2015 URR. 27 INFORME DE LA AGENCIA ANTI-CÁNCER DE LA OMS La carne procesada es cancerígena, pero menos que el tabaco o el alcohol La opinión pública mundial se vio sacudida ayer por el informe de la agencia contra el cáncer de la OMS. Alerta de que el consumo excesivo de hamburguesas, salchichas o embutido puede provocar cáncer colorrectal. El riesgo sería menor que el del tabaco, el alcohol o el sol. GARA DONOSTIA La carne procesada –sin excepciones, lo que incluye a salchichas, hamburguesas, embutidos o preparaciones en conserva– es potencialmente cancerígena para los seres humanos, mientras que consumir carne roja «probablemente» también lo sea. El informe emitido ayer de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer acaparó la atención de todo el planeta, dado que atañe a productos consumidos habitualmente por centenares de millones de personas en todos los continentes. Y la alarma creció con algunos titulares especialmente sensacionalistas. La dimensión exacta de la alerta queda mas clara si se precisa que el nivel de riesgo del que avisa esta agencia es del grado del de los rayos solares, el tabaco o el alcohol. También cabe destacar que esta instancia no pide que se prohíban estos productos, pero sí ve necesario informar sobre ellos. En cualquier caso, el impacto del informe queda fuera de toda duda dado el enorme consumo. El estudio, realizado por su Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), ha reunido a un grupo de trabajo de 22 expertos de diez países, que vieron una «evidencia suficiente» de que el consumo de esta carne procesada puede provocar cáncer colorrectal. El riesgo crece con consumo Los especialistas, convocados por el Programa de Monografías de la IARC, concluyeron que cada porción de 50 gramos de carne procesada tomada diariamente aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%. «Para un individuo, el riesgo de desarrollar esta enfermedad sigue siendo pequeño, pero aumenta con la cantidad de carne consumida», señaló en una nota el doctor Kurt Straif, jefe del Programa de Monografías. En el caso de la carne roja, se constató una «evidencia limitada» de que ese tipo de alimento puede provocar cáncer, en concreto colorrectal, de páncreas y de próstata. El estudio, indicó a Efe uno de sus coautores, el jefe adjunto del Programa de Monografías, Dana Loomis, se centró en la carne roja y la procesada ante la diversidad de estudios epidemiológicos que sugerían que los pequeños aumentos en el riesgo de cáncer podían estar asociados con su consumo. La IARC precisa que por carne roja entiende «toda la carne muscular de los mamíferos, incluyendo carne de res, ternera, cerdo, cordero, caballo y cabra». Y por carne procesada se refiere a «la que se ha transformado a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado u otros procesos para mejorar su sabor o su conservación». La mayoría de este tipo de alimentos contiene carne de cerdo o de res, pero también puede incluir otras carnes rojas, aves o subproductos cárnicos como la sangre, y algunos ejemplos son las salchichas, el jamón, la carne en conserva o en lata, la cecina o las preparaciones y salsas a base de carne. No hay pruebas suficientes para diferenciar los riesgos dependiendo de si esos animales proceden o no de granjas biológicas, según Loomis, ni tampoco existe consenso sobre si la manera en que la carne es cocinada afecta a las posibilidades de tener cáncer. Los expertos sí coinciden en que, ante el gran número de personas que consumen carne procesada en el mundo, el impacto global sobre la incidencia del cáncer es importante para la salud pública. Cifras facilitadas por la organización Proyecto sobre la Carga Global de Enfermedad apuntan de hecho que cerca de 34.000 muertes por cáncer al año en todo el mundo son atribuibles a dietas ricas en carne procesada. Aunque todavía no se ha establecido de forma definitiva como una posible causa del cáncer comer carne roja, si se demostrara esa causalidad, según sus datos, las dietas ricas en esa carne podrían ser responsables de 50.000 muertes anuales. Esas cifras contrastan con el cerca del millón de muertes al año atribuibles al tabaco, las 600.000 relacionadas con el consumo de alcohol o las 200.000 vinculadas con la contaminación del aire. La IARC, recuerda Loomis, no ofrece recomendaciones sanitarias, que recaen en la OMS o en los gobiernos de los diferentes estados y regiones, pero sus conclusiones se suelen traducir en directrices que apuestan por limitar su consumo. En este caso concreto, no cae en el extremo de recomendar la prohibición de su consumo, pero considera que estos resultados son importantes para permitir a gobiernos y agencias reguladoras efectuar las evaluaciones de riesgo concretas. La importancia de comer carne Dado la amplia afección de la noticia, no cabe duda de que la polémica está servida, y es probable incluso que otras agencias o instituciones intenten corregir la alarma con mensajes de carácter corrector. Así ayer mismo ya aparecieron voces de expertos que remarcan que comer carne roja resulta también muy importante para la salud humana por la cantidad de nutrientes esenciales que aporta. En nuestro entorno geográfico, la doctora María Ballesteros, vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), aconsejó el consumo ocasional de carne roja y procesada, y la vuelta a la dieta mediterránea tradicional, donde predominan fruta, verdura y pescado. «Desde los años 60 ha aumentado un 5o% el consumo de carne, hemos americanizado nuestra dieta», apuntó. La Federación Europea de Asociaciones de Industrias de la Carne (Clitravi) salió inmediatamente a la palestra con un comunicado que rechaza los mensajes simplistas. «No es un único grupo de alimentos específicos por sí mismo el que define los riesgos asociados con la salud, sino la dieta en su conjunto, junto con algunos otros factores», recordó. Por ello, rechazó «enérgicamente» la clasificación realizada por la IARC y se mostró dispuesta a implicarse de modo «proactivo» aportando «tantos detalles como sea posible» sobre esta producción. COMPARATIVAS 34.000 El estudio estima que 34.000 muertes por cáncer al año en todo el mundo son atribuibles a consumo excesivo de carne procesada. Un millón son las que provocaría el tabaco en el mismo periodo; es decir, resulta 30 veces más letal. 200.000 son las que se relacionan con la contaminación del aire; o sea, seis veces más. DOS POR SEMANA Del estudio se desprende que un consumo moderado de este tipo de carnes no supone riesgo añadido alguno. El Ministerio de Sanidad español aconseja hace tiempo y reiteró ayer que el consumo no pase de dos veces por semana. HABITUAL Estos informes son habituales. De hecho, la OMS emitió ayer otro sobre el riesgo del hollín, que contribuye a una contaminación del aire que mata al año a siete millones de personas. Es la extensión del consumo de esta carne lo que dispara la alarma.