El peso de los salarios en la economía cayó hasta el 47,39% del PIB de la CAV, según ELA

El sindicato ELA ha destacado la caída del peso de las rentas de trabajo sobre el PIB de la CAV, una situación ante la que ha llamado a las fuerzas sindicales y políticas a «mostrar que tenemos una alternativa clara, que supone una ruptura con las políticas presupuestarias que se aplican».

naiz|Bilbo|2018/12/06 12:37
Ela
Los miembros de ELA Mikel Noval y Xabier Zabala han ofrecido una rueda de prensa en Bilbo. (@ELAsindikatua)

El director de Estudios de ELA, Mikel Noval, y Xabier Zabala han ofrecido una rueda de prensa en Bilbo para presentar un estudio sobre el reparto de la riqueza en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa.

Según este informe, las rentas de trabajo en el País Vasco en 2017 fueron de 34.986 millones de euros. A pesar de que esta cifra supuso un 3,5% más que la de 2016, el peso de los salarios en el conjunto de la economía cayó hasta el 47,39 % del PIB, el más bajo de los últimos años.

Al comienzo de la crisis, en 2009, la parte de la renta que se destinaba a rentas de trabajo estaba en el 50,29%. «Si los salarios mantuvieran en 2017 el peso que tenían en el Producto Interior Bruto de 2009, aumentarían en 2.000 millones en la CAV», han detallado.

Mientras, las rentas de capital (la suma de excedente de explotación neto y consumo de capital fijo) en 2017 fueron un 4,03% mayores que en el año anterior, más de medio punto por encima de la subida de la parte salarial.

Así, para ELA los datos muestran la fuerte caída del peso de las rentas de trabajo sobre el PIB y el aumento del peso de las rentas de capital. «Laboralmente, el resultado es la pérdida de poder adquisitivo, del recorte de los derechos y condiciones laborales y de la caída del empleo».

Para ELA, esta reducción del peso de los salarios sobre el PIB no es un fenómeno que haya que achacarle solamente a la última crisis, sino que es «la dinámica propia del capitalismo».

Las políticas aplicadas en los distintos ámbitos (presupuestos, fiscales, reformas laborales o de negociación colectiva, etc), enmarcadas en la dinámica capitalista y su fase de acumulación, provocan un reparto de la renta cada vez más injusto y el incremento de las desigualdades, ha insistido los portavoces de ELA. «Los poderes dominantes no quieren que se discuta sobre el reparto de la riqueza. Ni los gobiernos quieren que se hable sobre el resultado de sus políticas».

Ante esta situación, ELA ha opinado que «las fuerzas sindicales, sociales y políticas que queremos cambiar estas políticas tenemos que decir con claridad qué está pasando y mostrar que tenemos una alternativa clara, que supone una ruptura con las políticas presupuestarias y fiscales que se vienen aplicando».