Crea fama, mete dos golazos y échate a dormir

La Real se clasifica para octavos tras eliminar al Celta. Dos golazos de Oyarzabal y Januzaj antes de la media hora han bastado a los donostiaeeas para decidir la eliminatoria. A partir de ahí, los donostiarras han dosificado esfuerzos.Ficha técnica / Resultados

@imanolintziarte |Donostia|2018/12/05 22:40
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Januzaj se dispone a celebrar su gol, Willian José y Zurutuza ya lo hacen. (JUan Carlos RUIZ / FOKU)

La Real ha ofrecido esta miércoles la imagen de equipo que va a dar la cara en sus dos competiciones y que, por tanto, no va a gastar ni un gramo más de fuerza de la necesaria en ninguna de ellas.

De salida, Garitano no se ha guardado nada, y ni siquiera ha dado minutos a Rulli en la portería. Con esa declaración de intenciones, el de Bergara ha dejado claro que los descansos que va a dar van a ser activos, sobre el césped y una vez decantados los duelos. Y que la satisfacción de quienes menos juegan no va a ser una de sus prioridades.

Los donostiarras no han especulado con el 1-1 de la ida, y para el minuto 10 ya se han adelantado. Saque de esquina rechazado por el meta vigués, Oyarzabal la baja con el pecho al borde del área y engancha una volea con la zurda que se cuela por la escuadra. Golazo.

Pero hacía falta otro para poner tierra de por medio. Este ha llegado antes de la media hora. Tanto iba el cántaro de Januzaj a la fuente que al final ha caído el premio.

El belga juega a pierna cambiada para buscar con su izquierda la rosca al palo largo. Estuvo cerca el domingo el Sevilla, con un disparo raso, y esta noche se ha sacado de su chistera un misil a la otra escuadra de Sergio. Otro golazo. Menos trabajo para los limpiadores de Anoeta en la portería del fondo Zabaleta, ahí no han quedado telarañas que quitar.

Era el 2-0, y la Real se percibía tan superior que olía a escabechina. Pero a partir de ese momento el vertiginoso coche deportivo ha reducido dos marchas y se ha convertido en un fiable auto familiar, robusto y seguro.

El Celta se ha encontrado con el balón y no ha tenido muy claro qué hacer con él. El apuro local era más sicológico –por aquello de que te meten un gol y a temblar, que el 2-1 es muy traidor–, que real.

Los gallegos han sido incapaces de crear auténtico peligro, mientras la Real dejaba correr el reloj y ya pensaba en el choque del domingo ante el Valladolid. El tercero ha podido llegar en alguna contra, casi como quien no quiere la cosa, pero faltaba voracidad para hacer sangre.  

Que a Garitano la posesión se la trae al pairo también es una constatación. Esta noche, 38,5% para sus muchachos.

La Real estará en el bombo de octavos y su técnico ya ha puesto sus cartas boca arriba. A ver qué deparan las bolitas.