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ESPECTÁCULO Y TRABAJO EN EQUIPO: LOS WARRIORS, CAMPEONES DE LA NBA

Los Golden State Warriors suman su primer anillo después de 40 años de sequía, al batir por 97-105 a los Cleveland Cavaliers y llevarse la Final de la NBA por 4-2. Andre Iguodala, el designado a defender a LeBron James, MVP. Ganó el equipo que demostró tenerlo todo.


Los Golden State Warriors ya no son un equipo para hacer chistes, ni uno de los equipos «pobres» de California. Ya lucen un anillo de campeón, el primero desde que lo lograran en 1975, después de batir a los Cleveland Cavaliers por 4-2 en la eliminatoria final. El sexto partido, el definitivo, que terminaba 97-105, acabaría con las resistencias de LeBron James y los suyos, siendo Steve Kerr el primer técnico en hacerse con un anillo en su temporada de debut y Andre Iguodala el «héroe en la sombra» por desgastar a LeBron James y alzarse con el galardón de MVP de la Final.

En efecto, los Golden State Warriors demostraban que son mucho más que los Splash Brothers, o que los triples de Stephen Curry llegan en muchos casos porque hay una buena circulación de balón, o que las asistencias del propio Stephen Curry lo son porque sus compañeros las meten. Así, y solo así, han doblegado los californianos la heroica resistencia de unos Cavs en los que, pese a la derrota y lo que digan sus haters, LeBron James ha demostrado poder mirarle a la cara a cuantos grandes nombres hay en la historia del baloncesto. Da igual el nombre que se les ocurra: Chamberlain, Bird, Magic, Jordan... LeBron no está por debajo. Y sin embargo, tuvo que aceptar la derrota de manos de unos Warriors que, entre los aficionados neutrales, provocó la honda satisfacción de verlos lograr un éxito que otros equipos «bonitos de ver», como Phoenix Suns o Sacramento Kings, no consiguieron.

«Showtime», 35 años después

Quien mire los diversos datos de estos Warriors, hallará mil semejanzas con los Lakers de inicios de los años 80. A saber, que Steve Kerr gane su primer anillo en su año de debut como técnico recordará a Pat Riley, logrando otro tanto en 1982, saltando, al igual que Kerr, de un puesto de comentarista televisivo a un banquillo ganador. Tal vez la diferencia estribe en que Riley llegaba tras el «motín» de los jugadores hacia Paul Westhead a mitad de temporada y en este caso Mark Jackson abandonara la franquicia al acabar la pasada campaña. Por si acaso, Steve Kerr no quiso olvidarse del anterior técnico de los Warriors, aunque en un tono más elogioso que muchos «memes» de las redes sociales, en los que presentaban a un furtivo Jackson preguntando «¿puedo tocar el trofeo?» En su lugar, Steve Kerr reconocía que «no puedo olvidarme del gran trabajo que hizo mi predecesor en el cargo, Mark Jackson, que dejó construido un equipo al que solo he tenido que ayudar a desarrollarse».

Otra semejanza más: que Stephen Curry fuera el MVP de la temporada y que Iguodala lo fuera de la final, algo que remite a los Lakers de 1980, con Kareem Abdul Jabbar como Jugador Más Valioso de aquella campaña y Magic Johnson MVP de la final ante los Sixers, jugando este de pívot en aquel sexto y decisivo partido –¿ven la analogía?– por la lesión de Kareem, en un ejercicio de versatilidad que el propio Iguodala emparejaba con su actuación, limitando el impacto de LeBron James, siendo, además, protagonista en ataque, como se vio con sus 25 puntos en el sexto partido, los mismos que Curry.

«Mi juego siempre ha sido el de hacer todas las cosas en el campo y creo que el mejor reflejo de esa realidad quedó demostrado en estas series. En las Finales necesitaban que anotase más, y eso fue lo que hice sin ningún problema», recordaba Iguodala.

Un total de 28 asistencias repartidas entre seis jugadores, he ahí el balance de los Warriors en el último partido de esta campaña. Un tercer espada como Draymond Green sumaba un triple doble con 16 tantos, 11 rebotes y 10 pases de canasta. La fuerza del equipo que se une al espectáculo más atractivo. Y a resultas de ello, superar al mejor jugador del mundo y conquistar el anillo. «Gracias a todos ellos he podido ayudar al equipo a conseguir el título de Liga y darle una gran alegría a los seguidores de los Warriors, que vieron el final a eso de perder siempre», declaraba Steve Kerr, que suma su primer anillo como entrenador a los cinco que obtuvo en su etapa de jugador.

Enorme en la derrota

Pese a sus 32 puntos, 18 rebotes y 9 asistencias, LeBron James no consiguió forzar el desempate. Aguantó el primer tirón de los Warriors, de forma que la franquicia de Ohio solo perdía por dos puntos al descanso: 43-45. Pero ni él lo puede todo, y no pudo con el parcial de 17-28 de sus rivales en el tercer cuarto, por mucho que esta vez Mozgov, con 17 tantos y 12 rebotes, J.R. Smith, con 19, o Tristan Thompson, con 15 puntos y 13 rechaces, le echaran una mano.

«No importa lo que hice, lo que cuenta es la labor del equipo y todos mis compañeros lucharon al máximo. Pero enfrente hubo un equipo que lo hizo mejor y por eso hay que quitarse el sombrero», declaraba el propio LeBron James, que solo lamentaba las importantes bajas que les han impedido tener más armas para competir por el anillo.

«No es fácil superar primero la lesión de Anderson Varejao, luego la de Kevin Love y al final Kyrie Irving», comentó James. «Luchamos e intentamos superar sus ausencias, pero se hizo sentir que el talento estaba en los compañeros vestidos con traje de calle».

Cleveland tiene a LeBron, pero los Warriors ganaron porque lo tienen todo.