Jon Azkune: «Estados subalternos como Euskal Herria hablan de forma cada vez más limitada»

«Estatugintza», la construcción del Estado vasco, centra el cuarto número de la revista ‘Erria’ de Iratzar Fundazioa. En un momento marcado por el debate sobre el estatus en el Parlamento de Gasteiz, el profesor de la UPV-EHU Jon Azkune remarca los límites de los actuales «estados subalternos» y del Estatuto de Gernika como «constitución de baja gama».

NAIZ|2019/12/08
Erria
La República Vasca, reivindicada este pasado viernes en Bilbo. (Marisol RAMIREZ | FOKU)

La revista ‘Erria’ ahonda en la cuestión de la «estatugintza» en un momento de especial actualidad dado el debate sobre el estatus que está llegando al punto culminante en el Parlamento de Gasteiz. Entre otras aportaciones se incluyen las tesis del profesor de Ciencias Sociales en la UPV-EHU Jon Azkune Torres, bajo el título «¿Pueden hablar los estados subalternos?».

Precisamente, Azkune y la ex secretaria general de LAB Ainhoa Etxaide protagonizarán este miércoles un coloquio sobre la cuestión. Será en Bira de Bilbo, a partir de las 19.00. El lema escogido es «Estatugintza, nola ulertu eta ekin gaurtik?».

Para Azkune, miembro también del grupo de investigación Parte Hartuz, el Estatuto de Gernika que ahora ha cumplido 40 años «surge como respuesta a una contienda interna (demanda soberanista vasca) y a una dinámica de transformación global (cambios estructurales en el capitalismo)». Pero no deja de ser una «constitución de baja gama» en la medida en que sigue ese diseño formal pero «predomina una relación de jerarquía respecto a los poderes del Estado central». Ello se evidencia en la sentencia del Constitucional sobre el Estatut catalán (2010), en el que aprecia que «el sujeto de soberanía desaparece en la nebulosa constitucional», o en el propio incumplimiento del Estatuto de Gernika durante cuatro décadas ya.

Sobre esto último, Jon Azkune concluye que «más allá de las buenas o malas voluntades de un gobierno en concreto, el incumplimiento del Estatuto es un as que se guarda el Gobierno central para gestionar la gobernabilidad de España. Tal y como nos demuestra la historia reciente, en caso de un gobierno en minoría la transferencia de competencias pendientes es empleada para obtener el apoyo del PNV, CC o CiU». En consecuencia, Madrid percibe que «el desarrollo estatutario debilitaría la posición negociadora del Gobierno central».

Se suma a todo ello la «tendencia a la recentralización» que «no se ha hecho más que incrementar en la denominada crisis económica».

«Estados subalternos»

«Hoy día, no podemos seguir considerando a Euskal Herria como nación sin Estado (...) Analíticamente es más correcto hablar de ‘estados subalternos’», sigue Azkune. Expone que, al contrario de lo que ocurriría por ejemplo con una comunidad como Castilla La Mancha cuyo proyecto no se diferencia del español, aquí «sí observamos un proceso de democratización propio (limitado) y el desarrollo de un proyecto nacional diferenciado (limitado)». Sin embargo, si se repara en las relaciones entre instituciones vascas y estatales se aprecia la «relación de jerarquía y por lo tanto de subalternidad».

«Al hablar de estatalidad subalterna modificamos la idea que tenemos sobre la cuestión nacional y el contenido de las reivindicaciones nacionalistas. Igualamos las reivindicaciones que algunos consideran ‘nacionalistas’ a lo que tradicionalmente se ha considerado ‘democráticas’. El eje de las demandas pasa de la ‘nación’ al ‘demos’. Las propuestas soberanistas se universalizan y pasan a ser similares a las de cualquier otro país de nuestro entorno: más democracia, mayor bienestar, etc. Soberanía, aquí y ahora, supone tener capacidad de decidir sobre nuestras becas, sobre el marco de relaciones laborales que queremos, sobre el sistema de pensiones, sobre la despatriarcalización de nuestro sistema de bienestar, sobre nuestro sistema educativo, sobre las políticas lingüísticas y un largo etcétera».

Y concluye así: «Por ello, la cuestión principal no es la protección de una nación cultural milenaria, sino cuáles son los instrumentos que necesita la comunidad vasca para gobernarse de forma democrática en base a sus necesidades actuales. La pregunta que debemos hacernos a la hora de analizar la cuestión nacional contemporánea es la siguiente: ‘¿Pueden hablar los estados subalternos?’ Creemos que de forma cada vez más limitada. En ello influye de forma notable un Estatuto incumplido, una recentralización cada vez mayor y una falta de bilateralidad efectiva en la mayoría de las materias. El instrumento que hoy día más puede acercarnos a ese ideal de democracia vasca, siempre conflictivo, es la República Vasca».

«Estado feminista en el siglo XXI»

‘Erria’ analiza también la alternatiba soberanista a través de Mikel Otero (crisis ecológica), Mikel de la Fuente (pensiones), Nerea Zubia (la experiencia de Oñati), Nora Salbotx (educación), Amaia Oleaga (cooperativismo) o Kizkitza Gil de San Vicente, que aborda los retos del feminismo y su relación con el proceso soberanista. La centralidad de esta cuestión queda clara en el título del editorial de este cuarto número: «Construcción de Estado feminista en el siglo XXI».