2018/08/26

Seguimiento
IKER FIDALGO ALDAY
022_pano1

La defensa de lo público es uno de los principales pilares a los que, en varias ocasiones, hemos apelado desde la escritura de estas líneas. Una gestión de los recursos que, en lo que a la cuestión cultural se refiere, sea capaz de garantizar programas de calidad. Es responsabilidad nuestra como ciudadanía, exigir desde nuestra capacidad crítica opciones de contenidos que puedan aportar nuevos horizontes para nuestra amplitud de miras. Por otro lado posibilitar la creación de espacios de financiación donde tejidos como el local encuentren terrenos de expansión de su práctica puesto que es el camino para un desarrollo social activo y necesario. Con todo esto, ponemos especial atención en el seguimiento y análisis de programas que creemos que cumplen con una serie de cometidos favorecedores para las nuevas generaciones de artistas que pueblan nuestro contexto. Cada iniciativa pública requiere alejarse de cuestiones mercantiles como baremo de medida. La afluencia de públicos, la venta de entradas o la repercusión en prensa pertenece a estratos de la cultura en los que la financiación privada marca los ritmos de lo que debemos entender como éxito. El apoyo a lo pequeño, a la experimentación o a lo novel necesitan de paciencia, continuidad y mimo y desde la escritura de reseña intentamos seguir de cerca cualquier opción que así lo posibilite.

La tendencia habitual es centralizar los programas expositivos a las salas de exposiciones y museos de las principales ciudades. Pueblos y ayuntamientos con mucho menos músculo económico parecen condenados a inclinar entonces su política cultural hacia las propuestas de ocio que cumplan con las exigencias de sus habitantes. Precisamente, el programa Harriak se dirige a espacios culturales de lugares de la Comunidad Autónoma Vasca con la vista puesta en la búsqueda y gestión de nuevos terrenos para la divulgación artística desde el ámbito expositivo, comisarial y de la mediación. En esta tercera edición, la iniciativa gestionada desde Eremuak recorre localidades como Zumaia, Andoain o Markina entre otras, con proyectos específicos para cada una de ellas. La muestra inaugurada el pasado 15 de julio en el espacio ARENATZarte de Güeñes, bajo el título “Trenza”, acerca el trabajo de Beatriz Setien (Donostia, 1980), Claudia Rebeca Lorenzo (Logroño, 1988) y Esti Ibarra (Elorrio, 1995) al espacio acristalado de la localidad vizcaína. El proyecto comisariado por Maia Villot (Sevilla, 1977) que se podrá visitar hasta el 2 de septiembre, ha contado con una serie de actividades públicas tales como un taller, un concierto o un paseo por sus alrededores.

De nuevo y gracias a la colaboración entre el programa Barriek y la bilbaína Sala Rekalde podemos disfrutar de los trabajos resultantes de las Becas de Creación Artística de la Diputación Foral de Bizkaia. El Gabinete Abstracto, nombre al que responde el espacio que se exhibe mediante su amplio ventanal a la céntrica alameda, propone un formato arquitectónico interesante para la resolución formal de las exposiciones que conforman el calendario del programa. En esta ocasión Saray Pérez Castilla (Burgos, 1987) alude a la tecnología y la oralidad para acercarse a los conflictos de la memoria y el territorio. El activismo pro-saharaui acompaña un despliegue eminentemente escultórico como vehículo sensorial más allá del propio sentido de la vista. “Paisajes invisibles” se comporta desde lo matérico y lo táctil como un espacio perceptivo para la experiencia subjetiva del paisaje a través de este proyecto iniciado en el año 2015 que permanecerá disponible hasta el día 2 del próximo mes.