2015 EKA. 03 Asiáin no cree que Cervera cayera en una trampa y se aferra a «indicios» contra él El expresidente de CAN, José Antonio Asiáin, testificó ayer como denunciante contra Santiago Cervera por el intento de chantaje. Descartó la tesis de la trampa y afirmó que los indicios apuntan al exlíder del PP. Aritz INTXUSTA IRUÑEA El testimonio de José Antonio Asiáin fue el plato fuerte de la segunda jornada del juicio contra Santiago Cervera por presunto chantaje. Asiáin ha sido uno de los pilares fundamentales del régimen en Nafarroa y es un hombre temperamental. En su declaración, aseguró que Cervera se sienta en el banquillo porque «un juez y dos magistrados han visto indicios contra él». En realidad, ha sido su denuncia la que ha llevado al exdirigente del PP ante el juez, ya que la Fiscalía no ve que haya pruebas suficientes. Asiáin aseguró que decidió presentar una denuncia en el momento de recibir el anónimo –estaba de vacaciones en Canarias–, porque enseguida advirtió que el autor «no era un mangui». Ese anónimo le exigía 25.000 euros a cambio de no filtrar en prensa que su hijo Diego Asiáin se estaba enriqueciendo a costa de los desahucios que gestionaba para la CAN. El propio Diego también declaró ayer, pero no aclaró cuánto cobraba de la Caja de Ahorros por esos encargos. Pese a todo, Diego Asiáin aseguró que los asuntos que tramitaba para la caja eran más de cien cada año. También declaró que le pareció «sorprendente» que alguien intentara «chantajear» a su padre. En su interrogatorio, el último presidente de la extinta CAN sostuvo que no existía ningún tipo de «animadversión» de carácter personal entre Cervera y él antes del rocambolesco suceso. Asiáin afirma que le causó sorpresa saber que quien había recogido el señuelo era Cervera y que incluso pensó «que no podía ser el autor del correo delictivo», ya que se conocían lo suficientemente bien como para adivinar que la reacción lógica era poner el anónimo en conocimiento de la Policía y «denunciar». Esta versión contrasta con la reacción tan enérgica que tuvo Asiáin nada más trascender el caso. Cabe recordar que el abogado citó a la prensa en la planta noble de la sede de Caja Navarra –aquella en la que se celebraban las famosas reuniones de las dietas– para cargar contra Cervera dando por segura su culpabilidad. En esa rueda de prensa reveló que el abogado de Cervera había contactado con él para intentar solucionar el asunto sin que trascendiera. Desde entones, Asiáin no ha perdido su convencimiento de que Cervera es culpable. Pese a que reconoció que solo hay «indicios» contra él, cargó contra la teoría de la trampa, tildándola de «fantasmagórica». Proceso ridículo El estrambótico episodio de la muralla y el sobre está teniendo su réplica en la vista oral. Lo cierto es que Cervera tuvo un comportamiento bastante errático tras su detención, que a la postre supuso el fin de su carrera. Ayer desfilaron por el tribunal personas muy cercanas a él que relataron cómo se enteraron de la noticia. Los detalles resultaron curiosos pero, en todo caso, irrelevantes para el hecho que se está juzgando y, en cierto modo, el juicio cruzó las fronteras de lo que debe quedar en lo estrictamente privado. Estos testimonios se produjeron a petición de la defensa y tienen cierto regusto a venganza personal por parte de los Asiáin. También declaró el director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, que aseguró que Cervera le llamó tras la detención para decirle que era una trampa del PSOE, pero que él se mantuvo al margen. Hoy termina el juicio con las declaraciones de Enrique Goñi –exdirector de CAN– y Eloy Villanueva –que pugnó con Cervera por el control del PP–, como interlocutores principales.