Aryna Sabalenka y Madison Keys vivirán un duelo de cañoneras en la final femenina de Australia
La bielorrusa, número uno y ganadora en Melbourne en los dos últimos años, ha barrido por 6-4 y 6-2 a la catalana Paula Badosa, mientras que la estadounidense ha precisado el tie break del desempate para remontar a la polaca Iga Swiatek y vuelve a una final del Grand Slam por primera vez desde 2017.
Aryna Sabalenka aspira a ganar de forma consecutiva su tercer Open de Australia, afianzando su condición de número uno del ranking femenino actual. Desde luego que su triunfo por 6-4 y 6-2 a la catalana Paula Badosa la sitúa como favorita indiscutible, en buena medida porque la tenista bielorrusa de 26 años ha sacado a pelotazos a una rival de cuidado.
Pero enfrente tendrá a otra cañonera como es Madison Keys. La tenista estadounidense ha roto su techo de cristal en Australia, luego de alcanzar las semifinales en Melbourne los años 2015 y 2022, superando la penúltima ronda y dándose el gustazo de acceder a la finalísima después de remontar nada menos que a la polaca Iga Swiatek, a quien ha superado por 5-7, 6-1 y 7-6 (8), después de una pelea de más de dos horas y media. A punto de cumplir 30 años, Keys disputará su segunda final en un Grand Slam, después de que el 2017 perdiera la final del US Open frente a su compatriota Sloane Stephens.
Sabalenka ha cumplido los pronósticos en la primera semifinal pese a enfrentarse a una adversaria renacida. Un año atrás, los problemas de espalda limitaban seriamente el juego de Paula Badosa, pero en este arranque de 2025 la tenista gerundense nacida en Manhattan ha reencontrado su mejor juego. Un mejor juego que ha sido insuficiente a todas luces cuando la maquinaria de la tenista de Minsk ha empezado a funcionar.
Así las cosas, Sabalenka se ha convertido en la primera jugadora que alcanza tres finales seguidas desde que lo hizo la estadounidense Serena Williams entre 2015 y 2017 y de paso, suceda lo que suceda en la finalísima, se ha asegurado el número uno mundial fruto de la derrota de Swiatek en la otra semifinal.
De hecho, ha sumado su vigésima victoria consecutiva en este Abierto, la racha más memorable desde los 27 triunfos de la suiza Martina Hingis en el periodo 1997-2000. Hingis fue precisamente la última que enlazó tres títulos seguidos (1997-99), el objetivo de la bielorrusa en la final del sábado. La de Minsk venció en la final de 2023 a la kazaja Elena Rybakina y en la de 2024 a la china Qinwen Zheng.
La bielorrusa no ha necesitado ni hora y media de juego para despachar a su rival. Y eso que ha arrancado espesa. A pesar de disponer de una pelota de rotura, Paula Badosa se ha adelantado 0-2. Pero cuando todo se ha puesto de cara para fijar en el marcador un 0-3 para la catalana, esta ha desaprovechado una ventaja de 40-0 al saque y ha reanimado a Sabalenka, que de pronto ha puesto la directa.
Ni siquiera el parón por la lluvia, ya con 3-2 en el marcador para la bielorrusa, ha reanimado a una Paula Badosa que ha cedido por 6-4, apagada ante los rugidos de la tenista de Minsk. Y ya lanzada en pos de su tercera final consecutiva en Melbourne, Sabalenka ha roto el saque de Badosa en el tercer y quinto juegos del segundo set, mientras que la catalana no ha tenido ni una sola pelota de rotura, por lo que ha acabado sucumbiendo por 6-2.
Cinco precedentes
Madison Keys tiene todas las papeletas para ejercer de convidada de piedra en la final femenina del Open de Australia. De las cinco veces que se ha enfrentado a Aryna Sabalenka, la bielorrusa se ha impuesto en cuatro ocasiones, al tiempo que el recuerdo de la estadounidense de la final del US Open de 2017 no ha de ser el mejor, ya que Sloane Stephens la sacó de la pista con un incontestable 6-3 y 6-0.
Pero la tenista nacida en Rock Island el 17 de febrero de 1995 se ha metido en la final de Melbourne y lo ha logrado con todas las de la ley, porque si batir a Iga Swiatek siempre es difícil, batirla después de perder el primer set es todavía más complicado.
La derecha de Madison Keys, aun con el marcador en contra, ha causado estragos en el tenis de la polaca. Tanto es así que le ha roto el servicio en ocho ocasiones a una jugadora que llevaba cuatro partidos sin ceder un solo saque.
Ya desde el primer set Madison Keys ha demostrado su firme deseo de ganar a cualquier precio, a sabiendas de que se enfrentaba a una rival superior en teoría. Después de superar una bola de set en contra con 5-3 Keys siempre al ataque, siempre centrada, siempre con la mirada puesta en las líneas, ha forzado el empate en el 5-5. Solo entonces Swiatek ha vuelto a acelerar en su juego para imponerse en el primer set por 7-5.
Keys ha pasado página de inmediato con una racha imparable de cinco juegos seguidos en la que todo le ha salido bien. La polaca no lograba hacer daño con su derecha y, aunque ha evitado el «rosco» con el 5-1 y ha llegado a salvar al resto dos puntos de set, al tercero ha sucumbido ante la garra de la norteamericana.
El duelo ha entrado en su etapa más dramática con la tercera manga. El público de la Rod Laver Arena ha vuelto a disfrutar de los fantásticos restos de la polaca y de su explosividad, pero también ha comprobado que su regularidad no ha sido la de anteriores choques. Keys nunca se ha dado por vencida y ha mantenido el equilibrio.
Más aún, la tenista norteamericana ha obligado a la polaca a esquivar dos bolas de rotura antes de igualar 4-4, pero luego ha vuelto a poner a la centroeuropea contra las cuerdas al adelantarse 5-4 después de levantar un 0-40. En un encuentro convertido en un loco balancín, Swiatek ha reaccionado adelantándose 5-6 al romper el saque de Madison Keys en el undécimo juego.
Ni siquiera entonces ha podido Swiatek cantar victoria. Keys ha salvado la primera bola de partido con un buen resto y ha sumado una rotura más para forzar el desempate final. El «superdesempate» ha incluido dobles faltas, cañonazos, bolas en la cinta, subidas sin sentido, voleas inverosímiles... Llegando al 8-8. Un espléndido saque de Keys le ha dado un punto de partido, y una derecha larga de Swiatek le ha abierto la puerta de la final. La primera en Melbourne, a la que llega sin nada que perder ante una Sabalenka que no puede ser más favorita.