HEREDERO DE UN OFICIO ANCESTRAL
Froilán, el último pastor que habita las Bardenas
Es el último habitante y el único testimonio vivo de una tradición ancestral que se pierde entre los senderos barridos por el cierzo de las Bardenas. Como si el viento de los años se hubiera llevado también su nombre, todos lo conocen como Froilán. Se llamaba así su abuelo, pastor del pueblo pirenaico de Urzainki que encontró en el silencio de la estepa bardenera el escenario donde habitar su tiempo y su oficio milenario de pastor. De la misma forma que él lo hace ahora.





