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BasqueDok Festival

Bilbo acoge este fin de semana de BasqueDokFestival, evento en el que se está analizando el estado actual de la fotografía documental y sus perspectivas de futuro. Algunos de los mejores autores vascos, del Estado español y del resto del mundo se han dado cita en Bizkaia Aretoa para compartir sus vivencias y hacérselas llegar al público mediante conferencias y exposiciones. Para los profesionales y quienes ansían llegar a serlo, talleres especializados y revisión de porfolios, con la participación de un mito viviente del fotoperiodismo, la estadounidense Susan Meiselas.

Gotzon ARANBURU|BILBO|2018/06/02 09:30
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Imagen tomada por el fotógrafo Jose Colon. (Jose COLON)

Para los profesionales del fotoperiodismo, de la fotografía documental, decir Susan Meiselas es como decir Pelé para un futbolista. Ha visto con su ojos y captado con su cámara desde la insurrección sandinista en Nicaragua hasta la masacre contra el pueblo kurdo a cargo de Saddam Hussein en 1991, pero su primer ensayo famoso fue el que realizó a un grupo de strippers ambulantes en Nueva Inglaterra a principios de los 70 del siglo pasado. Meiselas, que ya entonces enseñaba fotografía en las escuelas públicas de Nueva York, estará este domingo y lunes en Bilbo, donde ofrecerá una conferencia y revisará porfolios, oportunidad sin par para aprender de una mujer que es miembro de la mítica agencia Magnum desde casi cuarenta años y cuenta en su haber con la Medalla de Oro Robert Capa por su trabajo en Nicaragua, el Premio Leica a la Excelencia, y otra larga lista de reconocimientos internacionales.

Meiselas será una de las estrellas de BasqueDokFestival, que en esta su primera edición ha puesto el acento en los tres pilares de la fotografía documental contemporánea, como son el fotoperiodismo, la fotografía documental de calle y las nuevas visiones emergentes sobre lo «documental», en su sentido más amplio. Organizado por la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de EHU/UPV y la escuela de fotografía documental Blackkamera, con apoyo de las instituciones vizcainas, el evento se desarrolla en Bizkaia Aretoa, escenario en el que estos días se suceden talleres y conferencias a cargo de profesionales en distintas facetas del fotoperiodismo y la fotografía documental.

Igual que otros ámbitos de la comunicación, el fotoperiodismo vive tiempos de cambio, de incertidumbres y nuevas posibilidades al mismo tiempo. Está claro que la imagen clásica del reportero cuasi aventurero que hacía fotografías de un conflicto olvidado en alguna región remota, escribía unos pies de foto en un cuaderno a la sombra de una choza y se las arreglaba para que una azafata o piloto sacara los carretes del país y los hiciera llegar a la redacción de las grandes revistas occidentales –donde ocuparían ocho páginas– han pasado a la historia. Ahora apenas hay guerra o disturbios en el planeta que no sean retransmitidos a las pocas horas o minutos por testigos de los mismos, o incluso por sus propios protagonistas. En los conflictos graves –las primaveras árabes hace poco, las guerras de Irak o Siria ahora mismo– son legión los fotoperiodistas que confluyen en el escenario y pelean por conseguir los testimonios más impactantes y enviarlos en tiempo real a agencias o medios de comunicación.

Sin embargo, el impulso sigue siendo el mismo: contar al mundo algo que está pasando, una historia de interés humano, sean los problemas de integración de una familia inmigrante en nuestra sociedad o sea los enfrentamientos entre el ISIS y los peshmergas kurdos. El peligro de ser alcanzado por una bala o una mina o un dron también se mantiene. A partir de este parámetro común, todo cambia: a excepción de un puñado de profesionales con galones que gozan de una posición sólida en sus respectivos medios, la mayoría de fotoperiodistas se desplaza a las zonas en conflicto –o donde se desarrolla una historia que quiere contar– por sus propios medios, sin garantías de que su trabajo vaya a ser publicado, y en su caso pagado, y tendrá que ofrecer un pack multimedia –fotos, vídeos, cortes de voz, textos… – si quiere tener posibilidades de publicar. 

