El Instituto de Derechos Humanos de Chile denuncia violaciones «muy graves y reiteradas»

La violación derechos humanos durante las protestas en Chile son «muy graves y reiteradas» durante las tres semanas de manifestaciones en todo el país austral, ha denunciado el Instituto Nacional de Derechos Humanos, mientras Sebastián Piñera, que admite abusos policiales, se aferra al cargo.

NAIZ|2019/11/09
Chile
Dos policías antidisturbios tratan de detener a un joven manifestante. (Javier TORRES/AFP)

El director del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), Sergio Micco, ha asegurado que desde la institución que dirige, un ente estatal pero autónomo e independiente que monitorea las protestas desde el primer día han constatado hechos graves y han presentado 262 acciones judiciales al respecto. Se han registrado al menos una veintena de muertes desde el estallido social del el 18 de octubre.

«Consideramos que las violaciones a los derechos humanos son graves y reiteradas y hay algún tipo de violaciones se repiten muchísimas veces», ha señalado en declaraciones a Efe.

El director del INDH indicó que estos sucesos han sido constatados por los 182 miembros del organismo que trabajan repartidos por el país como observadores durante las protestas, con los heridos en los hospitales y los detenidos en las comisarías, aunque ha matizado que es trabajo de la Justicia determinar si hubo violaciones a los derechos humanos.

«Necesitamos justicia y mayor celeridad en los procesos judiciales para que las sanciones a los violadores a los derechos humanos se hagan carne», ha indicado.

Uso excesivo de la fuerza

En ese sentido, Micco ha manifestado que el INDH ha constatado en las manifestaciones abusos policiales como el uso excesivo de la fuerza, disparos de perdigones, balines de goma o gases lacrimógenos o detenciones ilegales contra manifestantes pacíficos. Estos hechos ocurren a diario.

En el caso de los heridos por disparos, el balance asciende a 1.003 lesionados de un total de 1.915, más de la mitad del total observado, y de ellos, 579 por perdigones.

«La situación que más nos preocupa es el uso de perdigones. Son 579 personas que han sido heridas por perdigones y que han producido 182 lesiones oculares. El propio ministro de Salud (Jaime Máñalich) acaba de declarar que estamos frente a una violación de los derechos humanos», ha explicado Micco.

Cuando el trabajo del INDH se realiza en las comisarías que visitan tras las manifestaciones, las violaciones a los derechos humanos constatadas abarcan desde casos de torturas hasta abusos sexuales.

«Otros casos importantes son las querellas por torturas con connotaciones sexuales, por ejemplo desnudamientos, y el propio protocolo de Carabineros desde marzo de este año lo prohíbe, o sentadillas. Teníamos un caso de amenazas de violaciones y dos violaciones de hombres», ha afirmado Micco.

Desde que comenzaron las protestas el pasado 18 de octubre el INDH ha registrado en su balance un total de 5.565 personas que fueron detenidas.

Piñera admite abusos

El presidente de Chile, el derechista Sebastián Piñera, ha reconocido que ha habido casos de abusos y excesos policiales durante las protestas que ayer cumplieron tres semanas, y se ha mostrado favorable a actualizar la Constitución heredada de la dictadura de Pinochet.

«Ha habido excesos, abusos, incumplimiento de las reglas del uso de la fuerza, mal criterio o delitos. Pero eso tiene que ser investigado por la Fiscalía y juzgado por los Tribunales de Justicia», ha dicho Piñera, quien, sin embargo, no ha querido opinar al ser preguntado si se han registrado violaciones de los derechos humanos.

En lo que sí ha sido tajante es el la defensa de la salida de los militares a las calles para hacerse cargo del orden público en los primeros días, cuando se decretaron los estados de emergencia y toques de queda en casi todas las regiones del país, por primera vez desde la vuelta a la democracia. Y ha señalado que, si las circunstancias se repitiesen, volvería a hacerlo.

En cuanto a una eventual reforma constitucional, Piñera Se limita a proponer un mero maquillaje y no a aceptar que el país se dote de una nueva Carta Magna, que es lo que la ciudadanía exige en las calles del país junto a su renuncia, que no contempla, y a cambiar el modelo neoliberal en materias como pensiones, salud, educación, transporte, costes de los servicios básicos o los medicamentos.

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