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Bewar Mossa o los tesoros que uno se encuentra en el viaje

Bewar Mossa o los tesoros que uno se encuentra en el viaje

A todos los viajes tengo costumbre de llevar un cuaderno para tomar apuntes, impresiones, escribir pequeñas crónicas íntimas. Todo aquello que no juega dentro del "ring" periodístico entra a jugar en las lindes de mi cuaderno. Ya acumulo unos cuantos. De vez en cuando los reviso y asusta y alegra a partes iguales. Apuntes que me dibujan una geografía personal siempre cambiante y sin bordes definidos. Puro periodismo intimista.

Os juro, queridos lectores, que iba a escribir algo más impersonal acerca de la naturaleza del refugiado. Algo que pudiera servir para dar a conocer historias personales y hacer entresaca de ese tsunami de números que convierte a las víctimas en mera estadística.

Cito textualmente de mi cuaderno de apuntes: "Bewar es singular, como singular es su caso. Amenazado por el EI y harto del Kurdistán decidió cruzar fronteras y probar suerte en Europa. Ha terminado trabajando de fotógrafo para importantes ONGs que trabajan con gente como él: refugiados y apátridas. Se ha convertido en mi mano derecha, en amigo de cafés y de sishas, en compañero de risas y bromas. Cada vez que me cuenta alguna historia de su viaje se me ponen los pelos de punta y sin embargo se muestra reflexivo en todos sus comentarios. Puede ser personaje central de un reportaje a doble página, tiene historias y conoce gente. Me ha caído bien, creo que será de esos fixers que dejan de serlo para convertirse en amigos. Como Bakr, Hassana, Ahmed Salem y Ali."

Lo dicho, puro periodismo intimista y personal.

 

PD --> Bakr ya no está, otro día os contaré su historia, porque os lo debo y se lo debo.

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