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CAMBIO EN NAFARROA

El nuevo Gobierno ya tiene caras

Las fuerzas del cambio han decidido ya el equipo que acompañará a Uxue Barkos en el nuevo gobierno en Nafarroa. Aunque no hay miembros de otros partidos más allá de Geroa Bai, sí que se han aceptado las propuestas de EH Bildu para Administración Local e Interior.


El pleno para investir a Uxue Barkos arrancará el próximo lunes después de que ayer se cerrara el asunto más espinoso: la elección de los componentes del nuevo Ejecutivo. Finalmente no será un gobierno de coalición al uso. Salvo la propia Barkos, solo un parlamentario electo accederá a una cartera. Se trata de Manu Ayerdi, líder también del Napar Buru Batzar, cargo del que se ha comprometido a dimitir antes de coger la Vicepresidencia Económica.

Tres de los nombres de ese nuevo gobierno han sido propuestos por otras formaciones. Entre ellos, el del segundo de los vicepresidentes (el encargado de la Vicepresidencia Social, de la que dependen las políticas sociales y sobre vivienda), que es un nombre que puso sobre la mesa I-E. Se trata de un perfil técnico, un catedrático de Sociología de la UPNA especializado en temas sobre marginación.

Más complejas son las áreas que van a asumir las dos personas propuestas por EH Bildu. Isabel Elizalde (que ha sido gerente de Cederna-Garalur, la asociación de desarrollo rural de la montaña en Nafarroa) tomará las riendas de Administración Local. Pero sin duda la gran sorpresa de ayer fue el nombramiento de María José Beaumont como la persona que llevará las riendas de una macroconsejería que se ocupará de Interior, Función Pública y Transparencia, entre otras áreas.

El reto de asumir Interior

Beaumont es una abogada con enorme prestigio en defensa de causas sociales. Fue la última en decir que sí a la petición de entrada en el Gobierno. Lo hizo a las 16.31 horas de ayer –tras comer con Adolfo Araiz– cuando la reunión a cuatro acababa de empezar por la tarde. A Beaumont se la conoce por su victoria en el juicio contra el pantano de Itoitz, pleito que ganó en Estrasburgo. Además, también ejerció de portavoz de la plataforma opositora a las obras.

Según explicó Barkos ayer, sus consejeros tendrán libertad para organizar sus áreas como mejor les convenga. Beaumont deberá, por tanto, que armar una estructura para reencauzar la deriva de la Policía Foral. Además, tendrá bajo su dirección a la Agencia Navarra de Emergencias y toda la Función Pública. Es decir, aunque no tiene el peso de una vicepresidencia, en la práctica, es la cartera de más peso si exceptuam os la de Ayerdi. A primera vista, la consejería de Interior apunta a un regalo envenenado y será complicada llevarla a buen puerto. Sin embargo, lleva aparejada también las áreas de «Transparencia y Gobierno Abierto», que bien miradas se traducen en la lucha contra la corrupción y, por tanto, en la responsabilidad de terminar de desmontar el régimen.

Por su parte, el todavía presidente del Napar Buru Batzar, no recibirá todo el poder que se esperaba en un primer momento. Se presumía que Ayerdi se haría cargo de todo el paquete económico, pero al final habrá otro consejero, Mikel Aranburu. Se trata de un inspector de Hacienda que ha ocupado distintos cargos de responsabilidad dentro del organismo autónomo. Aranburu ha participado de la asociación Zabaltzen, de la que son destacados dirigentes Barkos y José Luis Mendoza (que ocupará la consejería de Educación). No obstante, Aranburu se había distanciado un tanto de Zabaltzen. De hecho, colaboró con EH Bildu para la elaboración de su programa económico.

El poder municipal

La segunda gran área de la que se desprende Geroa Bai en favor de alguien propuesto por EH Bildu es Administración Local. A partir de ahora, queda a cargo de Elizalde, también de perfil técnico. Con el nombramiento, la coalición abertzale tiene la oportunidad de apuntalar su poder en donde es más fuerte: en los ayuntamientos. Elizalde afrontará un reto no mucho menor que el de Beaumont. Porque la situación en los Ayuntamientos es, actualmente, un caos. Sobre todo, por la amenaza de que una ley de Madrid obligue a reformar toda la administración local y, además, hacerla con trazo grueso sin atender al sinfín de particularidades de los ayuntamientos y los valles de Nafarroa. Independientemente del miedo que genera la reforma que impulsa Madrid, lo cierto es que Nafarroa tal cual está, con 272 ayuntamientos más concejos y mancomunidades, tampoco es demasiado eficiente.

Por otro lado, Administración Local sigue siendo una cartera de enorme peso. Lleva consigo las responsabilidades de Desarrollo Rural y Ordenación del Territorio. De este modo, la nueva consejera tendrá la oportunidad de desmontar la red caciquil que, durante décadas, han construido UPN y PSN. Por otra parte, Elizalde será la responsable también de lo concerniente al medio ambiente.

Acuerdos y desacuerdos

Barkos defendió que el suyo será un gobierno de «consenso» y que ejecutarán «de la manera más ambiciosa posible» lo pactado en el programa de gobierno. La futura presidenta aseguró que la decisión de que se negociaran perfiles, pero que no hubiera militantes de otras formaciones, se debe a que este pretende ser un gobierno «ajeno a tensiones partidistas». Los periodistas inquirieron por la presencia de Ayerdi, que sí tiene un marcado perfil de partido, algo que Barkos quiso tamizar con la promesa de que dejará su cargo como líder del PNV.

Por su lado, Adolfo Araiz (líder de EH Bildu y quien ha dirigido las negociaciones) reiteró que no comparte esta fórmula. Araiz subrayó que están «contentos» y «satisfechos», porque creen que Barkos tendrá un equipo capaz de «sacar adelante el cambio político y social», pero que su idea no era esta. EH Bildu quería una participación directa en el gobierno y un compromiso total. Asimismo, mostró su disgusto por la capacidad de veto que ha tenido la futura presidenta. En cuanto a Ayerdi, dijo que aceptó su presencia «porque no queda otro remedio».

Por su parte, Laura Pérez (Podemos) expuso que ellos no han presentado a nadie para ocupar carteras. Así su formación quiere «preservar su total independencia». Ellos votarán por Barkos en la investidura y, después, su apoyo «irá condicionado al cumplimiento del programático». Pérez criticó que «hay una descoordinación entre las dos vicepresidencias», ya que Ayerdi se sitúa en políticas de derechas que no van acorde con el rescate social que propugna Podemos.

En último término, Nuin mostró su confianza en el nuevo Ejecutivo, ya que «la base está en el programa».