible», ha dicho Cespedes del diagnóstico de la red de residencias realizado el lunes en el Pleno de Política General de las Juntas Generales por el diputado general. Sobre la posibilidad de que los centros sean más pequeños y que los mayores pasen más tiempo en casa, ha respondido a Unai Rementeria que «cuando nos dice esas cosas nos duele mucho porque cuando hemos llevado a nuestros familiares a las residencias es porque ya no podemos atenderlos en casa».

«¿Ellos no tienen familia? Muchas de las personas mayores han dejado de andar, de hablar, los están dejando morir», ha denunciado la presidenta de Babestu, que ha reclamado que se les permita visitar a sus allegados. «Están en la última fase de su vida, tenemos que estar con ellos», ha insistido, lamentando que sin visitas «hay muchos a los que les da igual morirse». «No los vamos a contagiar, un familiar tiene mucho cuidado», ha incidido.

También ha solicitado que las habitaciones de los centros sean individuales y no compartidas, como la gran mayoría, lo que ha ayudado a que aumentaran los contagios. Beatriz Indias, trabajadora de la residencia del Ifas de Leioa, ha desvelado que de las 61 personas ingresadas 46 han dado positivo. Ha denunciado que volvieron al trabajo después de las vacaciones sin que se les realizara la PCR que se les había prometido y que no disponen del material adecuado.

Babestu reivindica que se dote a los centros de más personal y que se les escuche. «Queremos personal dentro de las residencias, que les puedan hablar, les den un poco de atención emocional y les puedan poner a andar», han solicitado. Más tarde, Indias ha corroborado que no tienen tiempo ni de hablar unos minutos con los residentes

Los familiares se han quejado de que los responsables forales no les quieran como interlocutores. «Tenemos mucho que aportan. Sabemos lo que hay en el interior de las residencias», ha asegurado, antes de exigir que haya más inspectores para visitar los 155 centros que hay.

Incumplimiento del protocolo

En cuando a la situación en la residencia del Ifas de Leia, han advertido de que cada vez hay más positivos y aislados por sospecha, o por contacto estrecho. «No están respetando su propio protocolo para que el personal de las diferentes plantas no tenga contacto, están mandando a trabajadoras a otras plantas a trabajas, mezclando todos los equipos», han expuesto.

«Han centralizado las taquillas en la capilla donde no hay ni duchas, donde se juntan las trabajadoras de las plantas. Se están realizando movimientos de usuarias de unas plantas a otras y a los usuarios de ubicación y las trabajadoras no las conocen y ni tan siquiera las pueden llamar por su nombre», se han quejado.