2015 API. 03 PROCESIÓN EN MÁLAGA BRAZOS EN ALTO PARA HACERSE UN «SELFIE» CON LA LEGIÓN LOS BRAZOS MIRAN CARA AL SOL NO PARA HONRAR AL FASCISMO SINO PARA HACERSE UN «SELFIE», PERO EL «VIVA LA MUERTE» DE MILLÁN ASTRAY SIGUE VIGENTE. ES EL DESFILE DE LOS LEGIONARIOS, UNA EXHIBICIÓN RELIGIOSO-MILITAR CONVERTIDA EN ATRACCIÓN DE LA SEMANA SANTA EN MÁLAGA, UNA DE LAS MÁS CONOCIDAS. Alberto PRADILLA Los tiempos cambian hasta para las tradiciones más rancias. En Málaga, donde la Semana Santa tiene el desembarco de los legionarios españoles y su Cristo de la Buena Muerte como uno de sus principales reclamos, también ocurre algo similar. Es muy probable que no hace tanto, en el camino que une el puerto con la iglesia de la plaza de Santo Domingo, los brazos se alzasen única y obligatoriamente como saludo fascista ante el triunvirato de religiosos, uniformados y clase política. Ahora, con los «novios de la muerte» convertidos en atracción turística de blanco y negro, los brazos se levantan cara al sol para hacerse un «selfie». Es imposible que José Millán Astray, fundador del Tercio de Extranjería y quien clamó «Viva la muerte» ante Miguel de Unamuno, atisbase este desenlace. No obstante, no se sentiría decepcionado al observar cómo, pese al paso de la Historia, los rígidos uniformados siguen siendo recibidos, a 160 pasos al minuto, como héroes al grito de «Viva España» y «Viva la Legión». «Que cada uno piense lo que quiera», dice un hombre fornido que vende souvenirs cerca. Se refiere a los llaveros con la efigie del dictador Franco. Como si la elección fuese de un equipo de fútbol, la tertulia no toma en consideración que a escasos kilómetros, una pirámide recuerda a las cerca de 3.000 víctimas del franquismo enterradas en una fosa común, vetada para la juez María Servini, que instruye la causa contra los crímenes de la dictadura y a la que un tribunal de Málaga le impidió el paso en setiembre pasado. Minutos antes, los tercios ya habían salido a toda velocidad hacia la iglesia, donde custodian al Cristo hasta la tarde, cuando desfilan, en medio de una exhibición religioso-militar. Algunos niños, disfrazado de riguroso verde, tocan los pasos como si fuese un juego. Esto no es adoctrinamiento. Es tradición. Algunos niños, disfrazados de riguroso verde, tocan el paso como si fuese un juego. Esto no es adoctrinar. Es tradición.