«Reducir la demanda trae beneficios y pocos riesgos»
Nicolas Taillard es ingeniero y coordinador del escenario CLEVER en la asociación francesa négaWatt. Intervino ayer en la Biteri Kultur Etxea de Hernani, en las jornadas ‘Euskal Herria, hacia la soberanía energética’ organizadas por Stop Fosilak.

El escenario CLEVER, siglas en inglés de «Visión colaborativa de bajo consumo energético para la Región Europea», es una hoja de ruta de descarbonización elaborada por 26 organizaciones de 20 países, entre universidades, ONG e institutos de investigación. Plantea que Europa puede ser climáticamente neutra en 2045, reducir su consumo energético a la mitad y abastecerse al 100% con renovables. Lo singular del escenario es que añade una tercera palanca a la eficiencia y al despliegue de renovables: la suficiencia, que consiste en reducir la demanda de energía garantizando una vida digna. Un modelo en el que se inspira la propuesta de Stop Fosilak y que Beñat Zaldua desgrana en el siguiente artículo.
CLEVER es todavía poco conocido aquí. ¿Cómo lo presenta?
Es un proyecto realizado con 25 socios de 20 países. El objetivo inicial era que cada uno construyera un escenario en su país y luego agregarlos. Poco a poco, en négaWatt fuimos los únicos con suficiente financiación y nos convertimos en líderes del proyecto. Consiste en construir un panorama colaborativo, en elaborar un escenario de baja energía para Europa. Esa es una de las diferencias con otros escenarios: frente a uno de alta demanda, planteamos un escenario de baja demanda.
Se apoya en tres palancas: suficiencia, eficiencia y renovables. La novedad es la primera. ¿Qué significa?
El planteamiento habitual ante un problema energético es pensar que produciremos más y eso lo resolverá todo. Pero eso trae problemas ambientales y de costes. Los científicos han demostrado que poner la demanda por delante, reducirla, tiene muchos co-beneficios y muy pocos riesgos comparado con actuar sobre la oferta. Por eso es importante pensar primero cómo dimensionar el nivel justo de necesidades, y discutirlo democráticamente. Primero, qué necesitamos. Después, cómo lo proporcionamos de forma eficaz: con edificios aislados, electrodomésticos eficientes, renovables. Si dimensionas todo el sistema a las necesidades justas, no hace falta tanta tecnología, ni tantas casas, vehículos y renovables. Es más fácil de implementar, menos costoso y con menos impacto.
«Se puede bajar el termostato mañana, pero transformar edificios y desplegar renovables lleva años. También hay que vender ya coches eléctricos. Hay que empezar todo a la vez»
¿Es por tanto un escenario decrecentista?
No uso ese término porque a menudo se refiere al decrecimiento del PIB. Si te centras en la demanda y reduces el coste para los hogares en muchas cosas, ese dinero puede reinvertirse en otras. Además, el enfoque del decrecimiento es bastante negativo; nosotros hablamos de necesidades justas. En Rumanía o Bulgaria, por ejemplo, hay muchos indicadores que pensamos que deben aumentar, teniendo en cuenta que en un 30% de los hogares la gente vive en casas con sobreocupación. Hay que construir más casas para esa gente. Y hay muchos sectores que pueden crecer: cultura, cuidados… Si dices decrecimiento, parece que todo tiene que decrecer. Y en algunos ámbitos hay que hacerlo. Por ejemplo queremos reducir la aviación un 50%,
Proponen bajar las importaciones energéticas europeas a casi cero en 2050. ¿Por dónde se empieza?
Tenemos que gestionar al mismo tiempo la eficiencia y las energías renovables. Hay que empezar ya a renovar la mayoría de los edificios, ya que lleva 20 años hacerlo. Además, hay que desplegar renovables porque alcanzar el nivel necesario lleva entre 15 y 20 años. La suficiencia permite acciones inmediatas, fáciles de implementar pero que requieren organización social. Si mañana bajas el termostato de 20 a 19 grados, hay que acompañar esa medida. Y también hace falta acciones estructurales, por ejemplo prohibir mañana mismo los anuncios que fomentan el consumo excesivo. Pero también hay que planificar a largo plazo. Si quieres reorganizar los edificios para que haya suficientes para todos sin construir muchos más, lleva tiempo pensar en la urbanización, en cómo se distribuye la población. Y debemos vender cuanto antes coches 100% eléctricos. Hay que empezar todo a la vez.
