Giacomo Sini

Yoga y deporte, un modo de superación para los refugiados en Grecia

El sol quema en la piel, el aroma del helicriso llena el aire, la sangre palpita en los oídos. Sin aliento para sostener la subida. Nina y Nasim aparecen entre los olivos en la parte superior del sendero, han vuelto para recoger a los que se quedaron atrás. «¡Buen trabajo! –Nina exclama sonriendo– Sólo unos metros más y estaremos en la cima de la colina, luego será todo cuesta abajo. ¡Vamos!». Las zapatillas ahora se sienten más ligeras y los pies dan un nuevo empuje en el camino lleno de baches, corriendo juntos encuentran un nuevo ritmo.

gara-2021-08-23-Reportaje