2020/01/12

Vetiver
GOTZON URIBE
094_vetiver

La personalidad musical de Andy Cabic está, como la de otros muchos músicos curiosos del siglo XXI, formada y sostenida por tangentes que van divergiendo: si no está creando canciones melancólicas de folk-rock en su estudio del norte de California, está ejerciendo de pinchadiscos o recibiendo encargos para crear recopilatorios como el exquisito “Pacific Breeze: Japanese City Pop, AOR & Boogie 1976-1986”.

Lo mágico del nuevo disco de Vetiver, titulado “Up On High”, es la forma en que estas tangentes convergen en las diez canciones, donde se trabajan arreglos elementales y espaciosos. En el corazón de cada uno de estos temas está la voz dulce, tierna y desgastada de Cabic, como si fuera un viejo amigo. También encontramos a otros conocidos porque cuenta con el ingeniero y colaborador de siempre Thom Monahan y la misma banda versátil que ayudó a Cabic a crear el más denso álbum de 2015 “Complete Strangers”.

“Up On High” fue escrito con una guitarra acústica. Después de haberse mudado dos veces desde “Complete Strangers” y cada vez más acostumbrado a una vida de nómada, la guitarra era el instrumento que tenía más a mano en momentos de inspiración. El desarrollo de las canciones se fraguó en primavera, en la casa de un amigo en el desierto de California. En la grabación, y de manera natural, logró capturar la inmediatez orgánica de una sala llena de amigos tocando juntos. La sensación es la de un artista revitalizado que está creando canciones sutilmente crepitantes con la intensidad de una banda que funciona unida y ejecuta los temas de manera cálida e íntima.

Este álbum refleja el mundo que Cabic creó y en el que vive. Las frases de Jorge Ben se asoman detrás de los descartes del “Wildflowers” de Tom Petty y un suave tintineo nos recuerda al “Murmur” de REM. Pero “Up On High” es claramente el imaginario de Cabic y su banda que habita en el reino en el que nació: melodías elegantes, conmovedoras y a veces teñidas de tristeza que se montan en el suave balanceo de una banda que se mueve al unísono y en tiempo real mostrando historias vividas y sentidas de modo natural.

Mezclando la música pop con la americana y recordándonos que se podrían encontrar en algún lugar entre Al Green y Josh Rouse, Vetiver muestran grandes cambios en su nuevo trabajo: una textura acústica llena de melodía, un estilo que recuerda a la escena creada en el Laurel Canyon de Los Ángeles en los 70 pero empujando el sonido de su composición principal a espacios que van trascendiendo más allá.

Los reflejos de la música electrónica –“All We Could Want”–, los ritmos de los 70 –“Hold Tight”– y las melodías pop –“Wanted Never Asked”– se combinan para impulsar canciones suaves y, en algunos casos, desgarradoras llenas de un pop excelente.

CAD AHIDALGARÍA

 

Lanka

“The Lievaron Day” • Rouge Trade, 2019 • Folk

El cuarteto irlandés no es una banda de música tradicional al uso. Formado por los hermanos Ian y Daragh Lynch, Cormac MacDiarmada y Radie Peat presentan una colección de canciones malhumoradas que canalizan simultáneamente su herencia y desafían lo que se define demasiado estrictamente como música tradicional. En su tercer trabajo aparecen tanto composiciones originales como interpretaciones de melodías clásicas irlandesas, inglesas, escocesas y apalaches. Llevan sus temas más allá transformándolas en experimentos sonoros donde el Kilpatrick, el techen, el folk psicodélico, el black metal y rock’n’roll están presentes. Su repertorio abarca canciones de humor, temas callejeros, baladas clásicas de la tradición nómada, melodías de baile tradicionales irlandesas y americanas y su propias canciones originales.