2015 EKA. 05 Orange corta vínculos con Israel y desata la irritación sionista La compañía de telefonía francesa Orange anunció que se desvincula de la empresa israelí que utiliza su marca, después de las declaraciones de un directivo que adelantó su voluntad de cortar lazos y desataron las críticas en Israel. GARA jerusalén El operador de telefonía francés Orange anunció ayer su desvinculación con Israel, confirmando las intenciones anunciadas por un directivo que habían provocado críticas en medios de comunicación y representantes israelíes. Orange aseguró que su decisión de cesar su relación con el operador israelí Partner no tenía ninguna motivación política, sino que respondía a su voluntad de tener control total de su marca. La firma francesa está vinculada a Partner por un contrato que expira en 2025, el único de la compañía con otra empresa que no es una filial. Esta utiliza el nombre y la imagen de Orange y prestaba servicios en Israel, y en las colonias de Cisjordania y Jerusalén este. También suministró un servicio especial a los soldados que participaron en el ataque contra Gaza del pasado verano. Orange digo que no quería mantener su marca «en un país donde no es, o no es por más tiempo, un operador». Pero después de las declaraciones del director de Orange, Stephane Richard, que en El Cairo adelantaba el miércoles que no quería mantener la relación con el operador israelí a pesar del alto coste financiero por las penalizaciones que supondría, y que en parte la decisión respondía a las relaciones con países árabes, no había ninguna duda de las razones políticas de la medida. La decisión provocó la irritación del primer ministro Israelí, Benjamin Netanyahu, que pidió al Gobierno francés que rechace públicamente las declaraciones de Richard. «No perdonaremos este drama absurdo», afirmó Netanyahu, a la vez que su Ministerio de Exteriores exigió a la empresa que presentara excusas y el embajador israelí en París demandó explicaciones al Estado francés, propietario del 25% de Orange. Varios ministros más se sumaron a las críticas en las que no faltaron las referencias al «antisemitismo» y que consideraron que la medida cede a las «presiones palestinas» y a la llamadas de la campaña Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) contra intereses israelíes por la ocupación de Palestina y la política de apartheid hacia su población.