2018/04/15

Erreportajea
EL MAGNETISMO DE LA FAUNA SALVAJE
Bienvenidos al Serengeti

La vida salvaje es un tema tan atractivo como inagotable, al menos mientras queden ejemplares de estos animales irrepetibles. El fotógrafo donostiarra Ignacio Itarte, cautivado por la fauna africana, ha recopilado en su libro «Karibu Serengeti» un centenar de las miles de imágenes captadas en sus visitas a este parque natural.

Miren Sáenz
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Ignacio Itarte publica “Karibu Serengeti”, un título en idioma suajili que significa «Bienvenido al Serengeti». El libro incluye un centenar de fotografías de la fauna que habita este parque nacional africano de 13.000 km², que se extiende desde el norte de Tanzania hasta el límite de Kenia. Se trata de un proyecto autoeditado por un equipo tan pequeño como voluntarioso. Coordinado por su esposa Maite Brualla y diseñado por Jacobo Pérez-Enciso, el resultado es una cuidada edición, de esas que llevan el sobrenombre «de lujo para coleccionistas», y es del gusto de su autor, tal y como reconoce a 7K: «Estoy muy contento de cómo ha quedado y de cómo se ha recibido. Quizás, de otra manera, no hubiera podido hacer el libro que quería. Además la edición, el camino hasta terminar el libro, ha sido un aprendizaje maravilloso».

La mirada de este fotógrafo donostiarra, afincado en Madrid, va más allá de la captación de fieras salvajes en paisajes espectaculares, puesto que consigue retratar el mundo animal y plasmar momentos y detalles únicos. A Itarte no se le han escapado ninguno de los grandes ejemplares de este lugar singular, donde ha captado desde felinos a aves pasando por elefantes, rinocerontes, hipopótamos, monos, cebras, impalas, ñus, jirafas o búfalos al amanecer o al anochecer, solos y en compañía, bebiendo o comiendo, quietos o en movimiento, peleando o apareándose.

De paso ha sido testigo directo de la migración de ñus, cebras y gacelas, ese momento que anualmente concita la atención mundial ante ese viaje que incontables herbívoros realizan para sobrevivir. Lo ve como «un privilegio total, eso está claro. También es trabajo privilegiado... y extenuante», añade.

El autor ha invertido más de tres años y frecuentes viajes a África hasta acumular un material ingente: «Viajar y conocer otros sitios del planeta ha sido casi una obsesión, y el Serengeti, concretamente, es un espacio soñado desde pequeñito. Como tantos otros, siempre quise ir alguna vez de safari y cuando mi mujer y yo lo pudimos hacer no nos decepcionó. Luego una cosa lleva a la otra… vas conociendo aquello, haciendo contactos, viendo posibilidades, vendiendo fotos y bueno, con casi cien mil imágenes algo tenía que hacer con ello y este libro, que es un proyecto muy personal, nada que ver con otras grandes producciones, le iba bien para mostrarlo», afirma.

El libro se divide en capítulos elegidos en base a una palabra en suajili, con la que se encabeza cada bloque de imágenes. En “Macho” (ojos), los animales miran al ojeador directamente a la cara; en “Wasifu”, los muestra de perfil; en “Mbili”, ha captado curiosos binomios; en “Moja”, les ha pillado solos, pero también lucen espectaculares en manada (“Kundi”), mientras en “Juu” observan desde las alturas. “Utoto” resulta conmovedor por sus cachorros de león y potrillos de cebra; “Kuwinda” es el animal en plena caza buscando comida; y además hay un sitio para la acción y otro para el paisaje. El volumen se completa con un índice final en el que figuran las fotografías publicadas con algún dato más e incluso un mapa del lugar, además de las presentaciones de la escritora Bárbara Mingo y del periodista Carlos Jiménez, que se pueden leer en castellano y en inglés.

