2018/12/02

El triángulo
HELENA SALAS & CARLOS PATIñO
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La postura del triángulo, conocida como trikonasana en sánscrito, ayuda a estirar y fortalecer diferentes músculos como los gemelos, los isquiotibiales, los oblicuos y el deltoides y sirve también para desarrollar y mejorar el equilibrio. Está indicada para cualquier persona, pero si se tienen problemas serios de espalda, es mejor realizarla con la rodilla flexionada.

Nivel: Intermedio

Posición inicial:

De pie con la espalda erguida. Da un gran paso lateral separando mucho las piernas, orienta los pies tal como se indica en la ilustración y abre los brazos en cruz, dirigiendo la mirada hacia el brazo de delante. Inhala por la nariz profundamente abriendo las costillas.

Ejecución:

Exhala por la boca mientras inclinas el cuerpo, bajando todo lo que puedas hasta apoyar la mano lo más cerca posible del tobillo. El otro brazo apunta hacia el techo y la cabeza gira para mirar hacia arriba. Inhala y exhala en esta posición, manteniéndola de diez a veinte segundos. Repite cuatro veces y después, realízala del lado contrario.

Puntos clave:

- La posición inicial. Separa mucho las piernas, dando un gran paso lateral. Debes sentir la parte interior de los muslos en ambas piernas bien estirada, con un poco de tensión.

- Las dos piernas permanecen estiradas en todo momento y los pies deben estar bien orientados y alineados (en una misma línea).

- Desciende las escápulas y los hombros llevándolos lejos de las orejas y coloca los brazos en cruz tirando desde las puntas de los dedos.

- Mantén tu mirada más allá del brazo adelantado.

- No te preocupes si no llegas hasta el suelo. Apoya la mano en la pierna, lo más abajo que puedas.

- Apunta con la otra mano hacia el techo y dirige tu mirada en esa dirección. No permitas que el brazo caiga.

- Alarga tu columna; no dejes que se arquee.

- Observa cómo se estiran los músculos de las piernas y los costados del cuerpo, desde la cintura hasta los dedos de la mano.

Variaciones:

- Apoyando los dedos o la palma de la mano en el suelo junto al pie, si tu flexibilidad lo permite.

Si tienes algún problema en la columna o algún trastorno de salud consulta con tu médico o fisioterapeuta antes de realizar estos ejercicios.