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Entrevista
Amaia Urizar-Ainara Gorostiaga-Gorka Loran
Red de Personas Torturadas de Euskal Herria

«Necesitamos la foto más completa posible de la tortura sistemática»

La Red de Personas Torturadas de Euskal Herria celebrará este sábado su segunda asamblea nacional en Eibar. En entrevista con GARA, Amaia Urizar, Ainara Gorostiaga y Gorka Loran inciden en la importancia de tener «la foto más completa de la tortura».

Gorka Loran, Amaia Urizar y Ainara Gorostiaga, del grupo promotor de la Red de Torturados de Euskal Herria. (Andoni CANELLADA | FOKU)

Hace un año se presentó oficialmente la Red de Personas Torturadas de Euskal Herria en el Kursaal. ¿Qué balance hacen?

Amaia URIZAR: Logramos llenar el Kursaal y, a partir de ahí, el recorrido ha sido positivo tanto a la hora de hacer red como de acercarnos pueblo a pueblo a las personas que han sido torturadas.

Ainara GOROSTIAGA: Ya contábamos con materiales previos elaborados por otros grupos como Torturaren Aurkako Taldea, Euskal Memoria o el IVAC, pero están saliendo muchos más casos. Nos hemos encontrado con personas que se están animando a contar lo que les pasó y con otras que hasta ahora no se reconocían a sí mismas como torturadas. 

Gorka LORAN: Planteamos el Kursaal desde cero. Reservamos una sala con capacidad para 650 personas sin saber si la llenaríamos o no. Pero cuando empezamos a ver a tantos, a sentir los cruces de miradas, los gestos de complicidad y apoyo, los abrazos… todos nuestros miedos y vértigos se disiparon y no solo llenamos la sala, sino que tuvimos que habilitar otras dos.

Nunca antes se habían juntado tantos torturados en un mismo evento; eso demostró que había una necesidad de crear esta red. Personalmente, tuve la sensación de que muchos torturados estaban esperando ese momento.

¿Cómo es la aproximación a una persona torturada? ¿Cómo se le entrega la carpeta azul?

A. U.: Depende de cada persona. Hay quienes la cogen sin pedir mayores explicaciones porque conocen la Red. Con otros, en cambio, tienes que tener mucho mimo, cariño y darles tiempo porque estás abriendo una mochila.

Dar y recibir la carpeta es un momento importante, porque es la vida de una persona desde el momento en que la detienen. Es abrir una mochila que igual por años o décadas ha estado cerrada, por eso es importante generar espacios donde la persona receptora se pueda sentir segura, protegida, donde si tiene ganas de llorar pueda hacerlo…  

A. G.: La manera en que nos entregan la carpeta es un indicador de cómo la ha elaborado esa persona. Hay carpetas totalmente arrugadas, lo que te lleva a deducir que le ha costado mucho hacerla, mientras que otras están impecables.

Siempre recomendamos dejar la carpeta a la vista, primero encima de la nevera, luego en la mesilla… hasta que la persona se sienta con fuerza.

Y en el caso de aquellas personas que han sido torturadas y que ya han fallecido, ¿cómo se procede para no perder todos esos relatos?

G. L.: Sabemos que el tiempo va en nuestra contra. Por eso, para que la radiografía de la tortura sea lo más completa posible –somos conscientes de que nunca los será al 100%–, tenemos que hacer este trabajo cuanto antes. Si tu padre o madre fueron torturados y han fallecido o no gozan de buena salud, tú puedes representarlos.

 

«Dar y recibir la carpeta es un momento importante, porque es la vida de una persona desde el momento en que la detienen. Es abrir una mochila que igual por años o décadas ha estado cerrada»

 

Hay casos en los que esa persona nunca denunció públicamente la tortura y únicamente compartió lo que le hicieron con un círculo muy íntimo. Aunque muchas veces puede ser complicado conseguir el testimonio de esas personas que ya no están, desde la Red tratamos de hacer un trabajo lo más exhaustivo posible, intentamos identificar a alguna persona que estuvo detenida junto a él o ella porque igual compartió con ellos y ellas su testimonio.

Nuestro objetivo es llegar a todas las personas que fueron torturadas por motivos políticos.

A. G.: Es una realidad que a día de hoy, por edad, se han perdido muchos de esos testimonios. Ese es, precisamente, otro de los motivos de la Red, que los relatos no se pierdan.

A nivel personal, ¿qué aporta esta carpeta?

A. U.: Yo podía ayudar a rellenar la carpeta a cualquier vecino, amigo o desconocido, pero ponerme frente a la mía propia me generaba un gran vértigo. Me llevó meses rellenarla, pero haberlo hecho, estar en la Red y ser parte de su grupo promotor me ha resultado muy sanador.

Desde el día en que sales de comisaría van pasando los años y en ese tiempo has podido o no hacer un trabajo terapéutico, pero no teníamos un sitio común donde compartir de torturado a torturado.

De cara a las próximas generaciones es importante poner la cuestión de la tortura sobre la mesa y que nadie ponga en duda de que en Euskal Herria se ha torturado de forma sistemática.

G. L.: Recuerdo que al oír el testimonio de otra persona torturada sentí que estaba hablando por mi boca; la tortura es tortura, y unos y otros hemos padecido vivencias muy parecidas.

