Practican una cesárea a la joven salvadoreña enferma y cuyo feto sufría de anencefalía

Beatriz, la joven salvadoreña que padece lupus y una enfermedad renal y a la que el Tribunal Supremo le denegó el aborto, ha dado a luz a una niña por cesárea, pero el bebé, que no tenía cerebro, ha muerto horas después.

NAIZ.INFO|SAN SALVADOR|2013/06/04 08:30|0 iruzkin
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Exterior del hospital en el que está ingresada la joven salvadoreña. (José CABEZAS/AFP)

El equipo médico del Hospital Nacional de Maternidad ha practicado una cesárea a Beatriz, la joven embarazada de un feto sin cerebro, en cumplimiento del mandato de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) y con la autorización del Gobierno de El Salvador.

Fuentes médicas han explicado al ‘Diario Hoy’ que han tenido que practicar la césarea porque Beatriz presentaba contracciones y el líquido amniótico se había acumulado. Al parecer, la joven salvadoreña está en la Unidad de Cuidados Intensivos (UVI) bajo observación.

Las mismas fuentes médicas han revelado que Beatriz ha dado a luz a una niña de 500 kilogramos que, tal y como se esperaba, ha fallecido al abandonar el vientre materno.

La joven salvadoreña se ha podido someter a una cesárea porque el Gobierno de Mauricio Funes autorizó el pasado viernes un parto inducido, conforme al mandato de la CoIDH que urgió a «adoptar y garantizar, de manera urgente, todas las medidas necesarias para evitar daños irreparables a los derechos a la vida, a la integridad personal y a la salud de Beatriz».

La CoIDH se pronunció después de que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de El Salvador denegara a Beatriz el amparo constitucional que había solicitado para someterse a un aborto terapéutico, a pesar de que la legislación salvadoreña lo prohíbe.

Los magistrados recordaron que en El Salvador la Constitución prohíbe el aborto terapéutico, ya que otorga protección a la persona humana «desde el instante de la concepción». «Los derechos de la madre no pueden privilegiarse sobres los del 'nasciturus', ni viceversa», dijeron.

La joven salvadoreña, de 22 años, había demandado al director y al jefe del servicio de perinatología del Hospital Nacional de Maternidad, en el que está ingresada, por vulneración a sus derechos «a la vida, a la integridad física y a la salud».

Sus abogados pretendían que el alto tribunal avalara una intervención médica para interrumpir la gestación, teniendo en cuenta que Beatriz padece lupus y otras complicaciones de salud que amenazan su vida y que el feto, al carecer de cerebro, no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir fuera del vientre materno.

Los médicos ya habían advertido el pasado 14 de abril de que era necesaria la interrupción del embarazo porque, de lo contrario, Beatriz podía fallecer a causa de una hemorragia obstétrica grave, del agravamiento del lupus o del fallo renal que padece, o de una preeclampsia.