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Intentos de regenerar un régimen caduco

Martxelo Díaz

 

La huida de Yolanda Barcina ha pillado a todo el mundo a contrapié. Tras un viaje relámpago a Madrid en el que faltó la habitual ronda por las televisiones amigas, Barcina se desdijo de lo proclamado en Cadreita al comenzar el curso político y arrojó la toalla. El lunes por la tarde, UPN convocó una rueda de prensa para «informar sobre el proceso de elaboración de las listas que se presentarán a las distintas instituciones». Minutos después soltó la bomba. Nervios en las redacciones e intentos apresurados de analizar la jugada.

Existe coincidencia absoluta de que UPN no vive sus mejores horas. Incluso, se podría haber de una crisis profunda del régimen surgido del Amejoramiento. Recortes antisociales ordenados por Madrid, denuncias por las dietas de la CAN y desaparición de la Caja, inviabilidad económica de la «comunidad difrenciada» por la deuda del IVA de Volkswagen... Un panorama desolador para los sostenes del régimen. Hubo incluso quien el lunes cantó victoria, comenzó a corear "Agur Barcina" y a dar por concluido el carcomido régimen.

Sin embargo, la jugada de Barcina puede interpretarse también como un intento de regenerar el carcomido régimen. Una operación gatopardista de cambiar algo accesorio para mantener intacto lo esencial.

Para ello, el objetivo sería recomponer la quebrada unidad estratégica con el PSN. No se debe olvidar que pese a lo que hemos vivido tras la tarjeta roja mostrada con nocturnidad a Roberto Jiménez por el foral con la moto, UPN y PSN han sido uña y carne en el régimen del Amejoramiento. Han podido tirarse los trastos a la cabeza en cuestiones de segundo rango, pero en lo fundamental, en las cosas de comer, han ido (y siguen yendo) de la mano.

En las últimas semanas, los llamamientos para recomponer la aparentemente rota entente se han multiplicado. UGT y CCOO ya no se esconden y emplazan públicamente al PSN a firmar un acuerdo presupuestario con UPN. El PSN coge el guante y decide no presentar una enmienda a la totalidad a las cuentas, aunque la reacción al conocer su postura obliga a llamar a los medios para desmentir lo avanzado por NAIZ. Habrá que ver cuál es la posición definitiva. Al día siguiente, UGT y CCOO recogen los dividendos de su gestión con la creación del Consejo de Diálogo Social, cuyo único objetivo es seguir financiado a este grupo de presión. Para esto no hay recortes que valgan.

A esto, hay que añadirle que el PSN acaba de permitir a UPN retener la Alcaldía de la Zendea de Zizur después de que el anterior alcalde tuviera que dimitir tras ser cazado conduciendo ebrio. Es lo mismo que hizo en 2011, cuando se formó el Gobierno de coalición UPN-PSN. Parece que poco ha cambiado en estos años.

El intento de regenerar el régimen mediante la recomposición de la entente UPN-PSN es una realidad. Y no solo se registra en Nafarroa, sino que se enmarca en un proceso de regeneración a nivel estatal. PP y PSOE, como UPN y PSN, son uña y carne del régimen de la Constitución de 1978 y su mantenimiento es su objetivo principal. ¿Que esto supondría el suicidio político del PSOE (y del PSN)? ¿Que volvería a vivirse lo sucedido con el Pasok en Grecia? Sí, ¿pero acaso el PSOE no fue reconstituido hace unos 40 años en la llamada Transición con el apoyo de financiación exterior para instaurar en el Estado español un sistema bipartidista homologable con Europa? Si hay que hacer otra operación se hace.

El problema para la regeneración del régimen del Amejoramiento es que hay una oposición social al apaño. Existe una demanda de cambio de régimen, más allá de la alternancia en el Gobierno. Pero sería un error trágico pensar que todo esta hecho. Del mismo modo que existe un movimiento telúrico para derrocar el régimen, existe otro en el sentido contrario para mantenerlo.

"El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen monstruos", decía Gramsci. En este claroscuro, algunos trabajan para recomponer la entente UPN-PSN. Y si es necesario, con el báculo del PP.Da igual que al frente está Yolanda Barcina, Miguel Sanz, Juan José Esparza o Amelia Salanueva. O incluso Pérez Prados.

El reto de la Nafarroa popular es impedir en las urnas en mayo que esta jugada de regeneracionismo gatopardista salga bien. Cada voto contará en el pulso entre el mantenimiento del régimen y la apuesta por un modelo basado en los derechos del pueblo. No todo está hecho con la marcha de Barcina, ni muchísimo menos. Incluso diría que ahora es cuando más en juego están las posibilidades de cambio.

Y los regeneracionistas pueden tener un aliado que algunos les puede resultar insospechado: Podemos. Aunque en algunos sectores se sigan escuchando voces de que no se presentarán a las elecciones forales, su presencia entre nosotros es una realidad. Ya están aquí, que diría Caroline, la niña de Poltergeist.

Cada vez estoy más convencido de que Podemos responde al proceso regeneracionista del Estado español. Cada vez me recuerda más al PSOE de Felipe González previo a 1982. Un movimiento para reiniciar el Estado y adecuarlo a los tiempos modernos tras décadas de carcoma corrupto.

Podemos, como el PSOE de 1982, está a la busca del centro sociológico. Su objetivo único y principal es gobernar el Estado español para aplicar medidas regeneracionistas. Lo demás, les importa un comino. Y entre ese demás, está Nafarroa. Como el PSN en la moción de censura, Podemos tiembla ante la posibilidad de que coincidir con EH Bildu les manche y suponga una pérdida de apoyos en el Estado. Ferraz decidió en el agostazo y en la moción de censura (. Podemos ha decidido ya que con EH Bildu no va ni a heredar, lo que puede ser determinante en la operación regeneracionista.

Otro elemento más que subraya la necesidad de reforzar en las urnas la alternativa al regeneracionismo.

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