Alfons Rodríguez y José Bautista son dos de los profesionales que representan el nuevo fotoperiodismo. Están tomando parte en BasqueDokFestival, donde han explicado su opción de trabajar en dúo, aportando cada uno de ellos su saber hacer particular. Alfons, que durante los últimos treinta años ha viajado a más de cien países, es un fotoperiodista que ha saltado al transmedia, mientras que José proviene del mundo del cine pero se ha especializado en la creación de proyectos audiovisuales para fotógrafos de reportaje, con nombres como Carl de Keyzer (Magnum) o Yuri Kozyrev (NOOR) entre ellos. El fruto del trabajo conjunto de Rodríguez y Bautista es el largometraje documental ‘The sleeping land’ (La tierra dormida) sobre la vida humana, el frío y la taiga en Siberia. La versión fotográfica de este trabajo ha sido publicada recientemente en 7K. 

El empleo de herramientas tecnológicas avanzadas es también seña de identidad del trabajo de otra pareja de fotoperiodistas que ha acudido al evento bilbaino. Manu Brabo y José Colón crearon, con otros compañeros, la cooperativa MeMo (Memoria en Movimiento), que a su vez se asoció a Libre, un grupo de desarrolladores web y diseñadores gráficos italianos especializados en contenidos digitales, para crear la revista digital ‘Me-Mo Magazine’, una aplicación multimedia única con contenido fotográfico, de vídeo, texto, animación 3D e infografías. En la mesa redonda ofrecida en el festival compartieron espacio y opiniones con Ander Gillenea, de la agencia cooperativa vasca Bostok, que enfoca su mirada tanto al entorno cercano, Euskal Herria, como a los conflictos internacionales o las historias cotidianas en países en vías de desarrollo.

Fotoperiodistas iraquíes

De un país no en vías de desarrollo, sino de reconstrucción, ha llegado a BasqueDokFestival uno de los testimonios más interesantes sobre los nuevos aires y valores del fotoperiodismo. Se trata de la agencia iraquí Metrography, representada en la capital vizcaina por su joven director, Ahmed Najm. A pocos metros de Bizkaia Aretoa, en la entrada al puente Arrupe, en plena calle, Najm ha colgado cuarenta fotografías tomadas en territorio iraquí y kurdo. No todas son de conflicto abierto, sino escenas de la vida cotidiana, pero algunas sí son duras de ver, como las que muestran a mujeres que intentan suicidarse prendiéndose fuego, una práctica desgraciadamente no infrecuente en el país. Ahmed nos cuenta que Metrography ha nacido para ofrecer una visión de Irak a cargo de los propios fotoperiodistas iraquíes, que obviamente son los que mejor conocen aquella sociedad. Además, la agencia está haciendo un gran esfuerzo para formar a mujeres fotoperiodistas, y varias de ellas están ya trabajando sobre el terreno, accediendo a espacios vedados para los hombres. 

Las cosas no ocurren por casualidad, tampoco en BasqueDokFestival. Gran parte del mérito de que Ahmed esté mostrando su trabajo en Bilbo se debe a los buenos oficios de la comisaria del festival, Ixone Sadaba, una mujer que conoce de primera mano países como Irak o Afganistán. Ella misma es artista multidisciplinar, pues utiliza la imagen fotográfica como un elemento más de sus instalaciones y perfomances. Este impulso artístico, unido a su inquietud personal por la suerte de las mujeres en el mundo, la ha llevado a promover intercambios y compartir experiencias con artistas de otras latitudes. Siempre lleva la cámara en sus viajes, «aunque hay sitios, como Kabul, donde es mejor no sacarla de la bolsa. La vigilancia y la suspicacia son asfixiantes allí» nos cuenta.

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