JxCat entrega la Diputación de Barcelona al PSC y confirma el cisma independentista

Aunque JxCat y ERC han apurado las conversaciones hasta el momento en el que ha arrancado el pleno, los herederos de Convergència han hecho bueno el acuerdo alcanzado con el PSC la semana pasada. Así, los siete diputados de JxCat han apoyado a Núria Marín en detrimento del candidato de ERC, Dionís Guiteras, pese a que ambos tenían 16 escaños.

Beñat ZALDUA|2019/07/11|28 iruzkin
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Núria Marín, del PSC, nueva presidenta de la Diputación de Barcelona. (NAIZ)

Consumado. El PSC ha recuperado el mando de la Diputación de Barcelona gracias a los votos de JxCat, en detrimento de ERC, que cuenta con los mismos escaños que los socialistas en esta institución de segundo orden político, pero de importante contenido económico, dado que cuenta con el tercer presupuesto público más amplio de Catalunya, por detrás de la Generalitat y del Ayuntamiento de Barcelona.

Aunque ambas formaciones independentistas han mantenido conversaciones hasta el último instante, la distancia y los agravios mutuos han hecho imposible el acercamiento, de modo que se ha ratificado el preacuerdo firmado el pasado viernes por JxCat y PSC. La alcaldesa de Hospitalet del Llobregat será la presidenta de la Diputación durante los próximos cuatro años.

ERC, que hasta ahora había encabezado el discurso según el cual el independentismo debía ampliar la base buscando nuevas alianzas, puso el grito en el cielo nada más conocer el acuerdo con el PSC y exigió a JxCat que no entregase la Diputación a un partido que apoyo el 155.

Por su parte, JxCat, que hasta ahora había abanderado las reivindicaciones a favor de la unidad independentista, exigió a ERC enmendar todos sus pactos municipales con el PSC –de mucho menor calibre que el de la Diputación y similares a los que también tiene JxCat–, para revertir su pacto con los de Miquel Iceta, que hoy se ha hecho efectivo.

Marín ha sido elegida en segunda votación gracias a los 23 votos que han sumado PSC y JxCat. ERC ha mantenido a su candidato, Dionís Guiteras, que ha logrado 17 apoyos. Los siete votos del espacio postconvergente son los que, por tanto, han decantado la balanza.

Distanciamiento con las bases

Al cisma entre los dos principales partidos soberanistas hay que sumar el distanciamiento respecto a las bases independentistas. Mientras el PSC se hacía con el mando de la Diputación, varias decenas de personas se concentraban ante la sede de la institución, convocadas por la ANC, que ayer también se concentró ante las sedes de ambos partidos, situadas en la misma calle del Eixample barcelonés.

La presidenta de la Assemblea, Elisenda Paluzie, explicó ayer que quieren dar un «toque de atención» a los partidos independentistas ante su división y ante los pactos con «dirigentes de la represión», en referencia al PSC. «Esto desanima y desmotiva la base que sostiene a los partidos independentistas», ha denunciado.

El caramelo de la Diputación

La Diputación de Barcelona ha sido siempre un caramelo para los partidos, un cajón de sastre en el que repartir favores y colocar asesores. Se trata de un órgano que no es elegido por sufragio directo y que, sin embargo, tiene el tercer presupuesto más alto de toda Catalunya, solo por detrás de la Generalitat y del Ayuntamiento de Barcelona.

Los cerca de 1.000 millones de euros de presupuesto anual son repartidos por 51 diputados elegidos de forma proporcional al resultado de las elecciones municipales. Esta es la primera vez que se da un empate en la institución, con PSC y ERC empatados a 16 escaños –aunque el PSC ganó en número de votos–. JxCat consiguió siete, los Comuns cinco, Ciudadanos cuatro, el PP dos y el último fue a parar a una candidatura municipal de Terrassa.

Tradicionalmente, la Diputación de Barcelona fue un feudo del PSC, garantizado por el saco de votos que durante tres décadas los socialistas lograban en el cinturón rojo de Barcelona. Desde 2011, sin embargo, la institución ha estado liderada por CiU y sus herederos.

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