La Conferencia de Seguridad de Munich escenifica el futuro del poder
La Conferencia de Seguridad de Múnich 2026 llega en un momento en que las democracias dudan de sí mismas, las alianzas se reconfiguran y el uso del poder se impone. Será escaparate -y laboratorio- de una política internacional marcada por la remilitarización y la erosión del orden internacional.
Para leer este artículo
regístrate gratis o suscríbete
¿Ya estás registrado o suscrito? Iniciar sesión
Se te han agotado los clicks
‘En proceso de destrucción’. Ese es el título elegido para el “Munich Security Report 2026”, informe publicado por la propia organización de la Conferencia de Seguridad de Múnich que comienza hoy en la ciudad bávara, y que da alguna pista sobre el momento en el que se celebra el evento sobre seguridad global más importante del año.
Fundada en 1963 en plena Guerra Fría, la conferencia nació como un espacio de diálogo entre aliados occidentales sobre defensa. Hoy es el mayor foro internacional de seguridad, con decenas de jefes de Estado y Gobierno, ministros de Exteriores y Defensa, responsables de la OTAN, la UE y la ONU, además de expertos, diplomáticos y representantes del sector tecnológico-militar.
Lejos de ser un mero espacio de debate, la conferencia da pie a negociaciones, reuniones y, últimamente, declaraciones que definen el porvenir de la seguridad mundial. Los ejemplos de ello son muchos, pero la intervención el año pasado del vicepresidente de EEUU, JD Vance, criticando el estado de las democracias europeas y alertando al Viejo Continente de lo que pocos meses después se le iba a venir encima, es un claro reflejo de ello.
Mucho ha acontecido desde entonces, y es por ello que la Conferencia de Seguridad de este año aborda un panorama internacional en el que la «destrucción» y la política de las «bolas de demolición», como dice el informe, imperan.
SELVA, ¿CON O SIN LEY?
El informe es claro: la solución a la coyuntura actual no solo pasa por los principios, hace falta poder. En una obvia referencia al rearme europeo, el documento hace de la remilitarización del continente una condición sine qua non para el posicionamiento geoestratégico de Europa a escala mundial.
Los organizadores de la Conferencia identifican la «lujuria por la destrucción» como la creciente desconfianza ciudadana en la capacidad reformista de las democracias. Trump, Milei o Musk han dejado de ser casos aislados y se han convertido en síntomas de una política que privilegia la rapidez y denosta la deliberación. Según el documento, el orden venidero es más feudal que institucional, basado en esferas de influencia, redes privadas y negociaciones directas entre líderes. La destrucción, advierte, ha impulsado un movimiento sin brújula: las reglas se derrumban sin ser sustituidas.
Así, hoy será el primer día de los tres en el que el poder -disfrazado de armas, dinero o recursos- ocupará todas y cada una de las salas del Hotel Bayerischer Hof, donde la conferencia tiene lugar, para después trasladar esas charlas y decisiones a los lugares más recónditos del planeta. Mucho se habla del Grupo Bilderberg -reunión anual a la que asisten aproximadamente las 130 personas más influyentes del mundo- y otras citas donde el secretismo impera, pero la Conferencia de Seguridad de Múnich muestra sin filtros lo que mueve el mundo y, por tanto, nuestro presente y futuro.