2019/02/10

«Rocketman»
MIKEL INSAUSTI
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Muchos de los proyectos centrados en biopics musicales, género que nunca ha sido fácil de comercializar, han visto acelerada su producción y su estreno al calor del éxito sin precedentes alcanzado por “Bohemian Rhapsody”. Así las cosas, no habrá que esperar demasiado tiempo para poder ver “Rocketman”, que llegará a nuestras salas en el mes de mayo. Las conexiones entre ambos títulos, auspiciados por la industria británica, son además de lo más variadas, empezando por la coincidencia del antes actor Dexter Fletcher en la dirección.

Se da la circunstancia de que Dexter Fletcher fue el encargado de terminar “Bohemian Rhapsody”, después de que Bryan Singer fuera despedido del rodaje por la Fox. Ahora se ha sabido que aquella decisión fulminante no tuvo que ver con las acusaciones de abusos sexuales que han terminado saliendo a la luz, sino con su comportamiento caprichoso y poco profesional, más propio de una decadente estrella de rock que de un cineasta.

Otro muy importante punto en común es la presencia de Julian Day como diseñador de vestuario, pues si fue decisivo para la identificación del gran público con la figura de Freddie Mercury, qué no decir ahora con respecto a la de Elton John. Al tratarse de una fantasía musical, que no sigue necesariamente el orden cronológico de los acontecimientos reales, los momentos vitales en la carrera del cantante y pianista aparecen relacionados con la imagen que lucía sobre el escenario, en los videoclips más conocidos o en los rodajes de las películas en las que participó.

Y hasta ahí los paralelismos, porque la estrategia para el lanzamiento de “Rocketman” que plantea la Paramount es totalmente opuesta a la utilizada por Fox con “Bohemian Rhapsody”. Al contrario del título precedente, que estaba pensado para el público familiar o tolerado, “Rocketman” se anuncia como el primer biopic musical para adultos de la historia del cine. Tan engañosa frase busca poner énfasis en el hecho de que aspectos relacionados con la vida privada de Elton John, como el de su homosexualidad, no han sido sometidos esta vez a censura de ningún tipo, algo de lo que se ha encargado el propio interesado en su condición de productor ejecutivo de la película.

A nadie escapa que Dexter Fletcher es el típico realizador comodín que se atiene a las directrices marcadas por una producción que siempre está por encima de cualquier tentativa autoral, y quien manda en “Rocketman” es el aquí productor Matthew Vaughn, al frente de su habitual equipo técnico y artístico. De ahí que se cayeran de la lista de candidatos a protagonizar la película tanto Justin Timberlake como Tom Hardy, para inclinarse finalmente por el chico de la casa Taron Egerton. Al fin y al cabo, lo que interesaba era ese toque british que define a la franquicia “Kingsman”, y que se repite delante y detrás de la cámara en el fantasioso biopic sobre el hombre que cantó oficialmente a la muerte de Diana de Gales.

El guion de Lee Hall, cuya reputación dentro del género musical se la debe a “Billy Elliot” (2000), incide en la infancia y juventud del músico, siguiendo el rápido proceso que le llevó directo al éxito a partir de su asociación a finales de los años 60 con el letrista Bernie Taupin, interpretado precisamente por aquel Jamie Bell bailarín.

Elton John fue un niño prodigio del piano y, una vez despegada su carrera, su infalible método de composición consistió en sentarse y buscar en el teclado la melodía adecuada para alguna de las varias letras que su colaborador le presentaba de forma opcional, y que encontraba, como genio que es, de manera casi automática.

Desconozco la habilidad pianística de Taron Egerton, pero ya demostró tener buena voz para cantar temas de Elton John en la película de animación “Sing”, al interpretar “I’m Still Standing”.