Iker Fidalgo
Crítico de arte
PANORAMIKA

Paisaje y residuo

«Gravas y arenas. Áridos y otros terrenos recientes», de Lara Almarcegui, puede visitarse hasta finales de este mes.
«Gravas y arenas. Áridos y otros terrenos recientes», de Lara Almarcegui, puede visitarse hasta finales de este mes. (Cortesía de la galería Carreras Múgica)

Cuando nos referimos al paisaje, nuestro cerebro tiende a pensar en un entorno natural, prácticamente virgen e indómito. Sin embargo, el paisaje es una construcción tanto física como cultural. En él encontramos las huellas y consecuencias de la actividad humana. Las relaciones de poder, gestión de los recursos y el papel de la industria, la agricultura o las comunicaciones de una sociedad. Por otro lado, desde lo cultural, es depositario de cuestiones identitarias, maneras de entender el mundo e incluso testigo de una memoria. Los territorios almacenan las huellas físicas de nuestra manera de habitar el mundo. Acumulamos restos que somos incapaces de reabsorber, condenamos lugares enteros a almacenar el rastro producido por nuestra vida diaria y creamos un mundo dominado por el residuo. Pero todo esto sucede en un terreno de lo abstracto pues no podemos visualizar aquello que nos es ajeno y que, por tanto, se queda como una imagen desconocida e indescifrable. ¿Puede el arte ayudarnos a ver aquello que no tenemos capacidad de imaginar? Si de algo es capaz la creación contemporánea, es de enfrentarnos a realidades que, a priori, no nos pertenecen pero que nos interpelan de forma directa.

La galería bilbaina Carreras Múgica presentó a mediados del pasado mayo una exposición a cargo de Lara Almarcegui (Zaragoza, 1972). La artista, afincada desde hace algún tiempo en Holanda, es una creadora de referencia a nivel europeo y un nombre destacado dentro de su generación. Su trabajo ha huido siempre de lo objetual y se ha basado en la instalación escultórica o la intervención sobre el territorio. Hace años que Almarcegui trabaja en torno al desecho, los materiales de construcción o los procesos de cambio y alteración física de lugares y espacios. Su trabajo señala, desde una poética de construcción espacial muy particular, cuestiones que aluden a la creación del paisaje y sus cambios constantes.

“Gravas y arenas. Áridos y otros terrenos recientes” está disponible hasta finales de mes, y se expande en el espacio expositivo de la galería a través de varias piezas. Un mural plagado de datos nos indica el cálculo sobre el volumen de las principales escombreras alemanas. Años de actividad extractiva plasmados de golpe sobre una pared. Varias estructuras metálicas soportan una serie de proyectos no realizados. Bocetos, aproximaciones e ideas que son en sí mismas un acercamiento al propio territorio. “Calcárea” pretende responder a la procedencia de los materiales con los que se construye Bilbo, mientras “Buried house” nos habla de la memoria enterrada y de la vuelta a los orígenes. Una gran oportunidad para conocer el trabajo de un nombre clave en el panorama artístico actual.