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MIRIBILLA

Un sólido Canarias muestra las costuras bilbainas

Un 0-25 entre el tercer y el cuarto parcial silenció a un recinto que no tuvo otra que rendirse a la evidencia.


BILBAO BASKET 59

GRAN CANARIA 85


Con cierta continuidad en su plantilla y estabilidad institucional, Gran Canaria es, de la mano de Aíto García Reneses, uno de los equipos más hechos en este arranque de temporada, lo que le permite oler el miedo de rivales más tiernos y meterles mano. La pasada semana Gipuzkoa Basket fue un juguete en manos del equipo insular y ayer silenció Miribilla, demostrando que, al igual que Ponsarnau, Sito Alonso tiene mucho trabajo por delante para reconstruir su proyecto. James estuvo demasiado solo para la batalla interior, las semanas con dos competiciones cada vez pesan más en veteranos como Mumbrú, Raül López o Hervelle y los hombres de negro se metieron en un agujero del mismo color al comienzo del cuarto periodo que hizo silenciar al siempre bullicioso Miribilla que minutos antes había encontrado en la bula arbitral del técnico madrileño su diana. Mala señal.

Pero es que pocas veces habrá visto el público vizcaino a su equipo recibir un sopapo en forma de parcial de 0-25 que echó por tierra todo el esfuerzo físico con el que los locales habían respondido a las embestidas del equipo canario. Y eso que la acumulación de faltas de Kevin Pangos, jugador clave en los esquemas de Aíto, pudo haber sido un serio contratiempo. Sucedió que en su lugar entró un Albert Oliver que estuvo incluso mejor y que Eulis Báez y el gigante Alec Omic se bastaron para ganar la batalla por el rebote, donde solo James opuso algo de resistencia por el bando local (los canarios cazaron 10 más al término del partido).

Casi siempre a remolque

Fue precisamente el pívot estadounidense el que sostuvo a Bilbao Basket en un primer cuarto muy romo en cuanto a anotación, el único que ganaron los de Sito Alonso (13-14).

Sin embargo, Albert Oliver guió la reacción amarilla, desde la dirección, pero también anotando. Por parte local, solo Suárez y la vuelta a cancha de James eran capaces de sostener al equipo que quería, pero que era consciente de su inferioridad, física y mental.

A la vuelta de vestuarios, Bilbao Basket hizo la goma tras cuatro puntos de Omic, pero no tuvo reacción al hachazo que supusieron dos triples de Salin y Oliver que pusieron el 49-57 con el que terminó el tercer cuarto.

El apagón se eternizó en Miribilla hasta el 49-79, tras más de diez minutos sin anotar del equipo local en un recinto en el que las zapatillas chirriaron sobre el parqué más que nunca con una dolorosa derrota.