Gaizka Izagirre
Zinema eta telesail kritikaria

«O Agente Secreto» y el premio invisible

Mendonça Filho, en la 31ª edición de los Critics’ Choice Awards en Barker Hangar, el pasado 4 de enero en Santa Mónica, California.
Mendonça Filho, en la 31ª edición de los Critics’ Choice Awards en Barker Hangar, el pasado 4 de enero en Santa Mónica, California. (John Shearer | Getty Images)

La temporada de premios en Hollywood arrancó hace varias semanas con los Critics’ Choice Awards. Entre risas, brindis y posados para Instagram, se coló un episodio que dice mucho sobre la generosidad del supuesto “cine más inclusivo del mundo”: la entrega del premio a Mejor Película de Habla No Inglesa. En el centro de la polémica se encuentra la extraordinaria película “O Agente Secreto”, de Kleber Mendonça Filho, que llegará el 20 de febrero a los cines de Hego Euskal Herria. La película en sí no es motivo de controversia; lo que la provoca es la manera en que se premió esta obra.

“O Agente Secreto” es un thriller político, protagonizado magistralmente por Wagner Moura y ambientado en 1977, bajo la sombra de la dictadura militar brasileña. Es intensa, tiene personalidad y un tono muy particular. En fin, todo lo que Hollywood jura adorar cuando viene una producción “de afuera”, siempre y cuando se mantenga en su lugar: al fondo de la sala.

Porque, atención, el premio no se entregó en el escenario principal, como cualquier otro galardón. No, esa sería demasiada cortesía. La «innovadora» fórmula consistió en improvisar la entrega en plena alfombra roja, en medio de una entrevista. Mendonça Filho recibió el trofeo en cuestión de segundos, sin discursos, sin aplausos, sin posibilidad de agradecer a su equipo. Un momento inolvidable, si tu intención fuera humillar sutilmente al ganador.

Qué curioso, ¿verdad? Esa revolucionaria «nueva forma» de premiar parece reservada exclusivamente para lo que no es Hollywood. Una obra maestra relegada a la anécdota, una lección de cómo hacer sentir a la creación internacional como un simple accesorio de la gala. Porque, claro, el cine extranjero siempre merece un premio, pero que nadie se confunda con la pompa y el ritual que Hollywood reserva para sí mismo.

Y, mientras Hollywood se dedica a inventar nuevas maneras de «reconocer» al cine que viene de fuera, lo cierto es que películas como “O Agente Secreto” recuerdan que la grandeza no se mide por el glamour de la alfombra roja. Mendonça Filho demuestra que el cine puede ser arriesgado, profundo y audaz, sin necesidad de aplausos prestados ni protocolos ridículos. Así que, mientras los organizadores se reparten sonrisas en los escenarios, el público puede disfrutar de una obra que verdaderamente merece ser vista, discutida y admirada. Una joya que no necesita artificios para recordarnos que el verdadero premio está en la pantalla y no en la ceremonia.

Aprovecho estas líneas para recomendarles encarecidamente esta joya de Mendonça Filho, un cineasta que, les aseguro, no les dejará indiferentes. Si ya con “Doña Clara”, “Bacurau” y “Retratos fantasma” desplegaba una personalidad arrolladora, en “O Agente Secreto” reafirma con contundencia un talento que no necesita alfombras rojas ni ceremonias para brillar.