2015 IRA. 07 Por física y música, Motörhead heridos «Overkill», «Bomber», «Ace of spades» y «No sleep 'til Hammersmith», situaron a los londinenses Motörhead entre lo más grande y bruto del rock pesado. Para unos era heavy metal, para otros el inicio del thrash, parte del speed metal, el jarkore, el punk... No extraña, Motörhead lo fueron, lo son, todo eso para la mayoría de sus miles de seguidores. «Bad magic» es su nuevo álbum, de nuevo atronador, pero con la voz de Lemmy desvaída, sin cuerpo. Pablo CABEZA BILBO La voz de Lemmy se mueve por tonos medios desenchufados que siguen la melodía de forma plana a base de acorde, con alguna excepción en estribillos bien adornados, como el que apunta la canción que abre disco, “Victory or die”, corte que, de otra parte, no es la mejor muestra del disco. De hecho, solo hay que esperar a que llegue el inmediato “Thunder & lightning” para que rockeros, jarkoretas, thrashmetaleros, speedmetaleros, punkrockeros, jevimetaleros... y rockeros se reconozcan. Lemmy siempre ha defendido que ellos no hacen metal, que lo suyo es rock and roll y que sus raíces no tienen nada que ver con el jevi. «Si me tuviera que postular –apunta con frecuencia– estaría más próximo al punk-rock que a cualquier otro estilo». Por mucho que los Beatles hayan sido la banda más grande que haya conocido o que el rockabilly sea su segunda pasión. En realidad, poco importa dónde situarle porque las canciones se colocan solas. “Shoot out all off your lights”, por ejemplo, cerca de las cabezas giratorias de sus seguidores más metaleros y guerreros. Siguiendo la ruta del cedé o el vinilo, la escucha de las cuatro primeras canciones pueden justificar, en parte, la grabación, aunque la conclusión final no situará el disco entre los más poderosos de su amplia discografía. No obstante, escuchar a Lemmy, al trío, otrora cuarteto, es una experiencia tan densa que no hay álbum que, de una u otra forma, no transporte al oyente al imaginario reino de la fuerza, del impacto, como bien saben los miles de Motörheadbangers (fans). El corte más extenso de “Bad magic”, al margen de la versión de los Stones, se titula “Till the end”. Sus cuatro minutos se sitúan entre una de las grandes canciones del álbum y de la carrera de Motörhead; lo curioso es que en un balada sin disimulos. Su excelente melodía y las guitarras de Phil “Wizzö” Campbell llevan la canción a la zona donde se lucen las mejores bandas del metal. “When the sky comes looking for you” es una excelente canción que entusiasmaría a la mayoría de seguidores de bandas rockeras tipo nórdico. La versión de la conocida “Sympathy for the devil” parte de una petición para una película y que Lemmy adelanta para el disco sin mayor compasión. Motörhead no aporta nada en esta revisión, de hecho, y salvo por la guitarra de Campbell, es muy ramplona. Campbell salva el disco, en lo que puede, con sus soberbios guitarrazos. La sección rítmica funciona. Las composiciones –la mayoría grabadas en directo y concluidas sobre la marcha en el estudio– regulares y la voz de Lemmy cerca de lo lamentable. Ni siquiera la avanzada tecnología consigue apañar unas cuerdas vocales más cerca del hilo que de la cuerda. “Bad magic” es el disco que nunca quisimos escuchar en nombre de Motörhead o en la voz de Ian “Lemmy” Kilmister. SUSPENSIONES El 27 de agosto Lemmy paró el concierto en la cuarta canción en Salt Lake City. El 1 de setiembre ocurrió lo mismo en Austin. Su gira mundial se resiente y sus actuaciones en el Estado español están en peligro.