2015/04/05

El agua, un nutriente esencial
XANDRA ROMERO
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Recientemente se celebró el Día Mundial del Agua, así que aprovecho la circunstancia para recordar el papel de este nutriente, esencial pero muchas veces olvidado. Las actividades de esa jornada se enmarcaron en el correcto y justo aprovechamiento del agua y en otra serie de eventos con los que pretenden hacernos ver cómo el patrón de alimentación occidental, además de conllevar riesgos para nuestra salud, también supone un riesgo ante la escasez de agua mundial.

Sin embargo, he querido aprovechar el momento para hablaros del agua como nutriente. Decimos que es esencial porque es un componente básico para el mantenimiento de la vida, ya que todos los sistemas del organismo dependen del agua tanto que, sin ella, solo podríamos vivir entre tres y cuatro días.

Seguro que más de una vez hemos escuchado eso de que somos casi todo agua. Esta constituye más de la mitad de la masa corporal total (>60% en el hombre adulto y un 50% en la mujer) y llega a más del 80% si tenemos en cuenta los riñones, pulmones y tejido muscular.

Quizás llegados a este punto, todo esto no parece nada nuevo. Sin embargo, vayamos más allá. Si pregunto qué funciones vitales tiene el agua, seguro que muchos acertarían a decir que es fundamental para estar hidratados e incluso alguien hablará de mantener la temperatura corporal. Pero hay más, ya que todas las reacciones químicas de nuestro organismo (recordemos que somos todo química) tienen lugar en un medio acuoso. Además, sirve como transportador de nutrientes en el sistema circulatorio, del mismo modo que es vehículo para eliminar productos de desecho, también lubrica y proporciona soporte estructural a tejidos y articulaciones, y previene el estreñimiento. En definitiva, contribuye al buen funcionamiento de todas las células del organismo.

Por todo esto, es importante que dentro de una dieta saludable no nos olvidemos del agua, así como de mantener el equilibrio entre el líquido que aportamos a nuestro organismo y las pérdidas (orina, heces, sudor, respiración o diarrea, infección, fiebre o alteraciones renales), para que el contenido de agua de los tejidos se mantenga constante y permita realizar todas las funciones vitales para el organismo.

Como estas pérdidas son involuntarias, es importante ingerir suficiente líquido, puesto que el organismo ya se encuentra levemente deshidratado cuando la señal de la sed aparece, así que es importante tomar agua y alimentos como verduras, hortalizas y frutas para evitar la deshidratación. Sin embargo, ¡cuidado!, que una sustancia sea imprescindible para la vida no quiere decir que aportarla más allá de las recomendaciones sea mejor. Superado cierto límite, los efectos negativos podrían superar los beneficios.

Por todo esto, por lo esencial que es este nutriente, es importante que seamos conscientes y hagamos un uso responsable para que todos podamos tenerlo al alcance. Hidratémonos correctamente, vigilando situaciones de riesgo (ejercicio, altas temperaturas, niños y ancianos…), aumentemos el consumo de frutas, verduras y hortalizas, con mayor contenido en agua y que, además, necesitan la mitad de agua que los productos de origen animal para sostenerse.