INFO

La muerte de Iñigo Cabacas se cierra además sin que haya tampoco sanciones disciplinarias

La muerte de Iñigo Cabacas se cierra sin sanciones disciplinarias después de que la fase judicial acabara con una única condena de dos años sin cárcel. Josu Erkoreka ha explicado que cinco de los seis juzgados ya no son funcionarios y otros no hicieron nada contrario al reglamento vigente en 2012.

Los padres de Iñigo Cabacas han seguido con dolor la comparecencia de Josu Erkoreka. (NAIZ)

Judicialmente la muerte de Iñigo Cabacas por un pelotazo de la Ertzaintza en la cabeza el 9 de abril de 2012 se cerró en enero cuando el Tribunal Supremo ratificó en enero el fallo de la Audiencia Provincial de Bizkaia que condenó al mando policial Juan José de Pablo a 2 años de prisión –que no tuvo que cumplir– y a cuatro años de inhabilitación –también inútiles porque ya se había jubilado–. El resto de acusados –Kepa Muriel, Tomás González, José Ignacio Moure, Dany Johnny Fernández y Eduardo Guzmán– fueron absueltos

El actual consejero de Seguridad, Josu Erkoreka, ha comparecido este miércoles por la tarde en el Parlamento, a petición de Julen Arzuaga (EH Bildu), que quería saber si se habían adoptado medidas disciplinarias internas en la Ertzaintza ahora que la causa judicial era firme. Es lo que contempla el régimen disciplinario, ya que la sentencia recogía varias prácticas policiales incorrectas durante aquella fatídica noche.

Josu Erkoreka ha explicado que de los seis ertzainas encausados, cinco ya no pertenecen a la Ertzaintza, por lo que no se les puede aplicar el código disciplinario. El sexto, un agente de base, lo único que hizo, según el consejero, fue seguir las órdenes de disparar, razón por la que en ningún caso podría ser sancionado.

El consejero ha hecho especial hincapié en que cuatro de los implicados han dejado la Ertzaintza por incapacidad permanente, avalada por un médico, lo que a su entender supone que ya han sufrido «un coste personal» y, por tanto, no se puede hablar de «impunidad» como había hecho Arzuaga.

«No incumplieron el reglamento vigente»

Julen Arzuaga ha detallado que, además de los implicados en la investigación judicial, la sentencia recogía la falta de proporcionalidad en algunas órdenes como las dadas por Ugarteko, descontrol de los agentes, la falta de actuaciones nada más conocerse que había un herido y que todas las armas se recogieran y se limpiaran. Y ha preguntado si eso no supone un incumplimiento de funciones castigado como falta muy grave en el régimen interno.

Josu Erkoreka ha apuntado que el mando conocido como Ugarteko está también fuera de la Ertzaintza, por lo que no puede ser sancionado, y que en 2012 el resto de acciones señaladas, como recoger las armas y limpiarlas no eran contrarias al reglamento interno. Ha precisado que este ha sido reformado y que en la actualidad eso sería imposible.

El consejero Josu Erkoreka ha dejado sin aclarar la situación de Jorge Aldekoa, responsable del diseño del operativo, que dimitió como jefe de la Ertzaintza tras las críticas a la Policía Autonómica que se recogieron en la sentencia de la Audiencia Provincial de Bizkaia, pero que sigue en activo como intendente.

El parlamentario de EH Bildu, Julen Arzuaga, ha calificado de «decepcionante» la intervención de Josu Erkoreka, y ha hablado de que se ha dado finalmente «la tormenta perfecta» para la impunidad, que «les ha venido bien» en el Departamento.

En el turno de grupos, Iñigo Martínez, de EP-IU, ha pedido más empatía hacia la familia Cabacas y que se aprendan lecciones de lo ocurrido.

Luis Gordillo, de PP+Cs, ha criticado que se pretenda rejuzgar el caso y ha aprovechado para hacer de portavoz de algunos sindicatos sobre la falta de medios y efectivos.

PSE y PNV han cerrado filas con su Gobierno.

Manu Cabacas y Fina Liceranzu: «De nuevo nos vuelven a matar»

El padre y la madre de Iñigo Cabacas Liceranzu, Manu y Fina, siguieron la comparecencia del consejero de Seguridad, Josu Erkoreka, desde otra sala del Parlamento, a través del circuito cerrado de televisión. Al final de la misma, mostraron su enorme dolor a los medios presentes. «Hemos venido de nuevo aquí para ver más de lo mismo. Que no han tenido nada de empatía con nosotros ni humanidad. Nuevamente nos vuelven a matar», afirmaron con los ojos llorosos.

Les dolió especialmente que Erkoreka incidiera tanto y llamara expresamente la atención sobre el hecho de que cuatro de los agentes juzgados han dejado la Ertzaintza y han visto cortada su carrera profesional, aludiendo razones médicas que les han llevado a la incapacidad permanente. Sin embargo, no tuvo ninguna palabra para la familia.

Manu Cabacas y Fina Liceranzu siguen siendo una familia destrozada. El padre de Iñigo se preguntó «cómo pueden ser tan viles y tan malos». Y apuntó que «si la justicia no nos ha venido en la tierra, ni nos ayuda quien nos tenía que ayudar, espero que venga del cielo y sientan en sus carnes lo que está pasando esta familia».

Liceranzu no pudo terminar de ver la comparecencia del consejero y tuvo que salir a tomar el aire. No pensaba hablar ante la prensa, pero no pudo evitarlo. «Pedimos –dijo– un poco de comprensión, responsabilidad, humanidad y que vean cómo estamos. Hablan del relato, de la memoria. ¿La de quién? Nuestro relato y nuestra memoria ¿dónde se quedan?».