2015 EKA. 27 Maleducada respuesta del Gobierno español a Amaiur Es habitual que el Ejecutivo de Rajoy responda con evasivas, generalidades o evidentes falsedades a las preguntas de Amaiur, pero esta vez, en una respuesta sobre víctimas, les acusa de apoyar «a los verdugos». Iñaki IRIONDO GASTEIZ El pasado 23 de abril el diputado de Amaiur Jon Iñarritu remitía una pregunta al Gobierno español con ruego de respuesta por escrito en relación a las ayudas destinadas a las «asociaciones de víctimas del terrorismo». Se trataba de una pregunta precisa con varios subapartados que requerían abundancia de datos dentro de la habitual labor de control del Ejecutivo. En primer lugar, Iñarritu solicitaba las partidas presupuestarias destinadas a estas asociaciones desde 1979, divididas por partida, año, ministerio y concepto por el que fueron concedidas. Requería también información sobre qué tipo de control existe sobre dichas ayudas y si las asociaciones que las reciben deben rendir cuentas sobre el cumplimiento de programas. Añadía el diputado de Amaiur datos sobre cómo se controlan las posibles duplicidades que en la concesión de estas ayudas podían darse con otras administraciones. De hecho, en el escrito se recuerda que en el informe de la Comisión para la Reforma de la Administración ya se hablaba de ello y quería saber qué pasos se han dado para evitar esas duplicidades. El requerimiento de tan prolija información tuvo respuesta del Gobierno español con fecha de 17 de junio. Un párrafo de apenas seis líneas con tres ideas. La primera, que «el Gobierno gestiona todas las ayudas y subvenciones públicas de la Administración General del Estado atendiendo a los criterios de austeridad, eficacia, fiscalización, control y transparencia». La segunda afirmación de la respuesta es que «en el caso de las ayudas y subvenciones que se destinan a las asociaciones de víctimas del terrorismo, esos criterios se acompañan de los principios de reconocimiento moral y generosidad infinita para quienes lo han dado todo por la libertad, la convivencia y la democracia». Por último, el Gobierno concluye su párrafo con lo que a todas luces es un maleducado reproche al autor de la pregunta: «Una generosidad y un reconocimiento que nunca haremos extensivo ni a sus verdugos ni a quienes les apoyan».