Sudáfrica se impone a Gales en una semifinal de pico y pala

Los springboks se enfrentarán a Inglaterra por el título, en una repetición de la final de 2007. Las excelentes prestaciones defensivas de Gales no han bastado para desactivar a la poderosa delantera africana (19-16).

Imanol INTZIARTE|2019/10/27
Allende
Damian de Allende posa el único ensayo anotado por Sudáfrica. (ODD ANDERSEN / AFP)

Sudáfrica frente a Inglaterra, el sábado que viene tendremos una reedición de la final de 2007, cuyo desenlace supuso el segundo título mundial para los springboks.

Estos han conseguido el billete en un duelo frente a Gales que, seamos sinceros, no merece la pena conservar en la videoteca para ser revisitado con frecuencia. No por el nivel del juego, al menos, nada que ver con el Inglaterra-Nueva Zelanda de la víspera.

Desde el pitido inicial hemos presenciado mucho ‘baile’ de pechito con pechito, mucho empujón con la pelota parada, mucho ‘eso no me lo dices en la calle’.

Ambos conjuntos tenían en su ‘game-plan’ intercambiar patadas para llevar la acción al campo enemigo, y una vez allí forzar la oportunidad de que Pollard o Biggar dejaran sobre el mueble de la entrada sus tarjetas de visita.

Maul y melé

«Este producto puede contener trazas de una delantera dominante», amenazaba Sudáfrica en el maul y la melé. El bloque delantero de Gales es más rocoso que el de Japón, pero sus cervicales y riñones sufrían.

Los boks entraban en los rucks como si en sus entrañas regalaran billetes de 500 euros, impidiendo a Gales engrasar fases de juego. El motor rojo avanzaba a trompicones, y además Francis y North tenían que retirarse lesionados.

Pero el descanso llegaba con solo tres puntos de diferencia (9-6), quedaban por delante otros 40 minutos de sudor.  

Festival de imprecisiones, tablas en el marcador (9-9), pim-pam-pum sin sentido y Faf de Klerk (1,72 metros) agarrándole por la pechera a Jake Ball (1,97), bailando en la delgada línea entre la temeridad y la inconsciencia.

Seis y dos

Rassie Erasmus iba dando entrada a su segunda unidad de delanteros. La primera te ablanda, la segunda te aplasta. Ese es el plan. De hecho, en el banco tenía seis delanteros y solo dos jugadores de la línea.

Y en estas que De Allende se quitaba de encima los blandos intentos de placaje de Biggar y Tomos Williams para colarse hasta la cocina (16-9, 56’).

Ha tenido enseguida Gales la opción de ponerse a cuatro, pero ha preferido arriesgar en busca del ensayo y la zambullida de Josh Adams le ha dado la razón (16-16, 65’). Los dragones iban a vender muy cara su piel.

Con empate se entraba en la recta fina, quién lo iba a decir. Pero el maul, siempre el maul, daba a Pollard la ocasión de adelantar a los suyos (19-16, 75’). Sudáfrica acariciaba la victoria, y no ha pasado apuros para defender esa pequeña pero decisiva renta.

ERLAZIONATUTAKO ALBISTEAK