2020/01/12

«Bombshell»
MIKEL INSAUSTI
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Es una de las claras favoritas para los Óscar, tanto en las categorías técnicas como en las artísticas. Más si cabe en el segundo apartado, en vista de que Charlize Theron y Margot Robbie ya cuentan con sendas nominaciones a los Globos de Oro como Mejor Actriz y Mejor Actriz de Reparto, respectivamente. Pero el camino no ha sido fácil, tal como lo ha denunciado Charlize Theron, quien tuvo que apoyar personalmente en su faceta de productora “Bombshell” (2019), después de que la distribuidora inicial no se implicase en la promoción de cara a los premios anuales, a decir de la actriz sudafricana, por preferir otros productos con rostros masculinos en su cartel. Al final, la independiente Annapurna Pictures ha encontrado el respaldo de Lionsgate, haciendo posible que con un presupuesto medio de 35 millones de dólares resulte un producto competitivo.

Definitivamente, nada va a impedir que “Bombshell” sea una de las películas del año, al abordar a fondo el escándalo mediático que supuso la caída de Roger Ailes, presidente del canal de noticias Fox News, a causa de las denuncias de periodistas y empleadas suyas por abusos sexuales. Y todo eso ocurrió en el verano de 2016, un año antes de la campaña a cargo del movimiento #MeToo contra el influyente productor de Hollywood Harvey Weinstein. Por lo que la película viene muy bien para poner los acontecimientos en orden, tal como se fueron sucediendo. Lo que ocurre es que la repercusión internacional de una televisión de ámbito estadounidense resulta menor que la del cine de distribución mundial, y en ese sentido es de reseñar que Fox News era el canal conservador de confianza de Trump en su ascenso al poder, ya que sus seguidores lo tenían puesto todo el día y nunca lo cambiaban.

Son datos claves para comprender la lucha de estas mujeres dentro de un medio tan retrógrado, porque la presentadora Megyn Kelly reaccionó contra el machismo, mientras que, por ejemplo, en temas de racismo seguía siendo políticamente incorrecta, con polémicas como la derivada de su negación pública a aceptar un Santa Claus de raza negra.

En cualquier caso, el paso que dio con sus compañeras fue muy importante, rebelándose contra el papel de sumisión que las mujeres tenían asignado en Fox News. Su jefe, Roger Ailes, defendía que trabajan en un medio visual, por lo que debían de hacer sacrificios para cuidar su imagen, como llevar vestidos de tubo muy ceñidos y calzar zapatos con tacones dolorosamente altos. No sería de extrañar que, dada la importancia del vestuario, el Óscar de la categoría fuera a parar una vez más a manos de Colleen Atwood. Las prendas de la discordia juegan un papel fundamental en las escenas privadas en las que el presidente de la cadena conmina a una presentadora a que se suba la ropa y deje ver lo que hay debajo.

Otra estatuilla podría caer del lado del ya premiado Kazu Hiro, cuyos efectos de maquillaje resultan sorprendentes para el público estadounidense que conoce a los personajes reales. Así, Charlize Theron se transforma en la comunicadora Megyn Kelly de forma asombrosa, al igual que el veterano John Lithgow, en el repulsivo Roger Ailes.

En cambio, Nicole Kidman no ha necesitado de prótesis faciales para parecerse a la verdadera Gretchen Carlson, conductora del programa matinal “Fox & Friends”, que fue la primera en denunciar. Por su parte, Margot Robbie encarna a la ficticia Kayla Pospisil, que representa a todas las denunciantes anónimas que se fueron sumando a las de las caras más conocidas.

En las entrevistas se ha inquirido a Charlize Theron sobre la decisión como productora de confiar la dirección de la película a un hombre, pero en su descargo hay que decir que Jay Roach es uno de los que conoce más a fondo la actualidad estadounidense, y el que mejor ha sabido alternar la comedia y el cine político.