2019/02/10

El árbol
HELENA SALAS & CARLOS PATIñO
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Además de desarrollar el equilibrio, este ejercicio nos ayuda a fortalecer el tren inferior, desde la musculatura del pie hasta los glúteos, pasando por los gemelos. El árbol es una asana muy conocida en el yoga. El pie que queda apoyado en el suelo simboliza las raíces del árbol que lo unen a la tierra, y los brazos son como las ramas que crecen hacia lo alto.

Nivel: Intermedio

Posición inicial: De pie con los pies paralelos separados a la anchura de las caderas y los brazos estirados colgando a ambos lados del cuerpo. Fija la mirada en un punto a lo lejos situado a la altura de los ojos y pasa todo el peso de tu cuerpo sobre la pierna derecha.

Ejecución: Junta las palmas de las manos a la altura del pecho y lentamente levanta el pie izquierdo del suelo y apoya la planta sobre la cara interna del muslo derecho. Abre la rodilla izquierda hacia fuera. Finalmente eleva los brazos hacia el techo manteniendo las palmas juntas, colocándolas por encima de la cabeza. Mantén unos quince segundos y repite después con la otra pierna.

Puntos clave:

-Antes de comenzar es importante mantener la mirada en un punto fijo en la lejanía para facilitar la concentración y el equilibrio.

- Pasa todo el peso de tu cuerpo sobre la pierna de apoyo. De este modo, la otra pierna se libera y es más fácil levantarla del suelo.

- Apoya el pie contra la cara interna del muslo o bien contra la pantorrilla, si no puedes subir mucho manteniendo el equilibrio. Hay que evitar empujar contra la rodilla, pues podemos hacernos daño.

- La rodilla de la pierna que está en el aire se abre al máximo, pero la cadera mira siempre hacia delante.

- Sube lentamente las manos desde el pecho hacia el cielo manteniendo las palmas juntas. Este es el momento más crítico para el equilibrio, por lo que hay que mantener la concentración y respirar de forma relajada.

- No dejes que se eleven los hombros al subir los brazos.

- Utiliza la contracción abdominal dirigiendo el ombligo hacia dentro y hacia arriba para mantener el equilibrio.

- Alarga la columna desde el sacro hasta la coronilla.

Variaciones:

- Cuanto más abajo apoyes el pie, más fácil es el ejercicio. Puedes apoyarlo a la altura del tobillo o de la pantorrilla.

- Permanecer con las manos junto al pecho también facilita la postura.

Si tienes algún problema en la columna o algún trastorno de salud consulta con tu médico o fisioterapeuta antes de realizar estos ejercicios.