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Kneecap denuncia la persecución del Gobierno británico tras recurrir la sentencia de Mo Chara

El Gobierno británico ha recurrido la sentencia contra el cantante del grupo de hip-hop, Mo Chara, quien declaró y quedó en libertad tras enfrentarse a un juicio por «apoyar el terrorismo». El caso se retomará el 14 de enero, y Kneecap ha insistido en que «no les callarán».

Mo Chara a las puertas del juzgado de Westminster, arropado por sus seguidores
Mo Chara a las puertas del juzgado de Westminster, arropado por sus seguidores (Jordan Pettitt | Europa Press)

En septiembre de 2025, integrante del trío norirlandés Kneecap, Mo Chara, compareció ante un tribunal de Westminster (Londres) acusado de «apoyar el terrorismo» tras ondear una bandera de Hizbulah durante un concierto en Londres el 21 de noviembre de 2024 en el recinto O2.

Mo Chara, nombre artístico de Liam Og O Hannaid, nacido en Belfast hace 28 años, quedó en libertad bajo fianza tras un juicio donde el cantante de la banda de Hip-Hop fue respaldado por cientos de seguidores que se congregaron frente al juzgado. 

El argumento para desestimar el caso fue que hubo un «error técnico» en la forma en que se presentó el cargo en su contra. Sin embargo, el grupo ha emitido un comunicado en redes sociales denunciando que el gobierno británico «ha vuelto a la carga». Según indican, «el Gobierno ha notificado que apelará la decisión de su propio tribunal de magistrados en el caso contra Mo Chara».

Al mismo tiempo, han informado que, por consiguiente, el caso se retomará el 14 de enero en el Tribunal Superior, The Strand, en el barrio de Westminster de Londres.

«Nuestro equipo jurídico considera que no hay ni un ápice de lógica en esto y que carece de toda base jurídica sólida. Tratan de silenciar a quienes están del lado correcto de la historia», han subrayado.

En el comunicado también exponen que «esta decisión se toma mientras Israel toma medidas para prohibir las organizaciones caritativas que brindan ayuda vital y refugio a millones de personas, sin embargo, el Estado británico recurre una vez más a desacreditar a quienes se oponen al genocidio».