Concluido el proceso, Ignacio Itarte admite que «ha sido un auténtico reto ordenar casi cien mil fotografías y darles un orden y sentido en un soporte de libro. Esos capítulos están hechos de tal manera que se apartan de las clasificaciones típicas (ordenarlo en especies ó en paisajes ó de cualquier otra manera más obvia) y creo que así se gana en dinamismo y fuerza visual», asegura.


Paciencia y suerte. Se da por hecho que para hacer esas fotografías se necesitan ciertos recursos, armarse de paciencia, bastante temple tratándose de animales salvajes y, seguramente, algo de suerte. «La paciencia es fundamental; como en todo hay rachas de días que no se encuentra nada excepto la frustración y otros de tremenda suerte. Hay que ser muy consciente de los peligros de alrededor, de que puede ser peligroso, y un error te puede condenar. Pero también me pasa esto en, por ejemplo, las obras que estoy fotografiando. Nunca se sabe donde está el peligro. Hay que tener mucho respeto y ser precavido», reconoce, en referencia a esas imágenes de obras en construcción que se pueden ver en su página web y a las que también dedica su tiempo últimamente pues, entre otras cosas, lleva un año documentando en fotografía y video las obras de la quinta torre en la Castellana.

Pero volviendo a los animales, esos ejemplares convertidos en modelos involuntarios mantienen intacto su poder de atracción. Lo confirman algunos de esos profesionales naturalistas, como Steve Bloom, que unen a su trabajo la necesidad de concienciar a la gente del riesgo de extinción de ciertas especies, de las consecuencias de la caza o de la destrucción de paisajes únicos. «Me encanta el trabajo de Steve Bloom, y también el de Mike Nichols, y otros anteriores como Peter Beard, creo que su trabajo de divulgación es fundamental. Yo veo la situación de la fauna muy complicada. La codicia humana es tremenda, y la necesidad y lucha por los territorios es un hecho. Pero también hay proyectos de conservación que aportan esperanza y el Serengeti, con todos sus claroscuros, es uno de ellos. De todas maneras no son más que sensaciones y opiniones, ya que estoy lejos de ser un experto; soy un fotógrafo y no un naturalista o un biólogo. En cualquier caso, este libro es un homenaje a esos animales, a esos últimos supervivientes», matiza.

De su experiencia en Tanzania ha aprendido «que es una sociedad joven y con mucha fuerza y energía, y a la vez muy tradicional. Esos países y sus realidades son otra liga, si conoces las gentes y sus circunstancias... digamos que se te quitan muchas tonterías. La vida ahí es el día a día», señala.


«Un oficio como otro cualquiera». “Karibu Serengeti” es el primer libro de este donostiarra de 49 años, con más de veinte ejerciendo la profesión. En realidad iba para periodista –estudió Periodismo y Económicas–, «pero como casi todo en la vida,y un poco de rebote» encontró su vocación y ocupación en la fotografía. Como el mismo detalla, ha realizado «desde fotos para el pasaporte hasta retratos de mascotas, pasando por moda, arquitectura, viajes, catálogos y reproducciones de arte pero, sobre todo en estos años, he hecho trabajos para empresas: foto de productos, actos y eventos».

También ha seguido a Bob Dylan en algunas de sus actuaciones y sus imágenes se han publicado en la prensa estatal. El músico de Minnesota es para él un referente artístico y personal. «Supongo que me interesa lo indómito, admiro a los espíritus libres. Además, vendo bastantes fotos a sus fans…», confiesa. Y es que Itarte entiende su profesión «como un oficio como otro cualquiera, en el que hay que tratar de satisfacer al cliente y al prójimo en todo lo posible desde la honradez y el trabajo. Esa es mi única, que no pequeña, pretensión», concluye.

“Karibu Serengeti” tiene un precio de 39 euros y puede comprarse on line en libro.karibu@gmail.com, además de en las librerías donostiarras Hontza Liburudenda, Donosti y Lagun y las madrileñas Deviaje, Gaudí, Antonio Machado y Panta Rhei.