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Athletic

El último gran extremo zurdo de San Mamés

Estanis Argote recibió su homenaje de despedida hace 25 años en un partido ante el Santos brasileño.


Piru Gainza, Txetxu Rojo, Estanis Argote... y paren de contar. Fueron los últimos grandes extremos zurdos del Athletic. El último de ellos recibió su homenaje de despedida hace ahora 25 años. Un 22 de agosto de 1990. Y desde entonces, nadie ha vuelto a hacerse en propiedad con ese último repecho de la banda izquierda de San Mamés. Los últimos medidos centros fueron los de quien ese día recibía el cariñoso homenaje de 35.000 espectadores en La Catedral, encuentro en el que los leones salieron derrotados 0-2 ante el Santos brasileño. Iru, Estibariz, Alkorta, Patxi Salinas, Larrazabal, Luis Fernando, Billabona, Garitano (Urrutia), Valverde, Luke y Argote, que fue sustituido a los ocho minutos entre aplausos por Ritxi Mendiguren.

Decía adiós a aquel espigado y talentoso jugador de piernas de saltador de altura que comenzó como el Chopo o Churruca en la arena de Zarautz y acabó, allá en la temporada 1974-75 en Lezama, a las órdenes del juvenil de Gonzalo Beitia. Luego, trece temporadas de rojiblanco hasta 1990... y alguna más en el equipo de su pueblo, en Tercera. Comenzó en el filial, con buenos registros, incluso tres goles en el Bernabéu al Castilla en su estreno en la Segunda B, hasta su esperado debut con Koldo Agirre un 8 de octubre de 1997 en un Athletic-Atlético... mareando al mismísimo Marcelino, lateral colchonero... ¡Y sustituyendo al intocable Txetxu Rojo! Apadrinado por su paisano Iribar, Argote se hace un fijo y suma una buena media de goles por campaña, hasta tocar las mieles del triunfo con Javi Clemente y el equipo campeón de Ligas y Copa. «En el mundo no había otro otro extremo izquierda que centrara tan bien como Estanis Argote», sostenía el ‘Rubio de Barakaldo’, que siempre respondía a los periodistas: «¿El equipo? Poned que sólo hay dos jugadores seguros en la alineación: Zubizarreta y Argote». Emilio Butragueño le comparaba con el belga Vercauteren. No había otro igual poniendo centros.

Títulos, la gabarra, el equipo que se deshace, llegan las lesiones para Estanis. En la campaña 86-87, rotura de un tendón de la pierna izquierda a la altura de la rodilla cuando el equipo era cuarto. Cinco meses en el dique seco. El gran asistente dejaba huérfano al equipo; Ayúcar, su recambio, no era lo mismo. Sin él, el equipo bordeó el descenso.

Se recupera y se reengancha a la generación de los Alkorta, Mendiguren, Ferreira y compañía, contando con el beneplácito del inglés Howard Kendall que le da minutos. Dos años más en que ya su participación se resiente y en 1990 decide dejarlo después de haber perdido la titularidad y apenas disputar la campaña precedente de quince partidos saliendo desde el banquillo. Su último gol, en la última jornada de la 89-90 al Rayo Vallecano. Su último pase, mejor preguntar a sus compañeros de arriba. Como a Endika, aquella noche en el Bernabéu ante el Barcelona de Maradona. Un centro –¡con la derecha!– a la olla a ver qué pasa, suele decir el zarautzarra de aquel gol que valió un título. Un ‘churro’, lo resume. O Rocky Liceranzu, cuyo cabezazo a saque de córner de Estanis valió otro más.

Estanis Argote Salaberria. Corazón rojiblanco, tímido hasta la médula –en una entrevista con José María Iñigo en TVE bordeó el desmayo y pidió que no siguieran las preguntas–, modesto hasta el extremo, acordeonista consumado –grabó un disco tras los títulos–, golfista adelantado a su tiempo –su primer día con los palos en el vestuario rojiblanco causó asombro en los compañeros–, y, sobre todo, la zurda más precisa que ha visto la banda de San Mamés en las últimas cuatro décadas.