El PSN, solo al defender la trampa a un migrante de Ribaforada

Un amigo de Modou Khadim, el migrante senegalés deportado en un «vuelo exprés» gracias a la actuación irregular del alcalde de Ribaforada, ha leído una carta en el Parlamento con el testimonio de cómo vivió esos momentos. Ha recibido el respaldo de toda la Cámara, salvo el del PSN. Y de Podemos, que no han acudido. 

Aritz INTXUSTA|2020/01/22
Ndiaye
Biurrun, charlando con Ndiaye y los comparecientes al término de la sesión. (NAIZ)

La parlamentaria del PSN Arantza Biurrun ha tenido una papeleta difícil. Le tocaba defender o dar sentido a la actuación del exalcalde de Ribaforada, Jesús Rodríguez, que tendió una cita trampa a un vecino del pueblo de origen senegalés, para que lo apresaran agentes de la Brigada Provincial de Extranjería de Tutera. Y lo cierto es que lo ha solventado bastante mal. 

Responsables de SOS Racismo, Papeles Denontzat, Médicos del Mundo y un compañero de Khadim, han recordado cómo sucedió el episodio. El pasado día 3 de mayo, tras 13 años viviendo en el Estado español y sin tener antecedentes penales, el vecino de Ribaforada de origen senegalés fue citado por su alcalde a solucionar un asunto del padrón. El papel, que llevaba el sello oficial del Ayuntamiento, era falso. Todo era una trampa urdida por los policías en connivencia con el alcalde. En menos de 48 horas y sin asistencia letrada, Khadim fue devuelto al país del que se había marchado 23 años atrás. 

«Los primeros momentos de pisar el suelo de Senegal, me di cuenta de que no iba a ser como las útimas veces cuando volvía de vacaciones. Viajar hacia Europa ha sido el gran proyecto de mi vida. No descartaba volver algún día, pero no de esta manera», ha leído Alassane Ndiaye, prestando su voz a Khadim.

El testimonio del deportado narraba cómo durante un tiempo tuvo papeles, pues se enamoró y se casó con una chica de Cortes. En la carta, Khadim aseguraba ser una persona fuerte, pero que «volver a empezar de cero es muy duro y enfrentarse a la mirada de la sociedad también». Afirmaba también no «guardar rencor» y echar de menos «los olores, la gente, el ambiente de los bares cuando había partido(...)» . E incluso «el acento ribereño que suena en mi cabeza a veces en mis noches sin dormir». 

Navarra Suma adopta el discurso de EH Bildu

Ndiaye ha roto a llorar al terminar con su lectura. Y acto seguido han comenzado los pronunciamientos políticos. Bakartxo Ruiz, por EH Bildu, se preguntaba: «¿Por qué una persona tiene que sufrir esto?». Ha denunciado que a una persona, «como si fuera una maleta», se la pueda cargar en un avión «y romperle el proyecto de vida construido durante tantos años». 

Ruiz, además, censura que al alcalde se le hubiera después «premiado» por el Gobierno de María Chivite, al ascenderle a director general de Administraciones Públicas y Despoblación. «No da un buen mensaje a la sociedad». 

Momento en el que Ndiaye se ha emocionado. (NAIZ)

Ha sorprendido la dureza de la intervención del representante de Navarra Suma, Jorge Esparza, que ha hecho suyas las palabras de EH Bildu a la hora de defender la causa de Khadim. Tanto las que ha pronunciado Ruiz como el discurso de Patricia Perales en un pleno anterior, cuando abordó al consejero de Justicia y Migraciones, Eduardo Santos (Podemos). Esparza ha señalado que el Gobierno navarro está manteniendo un «silencio sumiso, cobarde y cómplice» con este caso. También ha considerado «un premio» el nombramiento del alcalde como director general.

Esta postura de Navarra Suma ha sido calificada después de «infame» por el representante de Geroa Bai, que le ha recordado que la Ley de Extranjería, que en el fondo es la que ha posibilitado que a Khadim se le haya tratado de esta manera, es una herencia del PP. Asimismo, Jabi Arakama ha trasladado el mensaje de que lo ocurrido debe servir «para que no vuelva a pasar» y ha manifestado su solidaridad hacia Khadim y sus allegados. Al término del debate, Esparza ha criticado a la presidenta de la comisión por permitir faltas al respeto. 

El PSN frente la contundencia de Ndiaye

Biurrun, en vistas de que estaba sola defendiendo lo indefendible, ha intentado ponerse de perfil. Se ha metido entonces en terreno resbaladizo negando la existencia de «racismo institucional» y diciendo que el exalcalde ya se ha reconciliado con el pueblo y que eso se vio en las elecciones. También ha negado que la comunidad migrante tenga miedo.

Y ahí es cuando Ndiaye ha dejado de leer y ha puesto a la parlamentaria en su sitio. «Lo que pensamos cuando ves lo que le ha pasado a Khadim es... ¿por qué no me va a pasar eso a mí? Y eso es miedo. Hay gente que tiene miedo a los controles de la Policía. Y hay controles todos los días. Los controles están en las calles, en el autobús, en el tren. Tenemos que coger el autobús o el tren, porque los que vivimos en Ribaforada tenemos que ir a Tudela para hacer la compra o para mandar dinero a nuestras familias». 

Ndiaye ha contado también que a un compañero suyo le llegó una carta y debía de ir a por ella a determinado establecimiento de Tutera, pero que a raíz de lo que le ocurrió a Khadim, no se atrevía a recoger la carta si Ndiaye no le acompañaba. 

El portavoz de la comunidad senegalesa también ha denunciado los que les criticaron por manifestarse por Ribaforada en vísperas de elecciones, asegurando que estaban siendo manipulados. «Es una forma de menospreciarnos. Tenemos derecho a la manifestación. Nos manifestamos y lo hicimos a conciencia», ha asegurado.

Bea Villahizán, de SOS Racismo, le ha explicado a la portavoz del PSN que el «racismo institucional» es el que fijan las leyes que dan unos derechos a unos y se los niegan a otros. Y ha mencionado el hecho, por ejemplo, de que los migrantes sin papeles no puedan votar. «¿Por qué pasa esto? Porque no son sujetos políticos de derecho», ha enfatizado Villahizán. 

 

 

 

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