2019/10/06

Margen
IKER FIDALGO
1006_vivianmaier

El arte contemporáneo está compuesto por múltiples estructuras que lo sustentan como un sistema propio. El sistema del arte se vale de diferentes herramientas para llevar a cabo su desarrollo y es consciente del estatus que esto le otorga. Son varios los mecanismos de legitimación de los que se vale, el mercado, el circuito museístico o la educación, se unen a la crítica, a la teoría del arte o a la historiografía para la composición de un espectro multicapa cuyos espacios de poder se desarrollan en múltiples direcciones. Esta forma de funcionar responde directamente a los valores e intereses de un discurso concreto que es a la larga quien dirige el comportamiento social. Es por eso por lo que determinados modos de hacer disfrutan de mayor visibilidad, pues se potencia la educación de una mirada acorde con un tipo de pensamiento. Sin embargo, esto no quiere decir que todo lo que sucede en el arte sea dentro de un lugar de dominación estanco y sin salida. La grandeza de la creación cultural es la capacidad de inventar espacios de disidencia incluso siendo parte del propio espacio de dominación. Existen opciones, dinámicas, prácticas y nombres que permanecen apartados hacia los márgenes de los circuitos y es en estas situaciones en las que como público debemos ser capaces de desbrozar y poner en valor. En la reseña que sigue a continuación, destacamos el legado de una vida que ha permanecido oculto hasta hace unos años, así como la proyección de futuro de varios artistas que comienzan su andadura.

La sala Kutxa Kultur, situada en el Centro Internacional de Cultura Contemporánea Tabakalera de Donostia, realizó su apuesta de verano en torno a la figura de Vivian Maier (EEUU, 1926-2009). Dentro de su programación dedicada a la fotografía, inauguró el pasado junio –estará abierta hasta el próximo día 20 de octubre– la exposición “Una fotógrafa revelada”. Es muy recomendable para disfrutar de esta visita investigar mínimamente la biografía de Maier. Nacida en Nueva York, ejerció durante toda su vida como niñera, pasando por capítulos de gran precariedad económica. Aficionada a la fotografía, retrataba la cotidianidad del mundo al que pertenecía, hasta el punto de acumular varios carretes sin revelar por falta de medios. En el año 2007, gran parte de aquel material fue adquirido en una subasta y fue reconocida como una de las grandes fotógrafas del siglo XX. Dos años después, Maier moría en un centro psiquiátrico a los 83 años. Una parte de su producción se nos presenta en la sala de la capital donostiarra dividida en seis ejes que estructuran la propuesta comisarial. El retrato, el autorretrato, la infancia o las escenas de calle son algunas de las ramas en las que se estructura la colección. Cada una de las imágenes desprende una frescura que se agarra a la fotografía documental más potente. La vida es retratada con una riqueza técnica y estética que la hace portadora de una gran sensibilidad. La sala cuenta además con una serie de películas en super 8 realizadas a partir de 1960, que nos unen aún más con la faceta más personal de la autora.

La Sala Amárica de Gasteiz acoge una colectiva bajo el título “Constelaciones”. Esta idea de conexión entre elementos, responde a una iniciativa de la Escuela de Artes y Oficio sen la que seis artistas que se han formado en sus programas conforman el elenco cuyas producciones podrán visitarse hasta el próximo 17 de noviembre. Isabel González Ortiz de Urbina, Oihana Garitano Korkostegi, Carlos Mouré, Aritz E. Murua, Zuriñe López de Sabando y Luis Salgado proponen cada cual desde su especificidad una serie de trabajos en los que confluyen diferentes disciplinas y procesos creativos.