«No uso el término decrecimiento porque a menudo se refiere al PIB. Hay muchos sectores que pueden y deben crecer y otros, en cambio, que necesitan decrecer»
Una de las ideas más originales de CLEVER son los corredores de convergencia. ¿Cómo se aplica en la práctica?
Los corredores de consumo están inspirados en el enfoque de Kate Raworth, que implica que hay un nivel mínimo de servicios energéticos para tener una vida decente. Funciona entre países, pero también dentro del país, la región y la comunidad. Sabemos que consumimos demasiado, que no conseguimos cubrir todo eso con fuentes renovables. Por tanto, proponemos mínimos y máximos de consumo. Dónde está el máximo y dónde está el mínimo es objeto de muchos debates. Hemos puesto unos primeros valores para un conjunto de indicadores, y luego eso tiene que discutirse.
¿Cómo se traducirá todo eso en la vida cotidiana?
Depende mucho del contexto local. Por eso insistimos en escenarios detallados por país y por regiones. Pero puedo decir algunas cosas. Las casas estarán aisladas, para hacer frente a los shocks energéticos y a las olas de calor, para vivir mejor en un hogar bien aislado y ventilado. La fuente de calefacción será limpia, principalmente bombas de calor o biomasa, y algo de gas renovable en condiciones especiales. Luego está toda la electrónica del hogar, que estará mejor dimensionada y mejor usada. El corredor da una idea, por ejemplo en aviación, menos de 1.500 kilómetros por persona al año. Necesitaríamos a alguien que cogiera nuestros resultados y los tradujera para cada tipo de proyecto y de población.
En industria proponen producir menos cemento, acero, menos papel. ¿No es eso desindustrialización?
Estas reducciones son consecuencia de lo que hacemos en otros sectores. Si los coches son más pequeños, o al menos no más pesados como es la tendencia, hace falta menos acero. Y si no aumentamos los metros cuadrados por persona, hace falta menos construcción. No es que digamos que tenemos que reducir el cemento porque sí. La población se está estabilizando y habrá sectores que ya no serán los mismos en 2050. Ya no habrá industria fósil ni nuclear, y eso hay que acompañarlo. Pero pueden surgir nuevas industrias, la solar, la eólica, que pueden crear empleos locales. Renovar todos los edificios, por ejemplo, no se puede deslocalizar. Eso no es desindustrialización. Y siempre hablamos de industria cuando hablamos de empleo, y no es lo principal de la economía, también hay construcción, servicios públicos y privados.
«Pueden surgir nuevas industrias, la solar, la eólica... Renovar todos los edificios, por ejemplo, no se puede deslocalizar»
¿Qué cambios proponen en la agricultura y en la dieta?
Sigue más o menos el mismo enfoque que para la energía. Primero la suficiencia, repensar nuestras necesidades. Consumimos demasiada carne, así que proponemos una reducción de en torno al 50% del consumo en 20 años. También es importante reducir el desperdicio. Creo que la mitad de la comida producida se desperdicia entre que se produce y se consume. Y luego cambiar el sistema agrícola, tener una forma sostenible de producir alimentos. No es mi área principal, pero es importante la agroforestería y la agroecología. No toda la producción sería ecológica, creo que entre el 50% y el 70%, pero en el resto los pesticidas y los fertilizantes químicos también se reducen mucho.
Dejan fuera la energía nuclear. ¿Por qué?
Es que sabemos que podemos hacerlo sin nuclear, y dado que podemos, para nosotros es un riesgo menos para la sociedad. Si entramos en detalle, los riesgos potenciales son más altos que los de las renovables. Y los costes de la nuclear se están disparando. Con las renovables, en cambio, avanzas de forma incremental, desarrollas la tecnología poco a poco y puedes adaptarte. Si ves que no llegas a los objetivos, puedes ajustar los incentivos, levantar restricciones... Si plantas seis centrales nucleares nuevas en 15 años y no están listas en 15 años, te enteras pocos años antes y has perdido el tiempo.

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