El arte de lo político

Aunque suene a ininteligible galimatías, para descubrir -si es que alguna vez se logra- quién es en realidad uno mismo, suele ser necesario contradecir y derrotar a la percepción propia que de nosotros tenemos. Tal parece ser de hecho el propósito de este breve pero lúcido ensayo firmado por el extraordinario autor estadounidense Richard Ford, donde observa y desmonta ciertas creencias iniciáticas en cuanto a la falta de intención política de sus obras. No es casualidad que este conciso recorrido finalice con el nacimiento de su icónico personaje, Frank Bascombe, responsable de algunas de las mejores páginas de la historia literaria de las últimas décadas y, por lo tanto, culmen en su aprendizaje del oficio.
Haber nacido en Misisipi en los años cuarenta convirtió a aquel joven aspirante a escritor en un descreído absoluto de la “razón” institucional, tozudamente degradada en su determinación por convertir el mal en doctrina moral. Frente a ese desarraigo, su aspiración pretendía hacer de sus personajes cobijo exclusivo de pulsiones individuales, alejadas, a priori, de cualquier retroalimentación con la esfera pública. Un resultado que, como tantas veces sucede en el arte, sin embargo transgrede las pretensiones de su creador para rendir cuentas a una fuerza mayor, en ocasiones invisible incluso para quien es responsable de haberle dado forma.
En ese inteligente camino en busca de la esencia de su primeriza trayectoria, regado profusamente con infinidad de citas y referencias, de Stendhal a Faulkner pasando por Aristóteles, Hemingway o Naipaul, certificando así que la creación de una voz genuina es igualmente consecuencia de escuchar a otros correligionarios, vamos a hallar una cátedra impartida sobre lo que significa el arte de escribir. Un proceso en constante aprendizaje, y desaprendizaje, donde la ortodoxia y rendir pleitesía ante el relato comúnmente aceptado solo consigue constreñir a personajes y vivencias.
Si alguien tiene la facultad de ejercer como docto en esta materia, es el veterano escritor, por cuestiones de edad pero, sobre todo, de talento e ingenio. Aptitudes que articula de nuevo bajo una característica poética cotidiana que en este caso acaba dictada como reflexión propia y colectiva, haciendo que lo estético y lo moral construyan un vínculo irrompible. Definición exacta a la postre de lo que significa ser un autor político, un perfil perfectamente acuñado a lo largo de su bibliografía y, por supuesto, también a través de este ensayo.