 

«¿Por qué en Nafarroa no hay plazos y en la CAV sí? ¿Una persona torturada en 1990 tiene derecho a ser reconocida y una en 2008 no? ¿Cómo se justifica ese límite temporal? No tiene ningún sentido»

 

Desde el grupo promotor teníamos muy clara la necesidad de tejer una red de personas torturadas a nivel de Euskal Herria. Muchos torturados también nos lo hicieron llegar. Para mí ha sido muy positivo contribuir a dar respuestas a ese deseo colectivo.

A. G.: Antes vivía la tortura de manera muy intensa. Parecía que solo me pertenecía a mí. Desde que estoy en la Red, ese sentimiento es compartido y, por tanto, menos doloroso.

¿Cómo valoran el cambio en la narrativa sobre la tortura? En su caso, Ainara Gorostiaga, el Parlamento navarro impidió en 2002 que se escuchara su testimonio, pero en 2016 fue invitada junto a otras mujeres torturadas a relatar sus vivencias. Y en octubre pasado participó en una charla sobre la tortura en Madrid, en otros tiempos «sinónimo de detención, incomunicación...».

A. G.: Si nos remontamos al año 2002, el negacionismo era tal que a las familias les cerraban las puertas allá donde iban. Haber ido al Parlamento de Nafarroa a dar testimonio junto a otras cinco mujeres torturadas fue fuerte, no me lo podía creer. También se ha avanzado en la forma de hablar de la tortura; antes se limitaba a contar lo que te habían hecho, sin embargo, ahora se pone el foco en cómo nos ha afectado la tortura.

A. U.: Hoy en día es incuestionable que en Euskal Herria se ha torturado, pero aún hay mucho por hacer. Nadie pone en duda que la Guardia Civil y la Policía Nacional han torturado, pero no pasa lo mismo cuando nos referimos a la Ertzaintza. El último caso de torturas registrado, de 2014, es de este cuerpo policial.

G. L.: La tortura ha sido estructural; el Estado puso en marcha una maquinaria para que se pudiera torturar con impunidad. En una reciente conferencia en Iruñea, el abogado Iñigo Iruin remarcó que la tortura no es violencia policial, sino violencia del Estado. Es una decisión de Estado, que pone sus tres poderes –Ejecutivo, Legislativo y Judicial– en marcha para que se pueda ejecutar. Los mandos policiales hablaban de ‘trabajar en red’, un eufemismo para saber si podían torturar con el permiso del Gobierno o no.

«Antes vivía la tortura de manera muy intensa. Parecía que solo me pertenecía a mí. Desde que estoy en la Red ese sentimiento es compartido y, por tanto, menos doloroso»

 

Y los medios de comunicación también jugaron un papel. La negación y la impunidad eran tales que parecía que nos estábamos inventando las cosas. Los tiempos han cambiado y hemos logrado abrir grietas en  ese discurso negacionista. Hace unos años, por ejemplo, la investigación oficial del IVAC era impensable.

En Nafarroa, ya son 71 las personas torturadas reconocidas. ¿Qué valoración hacen?

A. G.: Cuando la ley entró en vigor no pensábamos que incluiría la tortura; teníamos nuestros miedos, no teníamos nada que acreditase nuestros testimonios más allá de nuestra palabra. ¿Cómo nos van a creer si durante décadas nos han estado negando?

Estos reconocimientos personales en su conjunto pueden arrojar muchos datos y son la constatación de que no ha pasado porque a alguien se le fue la mano. Por eso, es necesario que la gente se presente; eso sí, respetando la decisión de quien no quiera hacerlo, porque somos conscientes de que el proceso es duro.

Pero debemos tener en cuenta que la ley en Nafarroa finaliza en julio de 2027. Nos queda solo año y medio; debemos aprovechar el momento.

En el caso de la CAV, la Ley 12/2016 está cerrada.

G. L.: Desde la Red pedimos que se apruebe una nueva ley en la CAV sin límites de tiempo. La ley que estuvo abierta tenía como límite 1999. ¿Por qué en Nafarroa no hay plazos y en la CAV sí? ¿Una persona torturada en 1990 tiene derecho a ser reconocida y una en 2008 no? ¿Cómo se justifica ese límite temporal? No tiene ningún sentido. Hay que tener en cuenta que el último caso documentado en la investigación del IVAC es de 2014.

El objetivo de la Red es avanzar en el reconocimiento oficial y colectivo de la tortura. Hasta el momento, son 71 los casos reconocidos oficialmente en Nafarroa y 260 en la CAV. En el total de Euskal Herria, 331. No llegamos ni al 10% de la investigación del IVAC. Tenemos que seguir trabajando para intentar revertir ese porcentaje.

¿Cómo afrontan la asamblea de este sábado en Eibar?

G. L.: Un millar de personas se han unido ya a la Red. Hacemos un llamamiento a todas las personas torturadas de Euskal Herria para que se acerquen a Eibar. Aspiramos a que esta segunda asamblea nacional sea otro hito.

A. U.: A título personal, te puede dar más o menos igual un reconocimiento oficial. Cada uno tenemos nuestra verdad y la sabemos, pero debemos conseguir una fotografía lo más completa posible para que en el relato conste que en Euskal Herria se ha torturado de manera sistemática.