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Athletic

Raúl García deja huella en San Mamés desde el mismo debut

El jugador navarro marcó un gol, se entendió como un veterano con sus nuevos compañeros y desequilibró a la defensa del Getafe.


ATHLETIC 3

GETAFE 1


Raúl, 1 - Escépticos, 0. La última adquisición del Athletic, llegó, vio, venció y convenció a buena parte de los que no veían con buenos ojos su incorporación. Un sector de la afición del Athletic no comulgaba –algunos no lo harán nunca– con el fichaje del jugador navarro. Los unos por considerar que se ha hecho demasiado el remolón cuando el club le ha tirado los tejos y los otros por ramalazos de macarrismo futbolístico que ha lucido en más de una ocasión. Son algunos de los motivos que cada cual utiliza para justificar sus filias y fobias. A otros les exasperan los aspavientos de Aduriz, las niñerías de Muniain, las salidas de Izairoz o la desidia de algunas tardes de Susaeta o Ibai.

El caso es que Rául, por si había alguna duda, volvió a dar ayer una lección de profesionalidad. Podía haberse visto superado por las circunstancias, por el debut en un campo que, hasta ahora y como la mayoría, le ha resultado hostil, pero no, lo que hizo fue mostrar su mejor versión. Marcó un gol de cabeza, se entendió con sus nuevos compañeros como quien lleva toda una vida en el Athletic y acongojó a una defensa del Getafe que parecía acomplejada por el poderío del dúo Aduriz-García.

Si no fuera porque al equipo rojiblanco le gusta poner un poco de sal en los partidos para que ningún aficionado se relaje hasta el final, entre ellos dos pudieron dejar el partido resuelto antes de media hora o un poco más tarde si el árbitro pita el flagrante penalti de Alexis a Aduriz en el minuto 40.

En cualquier caso, el público de San Mamés dijo «pelillos a la mar» y despidió con un aplauso sentido y generalizado al nuevo jugador rojiblanco.

De tal forma que el Athletic se impuso con relativa holgura, se sobrepuso sin agonías a una cantada de Iraizoz, subió al casillero los tres primeros puntos –que le alejan de la última plaza y silencian a los agoreros– y acogió a Raúl García como a un hijo pródigo.

Aun reconociendo que al Getafe le faltó carácter, se vio superado en todo momento y, como cada temporada, necesita rodaje para asumir los numerosos cambios en la plantilla, el Athletic impuso su ritmo desde el comienzo. En esta labor fue decisivo el trabajo de Beñat, que fue quien marcó el ritmo del juego casi durante todo el encuentro, a excepción de unos minutos de relajación o tontuna en la segunda parte.

Así, sobrios en defensa, sin necesidad de forzar a Laporte y Balenziaga con un nuevo partido –el jueves tienen compromiso de Europa League– y con la más que positiva aportación de Lekue, el de Arratia movió casi a su antojo el balón en el centro del campo, bien cubiertas las espaldas por San José y con buenos recursos en las bandas con un Markel Susaeta muy mejorado y que recordó al de antaño, el de su mejor versión.

Junto a Lekue, la otra novedad de la alineación de Ernesto Valverde fue la titularidad de Ager Aketxe por delante de Oscar de Marcos. El joven jugador no desentonó nada en el equipo y, como cada vez que sale, no se arrugó para encarar la portería rival, lo que debería preocupar un poco más a un Ibai Gómez que parece cada vez más prescindible en el equipo y eso que todavía faltan Williams y Muniain. Quizás espoleado por este motivo al de Santutxu, al salir en la segunda parte, se le vio con un poco más de chispa que en sus últimas apariciones.

Dinamita arriba

Para el final hemos dejado lo más brillante de ayer, la pólvora de arriba, la media punta de Raúl García y la punta y media de Aritz Aduriz, dos jugadores cuya presencia da miedo a los defensas rivales, que se buscaron el uno al otro constantemente y que remataron –de pie y de cabeza– y marcaron. El juego por alto fue suyo y, no solo crearon peligro, sino que con su trabajo no se lo pusieron nada fácil al Getafe cuando trataba de sacar el balón controlado.

En resumen, la victoria de ayer contra el Getafe fue para el Athletic un bálsamo que le debe servir para afrontar con garantías y con confianza el maratón de partidos que se le avecina en los próximos días.

Valverde: «Necesitábamos la victoria para alejar los fantasmas de estar abajo»

Ernesto Valverde subrayó tras el partido que el Athletic «necesitaba» esa victoria para «alejar los fantasmas de estar en la parte baja» de la clasificación. «Sabemos que ahí abajo se sufre mucho y además tenemos por delante un calendario muy peligroso», incidió el técnico, quien considera que el marcador fue «justo» a pesar de que hubo «un momento de incertidumbre» tras el gol del Getafe a veinte minutos para el final.

Por otro lado, valoró la aportación de Raúl García señalando que sabe que «haciendo nuestro juego habitual, llegando a zonas de centro y de remate nos puede dar mucho. Es un buen complemento para Eraso y Aketxe», explicó el entrenador, quien considera que «no hay ningún debate» entre la afición rojiblanca sobre la llegada del jugador navarro. «Raúl García ha dado un paso importante. Ha dejado un club importante como el Atlético y ha venido a otro también importante y es uno de los nuestros. Le falta adecuarse y conocer a sus compañeros en competición, pero hemos visto gran parte de sus virtudes y esperemos que mejore aún más», indicó.

También destacó Valverde la aportación de un «participativo» Susaeta y de la banda izquierda que formaron los jóvenes Lekue y Aketxe. «Lekue es un jugador muy potente que a veces con su velocidad palía sus problemas de colocación, pero tiene un despliegue ofensivo importante. Y Aketxe es un futbolista de dentro que ha jugado por fuera, pero que se maneja muy bien ahí porque tiene pase de gol y centro», destacó.

Por su parte, el entrenador del Getafe, Fran Escribá, más que hablar del propio partido, tuvo que hacer referencia al peor arranque liguero de este equipo en su historia en Primera al no sumar ni un punto en las tres primeras jornadas. En este sentido, afirmó que quiere que «todos sintamos la necesidad de ganar. De ahí a tener ansiedad y ponernos nerviosos no, pero hay una exigencia y es hora de dar un paso adelante, tanto a nivel individual como colectivo».