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La luna Mimas de Saturno esconde un reciente océano de agua líquida bajo su superficie

Investigadores del Observatorio de París han confirmado la existencia de un océano formado recientemente bajo la superficie repleta de cráteres de Mimas, una de las lunas más pequeñas de Saturno, lo que lo convierte en objeto de estudio sobre el origen de la vida.

Recreación de la luna Mimas de Saturno.
Recreación de la luna Mimas de Saturno. (Animea Studio - Observatoire de Paris | AFP)

Escondido debajo de la superficie repleta de cráteres de Mimas, una de las lunas más pequeñas de Saturno, se encuentra un océano global de agua líquida.

Este sorprendente descubrimiento, dirigido por el Dr. Valéry Lainey del Observatorio de París-PSL y publicado en la revista “Nature”, revela un océano «joven» formado hace apenas entre 5 y 15 millones de años, lo que convierte a Mimas –la luna cuya imagen recuerda a la 'Estrella de la muerte' de la saga 'Star-Wars'– en un objetivo primordial para estudiar los orígenes de la vida en el Sistema Solar.

Se trata de un océano profundo, que empieza entre 20 y 30 kilómetros bajo la corteza y no habría tenido tiempo de dejar huella en la superficie de Minas, lo que le permite conservar su cráteres.

«Mimas es una luna pequeña, de solo unos 400 kilómetros de diámetro, y su superficie llena de cráteres no dejaba entrever el océano oculto debajo», explica el Dr. Nick Cooper, coautor del estudio e investigador honorario de la Unidad de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Químicas de la Universidad Queen Mary de Londres.

Océano joven

«Este descubrimiento añade a Mimas a un exclusivo club de lunas con océanos internos, incluidas Encélado y Europa, pero con una diferencia única: su océano es notablemente joven, se estima que sólo tiene entre 5 y 15 millones de años».

Esta temprana edad, determinada mediante un análisis detallado de las interacciones de marea de Mimas con Saturno, sugiere que el océano se formó recientemente, basándose en el descubrimiento de una irregularidad inesperada en su órbita. Como resultado, Mimas proporciona una ventana única a las primeras etapas de la formación de los océanos y al potencial para que surja vida.

«La existencia de un océano de agua líquida recientemente formado convierte a Mimas en un candidato ideal para el estudio de los investigadores que investigan el origen de la vida», indica el Dr. Cooper.

Mimas y Encédalo, descubiertos en 1789 por William Hersel, son dos de los muchos satélites de Saturno, ambos tienen órbitas no lejanas, son similares en tamaño y tiene superficies heladas, pero la del primero está llena de cráteres y la del segundo es lisa.

Más de una década de estudio

Mientras de Encédalo ya se sabía que tiene un océano helado en su interior, lo que había bajo la corteza de Mimas seguía siendo un misterio y se consideraba poco probable que encerrara agua debido a las propiedades de su superficie y sus cráteres.

El descubrimiento fue posible gracias al análisis de datos de la nave espacial Cassini de la NASA, que estudió meticulosamente Saturno y sus lunas durante más de una década. Al examinar de cerca los cambios sutiles en la órbita de Mimas, los investigadores pudieron inferir la presencia de un océano oculto y estimar su tamaño y profundidad.

Investigaciones previas abrían dos escenarios para el interior de esta pequeña luna: un núcleo rocoso alargado o un océano global. El anáslisis de la temperatura interior, los movimientos de rotación y la órbita, parámetros que se ven afectados por cómo es la luna en su interior, permitieron concluir que se trata de la segunda opción.

El Dr. Cooper continúa: «Este ha sido un gran esfuerzo de equipo, con colegas de cinco instituciones diferentes y tres países diferentes que se unieron bajo el liderazgo del Dr. Valéry Lainey para descubrir otra característica fascinante e inesperada del sistema de Saturno, utilizando datos de la misión Cassini».

El descubrimiento del joven océano de Mimas tiene importantes implicaciones para la comprensión del potencial de vida más allá de la Tierra. Sugiere que incluso las lunas pequeñas y aparentemente inactivas pueden albergar océanos ocultos capaces de sustentar condiciones esenciales para la vida, según los autores.